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El PSOE convirtió en un circo el
primer pleno de esta legislatura
Verdier, Capurro, Ruiz Piñero y
Castañeda se comportaron de manera chabacana e insultante con los
ediles del equipo de gobierno
Había expectación por el primer pleno de la
legislatura. Queríamos ver cómo reaccionaría el PSOE tras perder la
alcaldía y después de la barriobajera oposición que están haciendo
desde el día que perdieron el poder del Ayuntamiento, y los que nos
temíamos sucedió: el PSOE demostró que no ha sabido encajar la
derrota y se comportaron casi todos sus ediles de forma vergonzosa.
Si el pleno de la elección del nuevo alcalde fue largo y
tedioso por parte de José María Román, el primero de esta
legislatura discurrió por el mismo camino. El portavoz de la
oposición estuvo plomizo. Román aburre a las ovejas y si encima no
tiene argumentos, más. Estuvo repetitivo y quiso dejar en evidencia
a Ernesto Marín, pero éste se repuso pronto de sus andanadas
y controló perfectamente al mal perdedor socialista.
A la que no pudo dominar fue a Cándida Verdier,
que durante las dos horas de la sesión no dejó de hablar en voz alta
cada vez que lo hacía el regidor o alguien del equipo de gobierno,
con cara rara, gestos de no estar en sus cabales, perdida la mirada.
Su desvergüenza fue tal que hasta Román tuvo que parar sus bramidos
porque se la oía a ella más que a su jefe de filas cuando éste
hablaba. Marín deberá controlar estos desmanes, porque es
impresentable que una concejala se comporte de esta manera.
Cándida se ha convertido en los últimos tiempos en Pánfila, y oyendo
las descalificaciones a Butrón y al alcalde nos tememos que
vaya a peor. Resulta gracioso escuchar en su boca llamar a Butrón
tránsfuga (como abogada debería conocer el significado exacto de las
palabras), cuando ella fue candidata a la alcaldía por el PAP,
engendro político inventado por Pacheco, después pasó al PA y
finalmente terminó en el partido que cogen a cualquiera sin importar
su valía: el PSOE. ¿Cómo habría que llamarla a ella?
HOOLIGANS
Los aficionados más radicales de los equipos ingleses
son conocidos como hooligans, y eso habría que llamar también
a Juana Capurro (qué malita cara tenía), que se diferenció
poco de la Verdier, o a José Luis Ruiz Piñero, compañero de
banco y de falta de educación. Tampoco se quedó atrás María Jesús
Castañeda, e incluso la nueva, Mª José Cabeza de Vaca,
dio el cante. A esta última se le ha pegado demasiado pronto la
soberbia de sus compañeras. Por cierto, cuando se presentó en la
lista del PSOE, en el hospital gaditano donde trabaja, pensando que
saldría elegida para gobernar, brindaron con cava. Al enterarse de
que no sería así, a más de uno le cayeron dos lagrimones.
Deberían aprender de José Luis Aragón, un
caballero dentro y fuera del salón de plenos. Incluso de Muriano,
que estuvo comedido. Su compañero Benítez Mota, excepto por
el chicle que mascó durante la sesión, tampoco dio la nota. Han
perdido el poder por deméritos propios y cuanto antes lo asuman,
antes podrán empezar a dar ejemplo de lo que debe ser un político.
PACO
LÓPEZ
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