La expulsión de Nadine Fernández de IU reaviva la lucha contra el cuatripartito 

El mes pasado saltaba la noticia de la expulsión del grupo municipal de Izquierda Unida de la concejala de Participación Ciudadana, Personal y Parques y Jardines, Nadine Fernández. José Pedro Butrón y José Antonio Blanco hablaron de que no quiso asumir responsabilidades políticas. Fernández envió una nota a los medios de comunicación diciendo que se iría al grupo no inscrito, pues no pensaba dejar su acta. 

            Después IU habló de irregularidades urbanísticas sin citar cuáles eran éstas, aunque era vox pópuli desde hacía semanas que el asunto iba por un garaje ilegal que, presuntamente, había hecho en Los Gallos. En junio empezaron a circular las fotos a través de Internet y un mensaje anunciando que la concejala había cometido dicha ilegalidad. Después llegó a los medios de comunicación y el mismo que lo mandó lo puso en el foro de PUENTE CHICO Digital. Esa persona se mueve en el entorno socialista y sabía que el garaje no era suyo sino de su pareja sentimental, pero la señalaron a ella, comenzando el juego. En malas artes el PSOE es el rey.           

El citado garaje se construyó en el tiempo que ha sido miembro del equipo de gobierno, no antes de entrar en política, de ahí la gravedad. Urbanismo abrirá el correspondiente expediente y actuará en consecuencia. Aunque lo preocupante para Butrón sería que dentro de unos meses el PSOE, que fue quien inició la caza de esta concejala –a la que ahora tienta-, le pidiera responsabilidades políticas por este hecho, pues el ahora concejal de Urbanismo ha pedido lo mismo a los socialistas cuando el caso Verdugo y otros de la misma índole, comiéndose el portavoz de IU el pastel envenenado que le han puesto los socialistas.  

Por cierto, el PSOE nunca asume las ilegalidades de sus ediles, negando las evidencias a pesar de existir documentos que las prueban (como con Ruiz Piñero y Verdugo) y manteniéndolos en sus cargos. El PSOE ya le tendió la mano a Nadine e incluso el comité provincial de Izquierda Unida, que la trató de tránsfuga, le dijo de todo menos bonita y le abrió expediente sin estar afiliada, le abre las puertas para que sea la cabeza visible del partido en nuestra localidad, afiliándose antes, claro.  

Esto causa perplejidad porque si hace un año era una escoria política ahora no puede ser una santa, máxime cuando ha sido expulsada y no se ha ido ella, como sería lo lógico si no estaba de acuerdo con el cuatripartito. Actuar a posteriori no es serio. Lo coherente es dejar el equipo de gobierno e irse a la oposición, o dejar el acta y marcharse a su casa.  

Dicen los mandamases provinciales que van a crear una gestora para que se implante la izquierda de verdad. Recordarles que hace año y medio dijeron en Chiclana, en varias ocasiones y varios de ellos, Valderas incluido, que, Butrón era la verdadera izquierda y el PSOE el partido de la corrupción. Ahora abogan, por intereses políticos, por un pacto con los que ellos llamaron corruptos, y como IU Chiclana no se prestó a ese enjuague, ahora son ellos los proscritos. Esta historia todavía no tiene final. A ver qué nos depara.

 


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