Puente Chico


Restos de árboles que son un peligro grave de incendio

Denuncian la destrucción de plantas protegidas en los alrededores del Playa La Barrosa y Barrosa Park 

Esta zona ha sido arrasada a causa de obras realizadas por estos hoteles, destruyendo el paso hacia la playa e impidiendo su fácil acceso” 

Hace cinco años que ese camino, muy utilizado por los bañistas, no recibe mantenimiento alguno, acumulándose basuras y restos de podas 

            Usuarios del paso peatonal de acceso a la playa colindante con los hoteles Playa La Barrosa, Barrosa Palace y Barrosa Park han denunciado ante el Seprona de la Guardia Civil y el alcalde de Chiclana el lamentable estado que presenta y la destrucción de plantas protegidas, así como los problemas que tienen para poder pasar por allí debido al abandono del mismo y los peligros que conllevan plantas y árboles cortados de forma salvaje, cuyos muñones provocan arañazos a los transeúntes

            El pasado 24 de agosto se presentó un escrito en el Ayuntamiento y en el Seprona, de la Guardia Civil, por parte de tres usuarios del paso peatonal de acceso a la playa situado en el Novo Sancti-Petri, colindante con  los establecimientos hoteleros Playa La Barrosa, Barrosa Palace y Barrosa Park, en el que denuncian la destrucción masiva de plantas protegidas y del citado camino, que lleva abandonado cinco años, siendo un peligro para las numerosas personas que circulan por él cada día. La denuncia, muy detallada y minuciosa, ha sido presentada por María del Rosario Tejera Gimeno, Doctor Ingeniero de Montes; Carlos Sánchez Laín, Ingeniero Agrónomo, y Carmen Barneto Toro, Licenciada en Ciencias Biológicas.  

            Los tres utilizan desde hace años dicho paso peatonal, un caminito estrecho, de unos tres metros de ancho y marcado con bordillo de hormigón en ambas márgenes, que discurre próximo a la valla de delimitación de los jardines de la parte posterior del hotel Barrosa-Park, hasta un ensanchamiento circular desde el que se accede por un paso de traviesas a la pasarela que conduce a la playa. Es uno de los accesos desde la Urbanización Novo Sancti Petri más utilizados y fue uno de los primeros que se instaló.  

Está señalizado en su comienzo con un llamativo cartel del Ayuntamiento, seguido de varias señales sobre las limitaciones de su uso (la primera de las cuales es la prohibición de la circulación por él de vehículos).  

En esa zona protegida no se ha respetado la ley.

ESPACIO NATURAL PROTEGIDO 

Con una longitud estimada de unos 200-250 metros, el paso atraviesa un espacio natural protegido, por el alto valor ambiental de su conjunto y, singularmente, por el de varias de las especies de flora y de fauna que lo integran. En este paraje, la zona protegida forma una vaguada por la que se produce el desagüe natural al mar de la cuenca vertiente que forman los terrenos situados en cotas superiores. La vaguada está cubierta por un bosque original maduro de Pinus pinea, cuyo estrato arbóreo se completa con la presencia de otras especies del género Pinus, que contiene ejemplares notables por su tamaño o por sus formas.  

El estrato arbustivo es muy valioso botánicamente y está muy bien desarrollado, “en las partes en que no ha sido arrasado”, y donde encuentran su hábitat varias especies animales notables, como el camaleón. Entre las especies arbustivas protegidas -por estar amenazadas, en peligro de extinción o por ser de interés especial- cabe señalar: el enebro (Juniperus oxycedrus), la sabina (Juniperus phoenica), la camarina (Corema álbum) o el lentisco (Pistacia therebintus).  

PÉSIMA CONSERVACIÓN DEL PASO 

El estado de conservación del camino de paso es pésimo, “ya que desde hace más de cinco años no recibe ningún mantenimiento y, por consiguiente, puede considerarse en estado de abandono”. Además, como consecuencia del tránsito de vehículos pesados (camiones y tractores), los bordillos están rotos o desaparecidos en varios puntos y el firme, según los tramos, “está arrasado o aparece completamente alterado, erosionado, marcado por las huellas que dejan las rodadas de los vehículos o tapado por materiales arrastrados”.  

En cuanto hay alguna precipitación lluviosa, el paso queda completamente anegado por los enormes charcos que se producen en las profundas marcas de las rodadas. Además, el propio paso y sus inmediaciones acumulan desperdicios, plásticos, restos de podas y de jardinería, etc.  

ACCESO COMPLICADO 

Por esta causa, las condiciones habituales de acceso a la playa, incluso para personas no impedidas, “son objetivamente muy malas, se vienen deteriorando progresivamente desde hace tiempo y son completamente impropias de una zona turística de prestigio y en la que, supuestamente, se valora la calidad de los servicios”. Incluso, en los días posteriores a los de lluvia, se dan situaciones en las que el acceso a la playa se ve seriamente dificultado e, incluso, impedido en amplios tramos del paso. 

 “Cuando se trata de personas con limitaciones de movilidad o de bebés –agregan- se hace extraordinariamente complicado, aun yendo acompañados”. Además, el paso final de las traviesas “constituye una verdadera barrera física de carácter permanente para el acceso de todo tipo de sillas rodantes”. 

Paso en mal estado hacia la playa desde el Novo

DAÑOS DE VEHÍCULOS PESADOS 

Por otra parte, “además de los daños directos que los vehículos pesados vienen produciendo en el paso peatonal (?) al transitar por él, necesitan para maniobrar amplios espacios que desbordan con mucho sus límites y ocupan amplias zonas aledañas en las que generan un impacto muy perjudicial sobre el espacio natural protegido”.En muchos casos, “la valiosa vegetación natural ha quedado completamente arrasada y en otros está siendo sustituida por especies exóticas al ecosistema, colonizadoras muy agresivas, de alta combustibilidad y cuya expansiva presencia comporta graves riesgos para la estabilidad y persistencia de la masa vegetal natural protegida”. 

Los vehículos pesados que vienen transitando habitualmente por el paso peatonal “parece ser que están al servicio del Hotel Barrosa-Park”, en la medida que, “desde hace años, para la recogida y saca de sus equipos y materiales desechados (muebles, electrodomésticos, cristales,...) y de los restos de la poda y la limpieza de sus jardines privados, se mantiene permanentemente instalado un contenedor metálico situado en las inmediaciones de una de las puertas de la verja que comunica el recinto del hotel con la zona natural y, a través de la cual, se sacan los deshechos”.  

ZONA ARRASADA 

Cuando el contenedor se llena, lo retira un camión y lo sustituye por otro vacío. Dicho vehículo accede al paso peatonal en la misma portada de los hoteles y circula por él, “a pesar de estar prohibido y de estar cerrado con cadena y candado”. Los rótulos de referencia que figuran en estos contenedores hacen referencia a la empresa COTRANSRE. La zona donde está posicionado el contenedor y en sus inmediaciones, donde maniobran los camiones para la carga y descarga de los contenedores, “están completamente arrasadas y frecuentemente están esparcidos en ellas restos de jardinería como los que se recogen en los propios contenedores”. 

Anteriormente, con motivo de unas obras en el Hotel Barrosa-Park, “se utilizó también este paso peatonal para el abastecimiento de los materiales y para la evacuación de los deshechos de la obra, con vehículos pesados”. A su vez, en el espacio comprendido entre el paso peatonal, en su primer tramo, y el jardín del hotel, “es decir, en plena zona natural protegida”, se instaló el llamado “patio de obra”, donde se acopiaron los materiales de construcción, la maquinaria, los equipos auxiliares y los deshechos para vertedero y donde se instaló una amplia playa de maniobra que se extendía también hasta el lado de enfrente del paso. 

 “El resultado actual es una zona arrasada a la que se abre desde el hotel una puerta de doble hoja por la que se puede acceder con vehículos pesados”, señalan los denunciantes. En su suelo son perfectamente identificables huellas recientes de ruedas de camión y de tractor. Los destrozos también se pueden comprobar en el bordillo del paso que está roto en varios puntos. Pero, sobre todo, “el peor impacto es la ausencia total de la valiosa y protegida vegetación original”. 

Los camiones se han cargado la flora de la zona.

PODA SALVAJE 

En los pasados meses se han podado muchos de los árboles de mayor porte. Por los resultados sobre el conjunto de la masa y sobre los ejemplares directamente afectados, “no puede comprenderse el criterio con el que se ha realizado tal operación selvícola y, menos aún, en una zona protegida por sus valores naturales”. En lugar de limitarse a eliminar las ramas secas y muertas para mejorar la estabilidad de la masa, disminuir los riesgos de plagas e incendios y su carga combustible, “se han eliminado muy agresivamente muchos pies y ramas vigorosos y, desde luego, todos los que presentaban formas singulares, algunos de ellos verdaderas esculturas naturales creadas por la acción conjunta de la propia vegetación y de los vientos marinos, que eran contempladas con admiración”.  

Pero lo realmente peligroso es que todos los residuos de la poda han quedado abandonados a lo largo del verano, formando varios montones en las inmediaciones del camino de acceso a la playa, “donde aún permanecen con gravísimos riesgos fitosanitarios y de incendios forestales”. 

PLANTAS PROTEGIDAS DESTRUIDAS 

En agosto, se llevó a cabo una nueva actuación completamente desafortunada: “Con objeto de despejar la vegetación que invade el camino desde los laterales, se ha pretendido eliminarlos de una forma completamente inapropiada. El resultado ha sido que se han suprimido, incluso en ejemplares de las especies protegidas descritas, todas las partes blandas (hojas, brotes y ramas tiernas) y han quedado como muñones y desgarradas todas las ramas lignificadas que, además, han pasado a representar un peligro de producir arañazos a los transeúntes”.  

Los restos se han acumulado también en el borde del primer tramo del paso peatonal, “mientras que a las especies invasoras y de alta combustibilidad no se les ha aplicado ninguna medida para erradicarlas o limitar su expansión”. 

PROTEGER LA ZONA Y RESTAURARLA 

Las personas que presentaron este exhaustivo documento (con muchas fotografías ilustrativas) piden a las autoridades competentes que se adopten todas las medidas y disposiciones previstas en la legislación vigente con el fin de hacer efectiva en la realidad la protección que tiene conferida, como integrante del Pinar Periurbano de La Barrosa, el paraje natural por el que discurre el paso peatonal de acceso a la playa que es objeto de este escrito, “impidiendo todos los usos incompatibles con esa figura de protección y restaurando las zonas degradadas”, así como comprobar, perseguir y corregir las irregularidades que, en su caso, se hubieran realizado y exigir las responsabilidades que correspondan a quienes las hubiesen cometido; reponer las infraestructuras y dotaciones del paso peatonal para hacer posible un acceso seguro a la playa”. 

Esperemos que las entidades responsables tomen buena nota de estas denuncias y actúen con rapidez aunque el verano ya casi haya concluido. Aun así, este toque de atención no debería quedarse en el cajón y habría que trabajar para que éste y los demás pasos peatonales, a los que el PSOE no prestó la menor atención en sus muchos años de gobierno, colocando incluso cemento en estos lugares (Loma del Puerco), un claro atentado al buen gusto y al medio ambiente, se encuentren en perfecto estado el verano próximo. 

PACO LÓPEZ

 

 


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