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El
primer año del cuatripartito, más claros que
oscuros, a pesar de los problemas
Un año ha pasado desde que el cuatripartito se
hizo cargo del Ayuntamiento tras veintiocho años
de gobierno del PSOE. El cambio era necesario
por el anquilosamiento en que había llegado esta
ciudad tras tantos años de mandato socialista,
que se dedicó a gobernar por inercia al no
encontrar enemigo político al que enfrentarse.
Las elecciones de 2007 propiciaron la pérdida de
la mayoría y posteriormente la alcaldía. El
pacto entre PP, IU, PA y PSA era lógico para
terminar una larga etapa en la que nuestra
ciudad prosperó mucho menos de lo que sus
anteriores gobernantes dicen, ya que se
preocuparon más de mantenerse en el poder
controlando a todas las entidades posibles que
de gobernar buscando el progreso de la
localidad.
Gobernar cuatro partidos distintos
es complicado, pero en España hay ejemplos de
ello e incluso de más, como en Baleares, donde
el PSOE gobierna con cinco partidos más, de todo
tipo y condición. Aun así, el cuatripartito se
ha mostrado firme en este año, a pesar de las
zancadillas que el PSOE, a nivel local,
provincial, regional y nacional le ha puesto.
Persecución a los ediles de IU acusándoles de
tránsfugas cuando saben que no es cierto. Dos
veces la propia Izquierda Unida ha dicho que sus
compañeros no son tránsfugas, pero no importa,
la rabia socialista continúa un año después y no
ceja en el empeño.
En este año, el PSOE ha repetido por activa y
por pasiva que este equipo de gobierno no
duraría, que era un pacto antinatura (los suyos
nunca lo son, siempre lo hacen por el bien del
pueblo), que no gobiernan, que no gestionan, que
sólo se dedican a sacar adelante sus proyectos,
etc., etc., etc. Algo de razón tienen. Sus
proyectos son los que se están encargando de
llevar a buen puerto, pero es lo lógico, ya que
si están en marcha deberán terminarlos. Si
alguna vez vuelven a gobernar también se
encontrarán con proyectos inacabados de los
anteriores mandatarios.
Claro que no dicen toda la verdad, pues algunos
de ellos tienen menos papeles que los de la
operación Obra nueva. Y otros, como bien
dijo el alcalde, son auténticas chapuzas, la
Plaza Mayor por ejemplo, o el mamotreto sobre el
río. El cuatripartito ha tenido que luchar
contra todo esto, y con la desaceleración
socialista (vulgarmente conocida como crisis),
que ha hecho aumentar el número de parados,
cierre de empresas, etc., de lo que el
cuatripartito no tiene culpa alguna -por mucho
que Verdier, el intachable Román y
las distintas plataformas socialistas creadas
desde que perdieron la alcaldía-, digan.
El equipo de gobierno ya sabe a quién tiene
enfrente, conoce sus malas artes y debe seguir
trabajando como hasta ahora, en silencio, pasito
a pasito. Los ciudadanos saben que ahora les
escuchan, les atienden y la prepotencia y
chulería de los anteriores ha pasado a mejor
vida. Pero eso sí, no deben cometer algunos de
los errores que han tenido, fáciles de evitar.
En los tres años que quedan de
legislatura es cuando el cuatripartito tiene que
demostrar que sabe gobernar, gestionar y, sobre
todo, trabajar para que esta ciudad tenga el
nivel que le corresponde, y siempre dentro de la
legalidad, persiguiendo las construcciones
ilegales y haciendo que Chiclana mejore de
verdad, de forma ordenada y pensando en el
futuro. Ya no podrán achacar a los anteriores
gobernantes que están atados de pies de manos,
entre otras razones porque éstos tienen que
cambiar de estrategia y empezar a preparar el
asalto a la alcaldía para 2011.
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