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El juzgado
nº 2 de Chiclana desestima íntegramente la demanda de la concejala
socialista contra el edil de IU, porque las críticas son a la
actividad pública
Cándida Verdier pierde el juicio contra José Pedro Butrón, al que
acusó de intromisión en su honor
Las
declaraciones del concejal hacían referencia a su actuación cuando
era delegada de Policía, defendiendo a algunos de los que sus
agentes detenían
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| Cándida
Verdier perdió el juicio, uno más. |
El juzgado nº 2 de Chiclana ha desestimado íntegramente la
demanda presentada por la concejala socialista, Cándida Verdier,
contra el edil de Izquierda Unida, José Pedro Butrón, al que
absolvió de las pretensiones de la denunciante, que emprendió
acciones judiciales para proteger su honor tras unas declaraciones
efectuadas por el denunciado sobre las actuaciones de Verdier cuando
era concejala de Policía. También la ha condenado a pagar las costas
del juicio. Ésta ha recurrido la sentencia, aunque tiene escasas
posibilidades de prosperar tras la contundencia del juez en su
resolución.
Estaba Cándida Verdier en el poder, faltaban
pocas fechas para las elecciones municipales y no le gustaron unas
declaraciones del concejal de Izquierda Unida, José Pedro
Butrón, sobre sus actuaciones al frente de la concejalía de
Policía, de la que salió por patas tras presentar su dimisión
después de que PUENTE CHICO publicara que estaba defendiendo
a personas detenidas por sus agentes.
Esta forma de actuar fue
trasladada al alcalde de entonces, Manuel Jiménez Barrios,
por el Oficial Jefe, Manuel Domínguez, pero el
regidor, en vez de cesar inmediatamente a Verdier la cambió de
delegación y abrió expediente al jefe policial, que había cumplido
con su deber, ya que tras ser informado por dos agentes que fueron a
testificar contra unos detenidos por ellos meses atrás, se
encontraron que la abogada defensora de éstos era su propia
concejala, a la que ya advirtieron los sindicatos cuando fue
nombrada para esta concejalía que no sería ético que, como abogada
de oficio, defendiera a quienes ellos detenían. Verdier dijo que en
ese caso se inhibiría, pero la realidad fue otra.
INTROMISIÓN EN SU HONOR
A esto se refería Butrón y
fue lo que desató la ira de Verdier y lo denunció en el juzgado. La
edila socialista pidió en su denuncia que se dictara sentencia en la
que se declarase “que se ha producido una intromisión ilegítima
en su honor en unas declaraciones emitidas por Chiclana
Televisión los días 2 y 3 de mayo de 2007”. Pedía así mismo
que se condenara al edil de IU a publicar a su costa la sentencia
que se dicte en el mismo medio y programa y a indemnizarla “con
la suma de seis mil euros más costas”.
Las declaraciones que
realizó en rueda de prensa el portavoz de Izquierda Unida reseñaban
que “…cuando sale la sra. Cándida Verdier arremetiendo contra la
oposición con este tema de legalidad en la Policía Local, habrá que
recordarle que ella tuvo que dimitir de delegada de la Policía por
no cumplir con la ley. Porque ella como delegada de Policía, multaba
a determinados ciudadanos en representación del Ayuntamiento y a su
vez a algunos de ellos los defendía como abogada en su vida
particular, en su vida privada, y ante eso habrá que recordarle que
ella tuvo que dimitir…”.
Butrón se opuso a la
demanda en base al carácter o relevancia pública de los hechos
reflejados en sus declaraciones, a la veracidad de las mismas y al
contexto en el que fueron difundidas.
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José Pedro
Butrón exige la rectificación de Verdier. |
DERECHO AL HONOR O LIBERTAD DE EXPRESIÓN
En el punto segundo de los
fundamentos de derecho se habla del derecho al honor y dice
textualmente que “el contenido del derecho al honor es
problemático, porque la determinación de cuánto se lesiona el
aprecio social, la buena fama o la reputación ha de hacerse
necesariamente por remisión a pautas generalmente aceptadas y como
es obvio, ello comporta un no desdeñable margen de apreciación
subjetiva”. Se cita a continuación la Ley Orgánica de 5 de mayo
de 1982, el artículo 7, que dedica sólo su último apartado a
describir las agresiones al honor en términos muy vagos.
Los principales problemas
se plantean, como en este caso, “cuando entra en colisión el
mencionado derecho al honor con los derechos de libertad de
expresión e información”. En este sentido, el Tribunal
Constitucional ha consagrado en estos casos “la prevalencia de la
libertad de expresión e información sobre el derecho al honor”.
Dice también que quienes ocupan cargos públicos tienen un especial
deber “de soportar la visibilidad y la crítica y, por tanto, no
pueden invocar los derechos a la intimidad y al honor con la misma
amplitud que los simples particulares, sin perjuicio, claro está, de
que esa posición de prevalencia del derecho a la libertad de
expresión no puede en modo alguno comprender o amparar opiniones o
noticias sobre aspectos privados de la persona que nada tengan que
ver con su relevancia pública ni tampoco tal preponderancia puede
justificar el insulto o la vejación”.
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El juez deja
claro que no hubo intromisión alguna. |
NO INCIDEN EN SU INTIMIDAD
Así se refleja en el punto tercero. Señala el juez que
las críticas de Butrón a Verdier “no se refieren a su vida
particular, no inciden de ninguna manera en su intimidad o en su
vida privada sino que se refieren a hechos puntuales y que tienen
que ver con el desempeño de su tarea política como concejal del
mismo ayuntamiento y en relación con el cargo que desempeñó como
delegada de Policía Local”. Continúa el punto tercero hablando
sobre las declaraciones de Butrón, “que vienen a poner de
manifiesto cierta irregularidad que se produjo en el desempeño del
cargo de delegada de Policía, ya que al mismo tiempo ésta (Verdier),
en el ejercicio de su actividad profesional, defendía a personas
que previamente había detenido la Policía Local”.
“Sentada la anterior doctrina relativa a la mayor
visibilidad –agrega- o crítica a la que están sometidos los
cargos públicos, es evidente que la demanda del presente
procedimiento ha de ser íntegramente desestimada”. “Las
declaraciones de Butrón lo son “en calidad de concejal, de cargo
público, y se refieren no a cuestiones íntimas o particulares de la
demandante, sino más bien al contrario, a un tema relacionado con su
actividad pública, a la probable incompatibilidad entre el cargo que
ostentaba Cándida Verdier y su desempeño profesional”.
NEGAR LA PROPIA DEMOCRACIA
La información dada por el edil de IU “no puede
considerarse imprecativa, vejatoria o mendaz sino que al encuadrarse
dentro de la crítica a la que están sometidos los cargos públicos y
dentro de sus facultades de control que la oposición política puede
ejercer contra el que ostente el poder en cada momento”. Negar
tal posibilidad “supondría negar la propia democracia pues la
libertad de expresión e información en materia política
prácticamente no conoce límites, incluso si se defienden posiciones
inquietantes, se utilizan términos duros o se ven afectadas las
relaciones exteriores de un Estado y así lo ha consagrado el TEDH en
numerosas resoluciones”.
Más claro no se puede decir. Finaliza este punto
afirmando que lo dicho por Butrón “está amparado por la libertad
de expresión, mayor aún si cabe cuando del juego político se trata
por la veracidad así como por la veracidad de las mismas, pues
resulta incontrovertido que la concejala fue apartada o dimitió de
tal cargo debido a la irregularidad que suponía ostentar tal
delegación con el ejercicio de su actividad profesional”.
José Pedro Butrón: “Quiero una rectificación
pública de Cándida Verdier”
El concejal demandado, José Pedro
Butrón, ha sido claro al enterarse de la
sentencia absolutoria: “He tenido que aguantar de
todo en estos meses, tránsfuga, traidor, pacto por
la pasta, etc., y sin embargo me denunció por algo
que había pasado y que fue muy sonado, que tuvo que
dimitir por ello y eso fue lo que comenté”. “Tras
aguantar tantas mentiras a diario y falsas
acusaciones –agrega- la Justicia viene a
darme la razón, y si hay alguien que no falta a la
verdad ése soy yo”.
El edil de Izquierda Unida fue duro con
Verdier: “Le exijo una rectificación pública, ya
que publicitó en los medios de comunicación que me
había demandado y por eso espero una disculpa en
esos mismos medios”.
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El
PSOE ha gobernado con la ilegalidad bajo el
brazo
O sea, que el juez que ha llevado
este caso dice varios años después de haberlo
dicho esta revista, que lo que hizo Cándida
Verdier fue una irregularidad. Para el PSOE
y Jiménez Barrios no mereció ni una amonestación
y sirvió para seguir persiguiendo a Manuel
Domínguez. Así ha actuado continuamente el
equipo de gobierno socialista en los 28 años que
ha estado en el poder. Se ha saltado la ley con
una facilidad que provoca terror sólo de
pensarlo, haciendo caso omiso a las leyes,
sindicatos, Junta de Personal, etc., y en la
Policía las ilegalidades han sido numerosísimas.
Verdier ha sido una concejala
nefasta, lo sigue siendo, inepta en el desempeño
de sus cargos políticos. Es incomprensible que
siendo abogada en sus delegaciones se hayan
cometido tantas ilegalidades, y menos aún que
las defendiera. Su alegato a favor del
nombramiento del jefe de la Policía okupa,
Romero Rubiales, cuando había una sentencia
del TSJA declarando su ilegalidad, fue patético.
No nos extraña que el Ayuntamiento gobernado por
el PSOE infringiera la ley a menudo y perdiera
la mayoría de los juicios. En abril puede haber
otra bomba judicial y la de Verdugo está al
caer. Buenos ejemplos nos han dado los
socialistas.
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