Puente Chico


Pactos post-electorales, engaños en nombre del progreso

                                                Toda forma de desprecio,

                                                si interviene en política,

                                                prepara o instaura el fascismo.

                                                            Albert Camus

  
Polanco, Butrón, Marín y Guerrero

            Cuando en 1979 se celebraron las primeras elecciones municipales democráticas una vez finalizada la dictadura franquista, un partido, la UCD, ganó en multitud de ciudades, sin embargo, gobernó en muy pocas. ¿Qué sucedió? Pues que otro partido, el PSOE, firmó pactos legítimos, democráticos, progresistas y por la gobernabilidad, con partidos de muy diversa índole, dejando marginada a la formación que democráticamente había ganado los comicios. 

De entonces acá, nadie ha puesto el más mínimo interés en cambiar este perverso sistema electoral, en el que el ciudadano no elige ni al alcalde ni a su equipo de gobierno. Y, por supuesto, este nefasto sistema electoral ha beneficiado principalmente a un partido: el PSOE. Ellos lo tienen muy claro, si después de la jornada electoral no son el partido más votado, pactan con Dios o el diablo en un “acuerdo de progreso”, “lógico y natural”, “por la gobernabilidad de la ciudad”, o con las rimbombantes y huecas palabras que se le ocurran al político de turno. Pero si son otros los que llegan a un acuerdo, se trata de un “pacto del rencor” y “antidemocrático”, llenando el pueblo de pintadas en su contra y lanzando a sus secuaces para boicotear las acciones municipales. 

UNIÓN NECESARIA 

            En Chiclana nos hemos llevado más de setenta años en los que sólo nos han gobernado dos partidos políticos: el Glorioso Movimiento Nacional y el Partido Socialista Obrero Español. Y en algunas ocasiones la representación municipal ha pasado de padres a hijos. Ahora, los resultados electorales han hecho posible desalojar a un régimen enquistado. Y fijaros la que se ha liado. Fue más fácil echar a los procuradores franquistas de Las Cortes que a los concejales del PSOE del Ayuntamiento. Como les gritó el pueblo cuando abandonaban el consistorio: “No sabéis perder”. 

¿Una coalición antinatura? Parece que no, son muchas las cosas que les unen: el amor por Chiclana, el deseo de acabar con un régimen clientelar, la lucha contra la corrupción, el convencimiento democrático, el ansia de libertad, el clamor ciudadano... ¿Acaso son pocos argumentos para convencerles de la necesidad de una unidad por Chiclana? Además, cuando se lucha contra un régimen, la unidad es imprescindible. Ya lo hizo la Platajunta en los oscuros tiempos franquistas para poderse enfrentar a la dictadura y allí se encontraron el PSOE y el PCE con partidos de centro, derecha, democristianos y liberales. Aquello sí fue una unión extraña, pero necesaria. Aquí también era muy necesaria. 

LA DEMAGOGIA POR BANDERA 

            Y ahora, después del pacto, a trabajar. En primer lugar, recuperar públicamente la fama y la dignidad de quienes lo han firmado. Principalmente la de José Pedro Butrón, una figura que, estén todos seguros, se agigantará con el tiempo. José Pedro no aceptó el ofrecimiento del PSOE -todo lo que hubiera querido para solucionar su vida, la de sus hijos y nietos, más un muy alto cargo en Diputación con sueldo astronómico, coche oficial y chofer uniformado- y eso le convierte en un “tránsfuga” y en un “traidor”.  

Si hubiera claudicado, tragando con lo propuesto, sería un político “digno de las honradas siglas de Izquierda Unida”, según palabras de los dirigentes provinciales de la coalición que sí se subirán a los coches oficiales de la Diputación y a los que poco ha importado el déficit democrático en nuestra ciudad, las sospechas de corrupción o el clamor ciudadano. Ellos, a aprovecharse de lo público en su beneficio privado. Y con la demagogia por bandera. 

NO HAY QUE CONFIARSE 

            Según el defenestrado Román, ahora se ha hecho un pacto desde el rencor. Veinte días se ha llevado el ex-alcalde moviendo Roma con Santiago para intentar comprar al edil que le faltaba, y seguir calentando su provechoso sillón. No lo consiguió antes de la sesión de investidura. Pero estén totalmente seguros que la maquinaria se sigue moviendo: ciertas actitudes públicas, la propaganda mediática mostrándolo como el político honrado que vuelve a la docencia, la solicitud de un perdón extraño en el discurso de toma de posesión, las veleidades de ciertos concejales del cuatripartito... Algo huele a podrido y no precisamente en Dinamarca. 

NOS LA ESTAMOS JUGANDO 

Porque otra perversión de este sistema electoral son las mociones de censura. Debemos estar atentos, no vaya a ser que dentro de muy poco algún concejal del cuatripartito abandone el “rencor”, deje el “lado oscuro” y presente una moción de censura que coloque en el poder de nuevo al Sr. Román o a otro de su acólitos, para, con ello, disfrazar la traición y hacer que el pueblo de Chiclana se lo trague. El concejal (o concejala) comprado, ya no sería un tránsfuga, ni tendría rencor, sería un ser maravilloso que piensa únicamente en su pueblo. Por favor, estemos atentos, que Chiclana se la juega. 

Bienvenida la libertad y la democracia, bien llegada la transparencia y el diálogo, pero no olvidemos que esto no está hecho, que ahora es cuando comienza y, para que sea sólido, debemos construirlo entre todos: ciudadanos y políticos.

Y mantener una constante vigilancia.

 

 


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