El 2007, año horribilis del PSOE y de Román 

            El año que termina ha sido uno de los más importantes de las últimas décadas para los chiclaneros y el peor para el PSOE. Tras 28 años de gobierno socialista, este partido ha perdido la alcaldía después de las elecciones del pasado 27 de mayo, donde el candidato que presentaron, José María Román, perdió cinco concejales y la mayoría, y tras el pacto del PP, IU, PA y PSA, el sillón municipal. Esto no ha sentado bien al ex-regidor ni a sus concejales. Es duro pasar de ganar medio millón de las antiguas pesetas o más al mes, o un poco menos dependiendo de los concejales, a cobrar cien mil.  

Es duro ser el sheriff del condado a estar en la oposición y no rascar bola. Es duro, pasar de ser la persona con más poder a convertirse en una, podríamos decir que normal, sin estar presente en ningún acto, sin aparecer en los medios de comunicación, sin ser invitado a la mayoría de las cosas que se hacen, en una palabra, pasar del todo al nada. 

            Sus concejales, la mayoría, están en la misma situación, de ahí el odio que tienen al cuatripartito, la oposición tan impresentable que están haciendo, las mentiras que están contando para intentar justificar su actuación, crear casos donde no los hay, insultar a un alcalde y a alguno de los ediles del equipo de gobierno por este motivo, enchufar en Diputación a una concejala inepta y falta de ética política como Cándida Verdier, que se llevará calentito a casa OCHO MILLONES DE PESETAS al año como asesora del presidente, González Cabaña, cuando en realidad donde presta sus servicios es en la Casa del Pueblo, sede del PSOE, donde cada día ofrece una rueda de prensa, aunque sea una chuminada, con el único objetivo de seguir atacando al nuevo equipo de gobierno. 

LAS TORPEZAS DE ROMÁN 

            El portavoz de la oposición se equivocó cuando era alcalde y trató a patadas a los compañeros de Izquierda Unida. Ahora hace lo mismo, pero en esta ocasión a la desesperada. En su fuero interno piensa que volverá a ser alcalde en esta legislatura, cuando tiene los días contados y cada vez cuenta con menos apoyos dentro de su partido en Chiclana y en el provincial.  

Lo sucedido en el pleno de noviembre es un claro síntoma de ello. Si ya había tenido problemas y discusiones en su sede con alguno de sus ediles, en este pleno no dejó bien parado al que fuera concejal de Urbanismo Joaquín Muriano. El PSOE, o mejor dicho, Román, se fue quedando a medida que pasaba el pleno más solo. Empezaron casi todos y se fueron del salón cinco, los pocos que aguantaron. 

El pueblo llano, el que ve en la tele las sesiones plenarias, se ha dado cuenta de la desvergüenza en la forma de comportarse de los socialistas, Román sobre todo. Entre él y Verdier están logrando que el PSOE cada vez cuente con menos adeptos. Ya hasta los que siempre estuvieron cobijados bajo su manto, medrando y haciéndoles la pelota, los están abandonando.  

Si Román fuera medianamente inteligente debería abandonar la política y dedicarse a la docencia. Y la mayoría de sus concejales deberían secundarle. Por su bien, por el de los chiclaneros. Ahora Chiclana tiene nuevos gobernantes, que trabajan e intentan arreglar lo que el PSOE ha estropeado. Como cantaba Dylan, los tiempos están cambiando. Afortunadamente.

 


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