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Antonio Reyes y Antonio Higuero, guitarra. |
Antonio Reyes pudo, por fin, ser profeta en su tierra
Llenazo en el Teatro Moderno para disfrutar de un cantaor que
ya es una realidad del flamenco
Hace doce o trece años decía Antonio Reyes en PUENTE
CHICO que su máxima ilusión era cantar en su tierra, ya que había
actuado por casi todo el mundo y Chiclana era el único sitio donde
no lo había hecho. El pasado 19 de enero puedo cumplir su deseo de
estar como artista principal en el Teatro Moderno, obteniendo
un gran éxito.
Por fin, más de una década
después de aquella entrevista, pudo ver cumplido su deseo.
Antonio Reyes esta vez podría demostrar la categoría que tiene,
ese gusto en el cante y esa voz dulce y clara que tanto gusta a los
aficionados al flamenco. ¿Cómo respondería su pueblo? Chiclana se
volcó y llenó el Teatro Moderno.
Público ávido y un joven
dispuesto a demostrar que lo suyo no es flor de un día, sino que
pertenece a una hornada de cantaores que serán grandes maestros
dentro de muy poco.
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Reyes y Patricia Valdés, por tanguillos. |
ESPECTÁCULO SENCILLO PERO DE CALIDAD
Desde el principio, Antonio, en su gran noche, quiso
sentar las bases de su arte desde que salió de su garganta la
primera palabra, el primer quejío. La guitarra del inseparable
Antonio Higuero, de Jerez, ayudó a darle el tono y la
confianza necesaria. Cantó por soleares, bulerías, seguiriyas,
zambras y tanguillos. Éstos los utilizó para acompañar el baile de
Patricia Valdés, con la que mantuvo una divertida pelea, él
con sus letras y ella con sus desplantes. Fue lo más lucido de la
noche.
El grupo que le acompañó
fue de mucha calidad. El guitarrista chiclanero Juan José de Alba,
Pedro de Chana y Diego Montoya (palmeros), Antonia
Núñez, La Pilila, y Remedios Reyes
(cantaoras), Esteban Guerrero, Caracolillo de Cádiz
(cantaor), y Sofía (de indescifrable apellido) al violín, con
el que dio una nueva textura al flamenco, mezclando sus notas con
las de las guitarras.
Espectáculo sencillo, sin
ampararse en otras cosas que no fuera la pureza del flamenco.
Antonio estuvo en maestro y el público se lo premió puesto en pie y
con fuertes aplausos. Tardó, pero fue profeta en su tierra.
PACO LÓPEZ