Puente Chico


Verdugo y Verdier, ésta muy alegre

 El que fuera concejal de Vías y Obras no ha declarado en el catastro las dos plantas de la vivienda del Coto San José 

Sebastián Verdugo sólo ha registrado la casa de una planta que compró hace ocho años, no pagando el IBI que le correspondería en realidad 

Tampoco tiene licencia de primera ocupación, derribó la vivienda existente para edificar la actual sin licencia municipal y la registró más de cuatro años después 

 

El concejal socialista Sebastián Verdugo vuelve a ser noticia por sus irregularidades urbanísticas, de nuevo en el chalet del Coto San José, donde no declaró las dos plantas de la vivienda, manteniendo en el catastro sólo la que tenía la casa cuando la adquirió, que derribó sin licencia municipal para hacer la actual, la tasó en la mitad de lo que, presuntamente, abonó por ella, y no la inscribió hasta cuatro años después de comprarla, no abonando los impuestos de transmisiones correspondientes por esta causa.    

            El mes pasado les dábamos cuenta de las declaraciones que los empleados de Vías y Obras estaban haciendo ante la Fiscalía de Cádiz sobre la denuncia formulada por un particular y también por Izquierda Unida y Partido Andalucista por utilizar Sebastián Verdugo, presuntamente, personal dedicado al mantenimiento de playas y colegios públicos en la construcción de sus viviendas del Coto San José y La Campa, así como en otros trabajos realizados en la calle Gorrión, pasando el gasto de los mismos a ambos mantenimientos. En esta ocasión es la vivienda del Coto San José la causante de la denuncia. 

            Verdugo, que fue concejal de Vías y Obras varias legislaturas, adquirió en 1999 una casa en la citada zona, de una sola planta, en una parcela de 1.100 metros cuadrados. Según consta en la nota simple del Registro de la Propiedad, el entonces edil del equipo de gobierno socialista abonó 8,5 millones de pesetas, cuando el precio real era bastante mayor.  

REINCIDENTE 

En la revista de octubre de ese mismo año, PUENTE CHICO publicó una denuncia sobre el favoritismo de la empresa municipal Aguas de Chiclana (hoy Chiclana Natural) hacia este concejal, pues un camión cisterna de dicha entidad había ido varios días seguidos a limpiar las arquetas de la vivienda adquirida cinco meses antes por este edil, así como la salida del alcantarillado general. Los vecinos de la zona llevaban diez años pidiendo a la empresa de aguas que limpiase las alcantarillas, taponadas o rotas por las raíces de los pinos, sin que ésta les hiciese el menor caso, no así a Verdugo. 

En ese mismo artículo hablábamos de que había pagado catorce millones por ese chalet de una planta, pero declaró sólo ocho y medio. Comentábamos también que ese precio fue el que abonó por el de la calle Gorrión, que vendió para comprar el del Coto San José, diciendo literalmente: “Esperemos que en esta ocasión no haga como en la otra, que declaró su precio en el Registro por ocho millones cuando le costó casi el doble, ni que haga obras de ampliación del mismo sin licencia municipal”.  

Pues no. Por lo visto, ha actuado de la misma manera, es reincidente en hacer obras ilegalmente y en engañar al Registro, declarando siempre la misma cantidad, ocho millones, o medio más en el Coto. Con lo que suben los precios de los inmuebles en Chiclana y, sin embargo, a Verdugo se lo venden siempre al mismo según declara, no importa los años que pasen. 

Sebastián Verdugo es reincidente

CUATRO AÑOS EN REGISTRARLA 

La denuncia de esta revista no sirvió para nada. Ni Verdugo ni el alcalde dijeron nada, ni le llamaron al orden, ni le cesaron o dimitió. Por lo visto, que este concejal volviese a incumplir la ley no era punible. Lo de Marín, ahora, sí. Verdugo no inscribió la casa de una planta hasta cuatro años y cinco meses después, aunque ya entonces su vivienda era de dos plantas.  

Con este proceder, además del engañó al registro no abonó el impuesto de transmisiones patrimoniales de lo escriturado, que ascendía a poco más de medio millón de pesetas. Lo grave es que cuando la registró ya había prescrito la obligación de pagar esa cantidad.

MENOS IMPUESTOS POR NO DECLARAR LA NUEVA CASA 

Siguiendo con los favoritismos, a Verdugo le otorgaron la licencia de obras para ampliar su casa en sólo ocho días, cuando lo normal es un año o incluso más. Esto ocurrió en 2001. En esa fecha tampoco inscribió este nuevo chalé en el Registro. No sería hasta dos años más tarde, en 2003. Pero lo más grave es que seis años después, en el catastro no consta esa nueva vivienda de dos plantas, con lo que lleva todos estos años abonando menos de lo que le corresponde del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). 

            Lo curioso es que Verdugo, como ya hiciera cuando fue acusado de utilizar empleados municipales y pasar los gastos de sus casas a los presupuestos de mantenimiento de los colegios, niega la mayor y aseguró a un medio provincial que “tengo la documentación que demuestra que he pagado mis impuestos correspondientes y estoy a disposición de que se pida el informe al depositario o al tesorero del Ayuntamiento”. Es obvio que ha pagado el IBI, pero también lo es que no lo que le correspondía, porque si ha declarado una vivienda de 107 metros cuadrados, de una sola planta, cuando tiene dos, algo no cuadra.  

ÁNIMO DE DEFRAUDAR 

El concejal de Presidencia, Andrés Núñez, manifestó al respecto que la denuncia “es un hecho objetivo e irrefutable y que no pueden desmentir al haber inscrito la vivienda cuatro años después de la compra para que prescribiera el plazo legal del pago de impuesto”. Núñez preguntaba también si existió ánimo de defraudar en la actuación de Verdugo: “Pagar 8,5 millones de pesetas por esa finca con la casa de una planta demuestra que o es falso ese precio o Sebastián Verdugo es listo, listo, listo, y me gustaría saber quién fue el tonto que vendió por 8,5 millones, a no ser de que haya algo oscuro en esta operación”.   

También mostró su extrañeza por los ocho días que tardaron en darle la licencia de obras, preguntándose “si lo hizo abusando de su condición de concejal”. Sobre no haber registrado la segunda planta, Núñez señaló que no era normal este proceder, sobre todo siendo concejal y afectando a los chiclaneros al pagar una menor cantidad de IBI.

DERRIBO SIN LICENCIA 

El Partido Popular también ha denunciado que Sebastián Verdugo tampoco solicitó la licencia de derribo obligatoria para tirar la vivienda de una planta y construir la nueva, llevando a cabo las obras sin licencia municipal: “Ni el concejal ni su esposa pidieron licencia al Ayuntamiento para efectuar dicho derribo, siendo una clara infracción urbanística la cometida por el entonces concejal de Vías y Obras”. Lo malo es que ya no puede denunciarse esta infracción al haber prescrito, “como prescribió el pago de los impuestos de la compraventa". 

Pero hay más. “La vivienda de Verdugo carece actualmente de licencia de primera ocupación, a pesar de que es evidente que es allí donde tiene su residencia habitual”. Según Núñez, este tipo de actuaciones son representativas “de lo que es el Partido Socialista”. Lo más curioso es que ni Román ni Verdier han dicho nada de crear una comisión de investigación sobre estas actuaciones de Verdugo, consentidas por ellos, amparándose en que gobernaban y que nadie se iba a enterar de ello.  

Para poder ocupar una vivienda hay que solicitar licencia de primera ocupación, pagar las tasas, y ya con la licencia en la mano acudir a Chiclana Natural y Sevillana para que les den agua y electricidad. 

DENUNCIA ANTE EL SERVICIO DE RENTAS 

El Partido Popular anunció que denunciará estas actuaciones de Verdugo ante el Servicio de Rentas del Ayuntamiento, “para que se regularice la situación y que se le abra expediente sancionador, ya que Verdugo quería evitar el pago de impuestos municipales”. Es lamentable que un concejal cometa tantas irregularidades urbanísticas como ha hecho Verdugo, y aquí las pruebas son concluyentes y no viene al caso lo de presunto.  

Tiene una casa de dos plantas y sólo ha declarado una, no dispone de licencia de primera ocupación y lleva seis años viviendo en ella. Por cierto, sin dicha licencia, ¿cómo le han dado agua y luz? Y por último, no está pagando el IBI que le corresponde. Una joya este concejal, que no es la primera vez que hace lo mismo. Deberían abrir otra comisión de investigación para aclarar este turbio asunto. 

PACO LÓPEZ

 

 


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