Se acabó la prepotencia del PSOE

 

            Parecía que nunca llegaría este momento pero, al fin, llegó. El PSOE ha perdido la mayoría y por primera vez desde que volvió la democracia tras la muerte del dictador, los socialistas estarán en la oposición en vez de en el poder. Salvo hecatombe, el próximo alcalde de Chiclana será Ernesto Marín. Para ello deberá formar equipo de gobierno con Izquierda Unida (tres ediles) y Partido Andalucista (dos), que, aunque los del PSOE hayan dicho para desprestigiar a estas tres formaciones, que ya estaba firmado el pacto, deberán hablar y dialogar mucho hasta llegar a un acuerdo que satisfaga los intereses de los chiclaneros que es, a la larga, lo único que importa. 

            Perder de vista a Román y sus huestes durante al menos cuatro años será una buena terapia para todos. Se habían instaurado el enchufismo y las malas artes en el Ayuntamiento, aparte de incumplir con total impunidad la ley, como así ha quedado demostrado en las numerosísimas sentencias que los tribunales han dictado contra actuaciones de los diferentes equipos de gobierno socialistas. Ahora criticarán el pacto tripartito, pero ellos han hecho lo mismo en otros lugares, y también con el PP (Puerto Real, para quitar del poder a Barroso) o IP en El Puerto. Si los pactos están dentro de la ley tendrán que aguantarse y enfilar sus traseros a los bancos de enfrente. 

            Por cierto, si este pacto es anti natura como pregonan los voceros socialistas, ¿cómo habría que llamarle al que tuvo lugar en 1979, en las primeras elecciones democráticas, donde el PSOE y PC, que habían luchado contra el franquismo (los segundos más bien, porque los primeros debían estar de vacaciones, o casi) se aliaron con un alcalde franquista, que en democracia ganó los primeros comicios? Entonces, Gómez Periñán, Quiñones, Saucedo, Vázquez Cañas, etc., no tuvieron ningún reparo en aliarse con el ganador, menos moderado que Marín, por ejemplo (por decirlo de una forma suave). El PSOE a este tipo de pacto le llama “por la gobernabilidad”, pero cuando ellos pierden el poder a causa de los pactos dice que son anti natura. Como se dice por estos lares, te quí puí

            En la calle se palpaba el cambio y así ha sido. Las encuestas, como siempre, fallaron, y algunas empresas deberían replantearse sus métodos de trabajo. Todos los chanchullos irán saliendo a la luz, porque el miedo a hablar se ha terminado. Román se lo ha buscado. No se puede maltratar a los ciudadanos y a los ediles de la oposición. Ahora le pasarán (ya lo han hecho con sus votos, factura). 

El bajar la voz en el bar o en la calle cuando entraba o pasaba alguien afín al PSOE para no señalarse, el tragar en Urbanismo carros y carretas para que te dieran una licencia de obras legal, el tener que soportar las malas caras del alcalde y sus concejales (los más ineptos generalmente) cuando iban a denunciar o pedir algo, se han terminado. Como proclamaron Marín, Butrón y Guerrero la noche del 27 de mayo, se acabó el miedo en este pueblo y los ciudadanos no tendrán que estar atemorizados cuando se dirijan al Ayuntamiento. 

            Lo vivido esa noche recordó los estertores del franquismo y la lucha contra la dictadura. Los gritos que se oyeron en la Plaza de Andalucía salieron de lo más hondo del corazón. A escasos metros, en una casa que dejó de ser la del pueblo hace muchos años, a pesar de ganar, aquello parecía un velatorio. No era para menos. Muchos de los que llevan viviendo del cuento y de los chiclaneros más de dos décadas, deberán buscarse el sustento por su cuenta. A ver dónde los colocan, porque son muchos. Lo mismo que a los cargos de confianza. ¡Ah! José María Román debería hacer lo mismo que su hermano Rafael en Cádiz: irse. En el PSOE se oyen sables. Ahora podrán hacer lo que llevan tiempo deseando, quitar al todavía alcalde de en medio. Si quieren recuperar la fe del electorado tienen que hacer un limpia profunda, empezando por Román y sus escuderos. Perder para aprender. Y cambiar, especialmente, la actitud. 

            El nuevo equipo de gobierno que se forme tendrá que lidiar con las últimas actuaciones socialistas, por lo que el trabajo que les espera para reorganizar la ciudad y el Ayuntamiento será arduo. La tarea es muy complicada, por lo que le deseamos suerte. Chiclana necesitaba un cambio y éste ha llegado. Que sea para bien.

 


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