Puente Chico


El asesinato de Dolores Amaya, de 25 años, causó consternación en Chiclana 

Eladio Martínez, novio de Loli Amaya, y el hermano de ésta.

Juan Manuel Jiménez, con numerosos antecedentes delictivos, confesó su crimen tras ser detenido por la Guardia Civil  

Amplia respuesta ciudadana en las concentraciones convocadas para protestar por su muerte  


         El pasado 14 de febrero una joven, Dolores Amaya Ramírez, de 25 años, era asesinada de varias puñaladas en su puesto de trabajo, una colchonería de la Cuesta del Matadero, cercana a la Plaza del Santo Cristo, por un individuo que entró a robar. Los intentos de un viandante que pasaba por allí en esos momentos, sanitario, no sirvieron para salvarle la vida, ya que falleció casi en el acto. Dos semanas después fue detenido por la Guardia Civil Juan Manuel Jiménez Sánchez, que se confesó autor de la muerte de esta joven, ingresando en la prisión de El Puerto de Santa María.
 

Paradojas de la vida. El Día de los Enamorados una joven pareja veía truncados sus sueños, ya que la mujer, Dolores Amaya, era asesinada alrededor de las 21,00 horas en su lugar de trabajo, una colchonería de la Cuesta del Matadero, La casa de los sueños, otra paradoja. A esa hora, un hombre con la cara tapada entraba en la tienda e intentaba robar. Se supone que la dependienta se defendió y por ello el atracador le asestó la puñalada fatal, aunque fueron tres las que le dio.  

Un ciudadano que se encontraba enfrente vio salir del establecimiento a un hombre corriendo, pero no le prestó mayor atención. Sólo al oír a la muchacha gritar cruzó la calle para ayudarla, llegando después otra dependienta de un comercio cercano y un sanitario, que intentó taponar la herida, pero que no logró salvarle la vida. 

Los comerciantes de la zona andaban temerosos desde que robaron en una herboristería de la Plaza Mayor semanas antes. Ese día le tocó a esta joven conileña como le pudo tocar a otra persona. Un joven de 24 años y con numerosos antecedentes penales, Juan Manuel Jiménez Sánchez, fue detenido por la Guardia Civil dos semanas más tarde, tras ser visto en las inmediaciones del comercio de la calle Jesús Nazareno que atracó unas horas antes el mismo día del asesinato, del que se llevó doscientos euros. La Benemérita fue alertada por un testigo, personándose en el lugar y deteniéndole.  

Respuesta masiva ciudadana ante el asesinato.

CONFESIÓN DEL CRIMEN 

Posteriormente registraron su vivienda en la calle Ramón y Cajal, en la que encontraron la camiseta y el pantalón que vistió ese día. En el interrogatorio reconoció haber sido el autor del crimen y que había arrojado el arma al río Iro, a la altura del Puente Chico. Buzos de la Guardia Civil rastrearon la orilla hasta encontrar el arma entre el fango, un cuchillo de cocina de 25 centímetros de longitud. 

Días después declaró en el juzgado de Chiclana, en el número 2. El juez, Julio Serrano, ordenó su prisión incondicional en El Puerto 2. Juan Manuel Jiménez declaró ante el citado magistrado que no recordaba nada y que entró en la colchonería por azar. 

NUMEROSOS ANTECEDENTES 

            El autor confeso del crimen tiene un largo currículo como delincuente, habiendo quemado coches de vecinos, rajado sus ruedas y amenazado a éstos de muerte. El día antes, uno de los vecinos denunció en la Guardia Civil a Jiménez por haber amenazado a su hija con matarla. Al coche del denunciante le había rajado las cubiertas de sus ruedas. También quemó el calabozo donde estaba detenido y varias casas, así como contenedores de basuras.

            La detención del presunto asesino llevó la tranquilidad a los familiares de la joven fallecida, así como a muchos chiclaneros, que últimamente andan muy susceptibles por este clima de inseguridad que transmitió el asesinato de Dolores Amaya. 

La Guardia Civil encontrando el arma en el Iro.

NOVIA DE UN CHICLANERO 

            Loli, como era conocida, era novia de Eladio Martínez, hijo del responsable de Protección Civil, del mismo nombre. Esto motivó que el dolor fuese aún mayor porque ambos son muy conocidos en Chiclana. En el entierro de la joven en su pueblo natal acudieron varios miles de personas. En Chiclana fueron varios cientos los que se concentraron ante el Ayuntamiento, su novio y un hermano entre ellas. 

El alcalde, Ernesto Marín, condenó los hechos y tuvo palabras de apoyo para los familiares y amigos de la joven. El novio de la fallecida exigió que se continuara con la búsqueda hasta dar con el asesino y reclamó que se le aplicara la pena máxima. Muchos comerciantes cerraron sus puertas durante cinco minutos en señal de protesta o se concentraron ante sus establecimientos. 

            Hace años que llevamos diciendo que hace falta más efectivos policiales, pero el PSOE ha hecho bien poco por traer la comisaría o incrementar la Policía Local. De todas formas, Chiclana no es una ciudad conflictiva, pero en cuanto pasa algo así se disparan las alarmas, algo lógico, y el temor de comerciantes y ciudadanos aumenta cada día que pasa sin que el autor del crimen sea detenido. Algunos establecimientos incluso cierran sus puertas y sólo las abren cuando el cliente llama y comprueban quién es.

 

 


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