Un PSOE desquiciado usa la
mentira y el rumor como forma de oposición
Poco más de un mes lleva en el poder el
cuatripartito y ya han empezado a aparecer las primeras
sorpresas. El PSOE dejó manga por hombro el Ayuntamiento y
está costando al nuevo equipo dar con la tecla, aunque lo
están llevando bien y trabajando con muchas más ganas si
cabe para poder conocer la situación real del Ayuntamiento,
aunque tardarán tiempo, debido también al caos que hay en
las dependencias por el traslado de la documentación debido
a las obras del Consistorio y a que los socialistas no han
dejado nada previsto a los nuevos gobernantes. Se fueron a
la francesa.
Proyectos emblemáticos del PSOE que no tienen
proyecto de finalización, empresas hartas de esto y que
están deseando terminar cuanto antes, cobrar y marcharse de
aquí de una vez. Obras paralizadas por la quiebra de la
empresa a la que los socialistas adjudicaron de forma poco
clara y que pertenece a los hermanos de Manuel
Chaves, presidente de la Junta. Once recursos admitidos
por los tribunales de Justicia contra el nuevo PGOU, que
vuelve a poner en entredicho la actuación de José María
Román y el PSOE en este asunto, denunciado en su día
por la oposición y que puede volver a dejar suspendido el
Plan por parte del TSJA como ya hiciera anteriormente.
Tampoco debemos olvidarnos del fuerte tirón de
orejas que le ha dado a los socialistas el Defensor del
Pueblo Andaluz por su nula disposición para que no
proliferara la construcción de viviendas ilegales. A todo
esto tenemos que sumarle la veintena de detenciones más en
la Operación Obra nueva, donde hay representantes de
distintos colectivos y que deja dudas sobre el olfato
que los anteriores dirigentes tuvieron en este asunto.
Su forma de actuar no era
tan secreta ni sigilosa, si no a la vista de mucha gente, y
teniendo en cuenta la información de que disponían,
controlándolo todo, resulta extraño que no les llegara
ninguna confidencia sobre lo que se estaba haciendo. No
culpamos a los anteriores gobernantes de lo sucedido
(mientras no se demuestre lo contrario, están al margen),
pero en esta historia hay gente con puestos en algunas
empresas públicas como el cementerio mancomunado, y llama la
atención el desconocimiento que el PSOE y Román tenían de
esta actividad fraudulenta.
El caos urbanístico en el
que los socialistas nos han dejado la ciudad dice bien poco
de ese trabajo que tanto pregonan. El pueblo, sabio según
los socialistas cuando ganaban –suponemos que ahora será
igual-, les ha puesto en su sitio, al PSOE en la oposición
después de 28 años, y a Román en el disparadero de su propio
partido, que no acepta la derrota ni la pérdida de cinco
concejales, la máxima desde que se instauró la democracia.
El jefe de la oposición tiene el dudoso mérito de haber sido
el único candidato socialista que ha perdido la alcaldía.
La marcha de un edil de
Izquierda Unida por asuntos familiares y las presiones
recibidas por no apoyar al PSOE, no variará la política del
cuatripartito, que sigue trabajando a pesar de la deslealtad
y zancadillas que le pone el PSOE, y de los bulos que
inventan y propagan, entre ellos que el director de este
medio sería el nuevo jefe del gabinete de prensa, después
del teatro y casa de Cultura y más tarde de la radio
municipal y de la televisión que aún no existe. Nadie del
equipo de gobierno se ha dirigido a éste, y de haberlo
hecho, tiene el mismo derecho que cualquier otro ciudadano a
ser cargo de confianza. Esperamos que las personas que
propagaron las mentiras -ellas saben a quiénes nos
referimos-, tengan la vergüenza de rectificar, si es que les
queda alguna. Se coge antes a un mentiroso que a un cojo,
dice el refrán.

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