Puente Chico


José María Román votándose

Tras 28 años en el Ayuntamiento, el PSOE pierde la alcaldía tras el pacto cuatripartito del PP, IU, PA y PSA 

Ernesto Marín, del Partido Popular, nuevo alcalde de Chiclana 

José María Román no supo aceptar la derrota, como era previsible, y castigó a la audiencia con un discurso larguísimo, tedioso y fuera de lugar 

            Por fin en Chiclana habrá nuevas caras en el mando del Ayuntamiento. Parecía que nunca iba a dejar el sillón el PSOE, pero los resultados del pasado 27 de mayo propiciaron su salida del Consistorio. Ernesto Marín contó con los votos del PP, IU, PA y PSA, que también se sumó al pacto. 14 a 11 fue el resultado. En la calle, cientos de chiclaneros vitorearon al nuevo equipo de gobierno, especialmente a Butrón y sus dos compañeros de IU, sufriendo éste una campaña impresentable, auspiciada por los socialistas, que no han sabido perder, como antes tampoco supieron ganar. Izquierda Unida anunció la expulsión de estos ediles por apoyar al PP y no hacerlo con el PSOE, partido con el que tenía un pacto global en Andalucía.  

           

Ernesto Marín, votando su candidatura

A las 11 de la mañana del pasado 16 de junio, sábado de feria, comenzó el pleno en el que sería nombrado nuevo regidor de la ciudad el popular Ernesto Marín. En la calle había numerosas personas, que fueron aumentando a medida que discurría la sesión. Primero recibieron sus medallas y ya entonces se empezó a notar el sentir de la calle. Marín y los concejales populares recibieron fuertes aplausos, aunque el momento más álgido se produjo cuando dijeron el nombre de José Pedro Butrón y sus dos compañeros, ya que se redoblaron los aplausos y los gritos en su favor. 

            Lo sufrido en los días posteriores a las elecciones por parte de Butrón, principalmente, al que hostigaron en prensa, en foros de Internet y en la calle, con pegatinas en las que le llamaban traidor, como ya hicieran hace doce años con Ignacio Ostúa cuando quiso pactar con el Partido Popular, fue demencial. También lo han vestido de muñeco de Marín. Esas formas son las que tienen, y entienden, los socialistas. No han podido superar la pérdida de la mayoría y han usado la guerra sucia, como durante la campaña, para desacreditar a Butrón y sus compañeros, así como a Marín y Manolo Guerrero con pegatinas y pintadas. 

Marín saludando a Román tras ser nombrado nuevo alcalde

ROMÁN, UN PLOMO 

            El candidato a la alcaldía por los socialistas, José María Román, no supo estar a la altura de lo que se esperaba de una persona que durante tres años ha regido los destinos de los chiclaneros y que lleva en la corporación tres legislaturas. Con cara seria y tono de voz bajo –dijo que por la feria- se dirigió a los presentes recitando unos versos de Antonio Machado. La falta de estas licencias culturales por su parte sorprendieron a la audiencia, pero este poético comienzo se truncó cuando entró en materia.  

Primero dijo que ese pacto se había llevado a cabo gracias a los votos de los tránsfugas de Izquierda Unida (lo repitió varias veces), cuando estos concejales no se han ido a partido alguno y ni tan siquiera habían sido expulsados por su formación política, que anunció que lo haría al conocer el apoyo al PP. Román debería leer el diccionario antes de hablar. En sus palabras había odio y rencor, el mismo que dijo que había en los integrantes del cuatripartito.

Saludo entre Marín y Butrón

PACTO DEL RENCOR 

            También debería preguntarse a qué se debe ese rencor si lo hubiera, porque él ha sido el que ha originado, con sus actitudes dictatoriales, ese posible odio hacia su persona. Prepotencia y malas artes a manos llenas. Fue su discurso muy largo, sin contenido alguno y sólo se dedicó a citar su trabajo y lo que dejaba por hacer, enumerando de forma lenta y aburridísima todos sus logros. No son tantos, pero a lengua lenta parecían más. Aseguró no sentir “enojo ni enfado”. Si el ex-alcalde lo dice…  

Respecto al pacto de los cuatro partidos afirmó que “es democrático que suceda lo que ha sucedido” para citar los votos logrados, “ha sido la segunda candidatura de la Bahía más votada”, agregando que “la ciudadanía no ha querido un cambio, las urnas no han dicho eso, el señor Marín no es el deseado, porque de ser así habría obtenido el respaldo de los ciudadanos”. Calificó el acuerdo de los cuatro partidos como “el pacto del rencor, con ideologías distintas y programas enfrentados”, señalando que el PSOE “deja una Chiclana nueva y nos sentimos orgullos de ello”. Si en casi tres décadas siguiéramos igual, aviados estábamos.  

Aseguró que no le atemorizaba que se hiciera una auditoría y que estarían en cuantas comisiones de investigación se hicieran, cuando se ha negado a las dos o tres propuestas por la oposición desde que sustituyó a Jiménez Barrios (presente, y aburrido, en el pleno). Después estuvo cerca de media hora más aburriendo a las ovejas. 

Mª Ángeles Polanco (PSA) leyendo su discurso

CRÍTICAS A ROMÁN 

            Antes del ex-alcalde hablaron los demás portavoces. Mª Ángeles Polanco, del PSA, fue la primera, y manifestó que “el pueblo es sabio y ha votado por el cambio”, postulándose contraria a las mayorías absolutas, “no al gobierno de un solo partido”, añadiendo que los ciudadanos “echaban de menos un Ayuntamiento que les trate a todos por igual”. Finalizó diciendo que “hoy comienza una etapa clara y transparente”.  

            Manolo Guerrero, del PA, recordó los problemas y persecución sufridas por parte del PSOE en estos cuatro años, asegurando que la democracia había llegado por fin a la ciudad, terminando su alocución con un ¡Viva Chiclana libre! El portavoz de IU, José Pedro Butrón, fue muy duro con los socialistas. Empezó comentando que él no había engañado a nadie, que todos sabían que nunca pactaría con el PSOE y con Román, y que eso es lo que ha hecho, no pactar con este partido. Dirigiéndose a los ediles de los bancos de enfrente, les espetó que “las cosas han cambiado en Chiclana y ustedes van a poder disponer de cuanta documentación soliciten, lo que ustedes no han hecho con nosotros, y podrán estar en todos los consejos de administración de las empresas públicas, que a nosotros ustedes no nos permitieron”. 

Nicolás Aragón, del Partido Popular, reincidió en las mismas cuestiones, asegurando que las maneras serían distintas y que estaban muy contentos de que el alcalde fuese Ernesto Marín, candidato presentado por el PP. 

Manolo Guerrero (PA) estará en el gobierno

“CHICLANA ES LO MÁS IMPORTANTE” 

            Éste fue el mensaje que transmitió Ernesto Marín en su discurso, corto y conciso. Tras acordarse de sus padres y agradecer a su familia el apoyo prestado en estos meses, aseveró que “nuestro pacto no es en contra de nadie, sino por el cambio”, y los ciudadanos “nos estarán esperando dentro de cuatro años”. Mandó un mensaje de tranquilidad a los chiclaneros, asegurando que les queda por delante una gran tarea, resaltando la lealtad del equipo de gobierno.

            Marín también argumentó que “primarán los intereses de la ciudadanía por encima de los particulares, y yo estaré vigilante para que esto ocurra”, pidiendo a sus compañeros de corporación que sean fuertes. Finalizó afirmando que “Chiclana es lo más importante”. 

Butrón, Andrés Díaz y Nadine Fernández, de IU

LA NOTA DESAGRADABLE 

            Los socialistas no tenían buenas caras y es normal. Han quedado en la oposición y cuesta asumirlo, sobre todo cuando se actúa con prepotencia, creyéndose los dueños del cortijo y de pronto acabárseles el chollo que tenían. Hubo un incidente, lamentable, por parte de una edila del PSOE, Juana Capurro, que demostrando una vez más su falta de educación y buenas maneras, dio la nota. La que en tiempos pasados fuera una luchadora del movimiento vecinal y defensora de los ciudadanos que tenían problemas con los socialistas, tras ser aducida por la luz de Jiménez Barrios ingresó en el partido al que tanto criticaba –y con razón-, su comportamiento cambió y se le pegó la prepotencia de sus compañeros de banco. 

            Todos los ediles, al recoger su medalla, daban la mano al concejal con más edad (Guerrero), al más joven (Andrés Núñez) y al secretario municipal. Todos lo hicieron, excepto Capurro. Con altanería, saludó al empleado municipal y obvió a Guerrero, al que no saludó. También dio la mano a Marín con displicencia cuando éste saludó, uno por uno, a cada edil. Tanta amargura no debería haberle hecho perder las formas, pero cuando no se tiene educación pasan estas cosas, y lo hizo delante de las cámaras y del público presente, que sí supo comportarse con respeto, el que ella no tuvo. Estos cuatro años en la oposición van a ser muy duros para esta concejala que entró en el PSOE para medrar, logrando su objetivo, aunque le ha durado poco. 

Nicolás Aragón (PP), portavoz del partido

CLAMOR POPULAR 

            Cientos de chiclaneros se dieron cita ante la puerta del Ayuntamiento, donde siguieron a duras penas el acto. El PSOE, en vez de poner una pantalla a la calle la instaló dentro del consistorio, abajo, colocando unas cuantas sillas. Aun así, estuvieron al tanto de lo que pasaba en el salón de plenos, jaleando a los concejales del cuatripartito y obviando a los socialistas, que tenían a unos cuantos, no muchos, allí: Loli Virués, Tere Varo, un presidente vecinal afín, gente de Asocum, un hijo del ex–alcalde Saucedo, unos cuantos de los enchufados que dejarán de serlo en próximas horas y dos adheridos, Isabel Canto y su partenaire Verdier, hermano de Cándida y fundador de la seudo-plataforma de izquierdas, que hizo el ridículo en la feria en su manifestación contra el pacto, al que asistieron medio centenar de socialistas, el edil de Policía entre ellos.  

Román (PSOE) aburrió hasta las ovejas

Estos últimos jalearon a Román cuando entró en el Ayuntamiento y la primera, que se vendió al PSOE hace doce años para evitar un pacto de IU con el PP, recibiendo a cambio un puesto en la administración socialista, recriminó con cara desencajada a los de IU por el acuerdo con los demás partidos al entrar en el edificio con gritos de “los votos son de Izquierda Unida”. Y se quedó tan pancha. Por lo visto los suyos eran del PSOE y por eso se los dio, creando un cisma en esta formación política. Qué mala memoria tienen algunas. Después departió amigablemente con Virués y otros miembros socialistas. Su objetivo estaba cumplido, habían vitoreado a los suyos y criticado a los que los han echado del sillón. Después, y antes también, a tomar copas en la caseta del PSOE, que se gastó tres millones y medio de pesetas en copichuelas para despedirse del poder. 

Ernesto Marín con el bastón de mando

SALIDA AL BALCÓN 

            La congregación de cientos de personas ante el Ayuntamiento obligó a Marín y sus concejales a salir al balcón, donde fueron aclamados por los presentes. El nuevo alcalde dio las gracias a todos y pidió calma cuando los afines al PSOE gritaron en contra, aunque fueron rápidamente callados por los cánticos de los seguidores de los cuatro partidos con gritos de “no sabéis perder”. Después fueron saludados y felicitados por estas personas y en el camino hacia el aparcamiento de la plaza. En el recinto ferial se volvieron a repetir las felicitaciones a los miembros del nuevo equipo de gobierno. En la caseta municipal brindaron con vino de Chiclana por el éxito. 

DESPEDIDA INDIGNA DE LOS SOCIALISTAS 

            El PSOE, tras veintiocho años en el Ayuntamiento, ha dejado de ser el amo del cotarro. Siempre se dice que hay que saber ganar, pero que es mucho más importante saber perder, y esto es lo que los socialistas no han sabido. Es duro irse a la calle después de tanto tiempo y tener que volver a la cruda realidad en cuestión de horas, pero la dignidad no se debe perder nunca. Es en los momentos malos cuando hay que demostrar educación, tolerancia y buenas maneras, y ésas han estado ausentes desde que se celebraron las votaciones. 

            A lo ya citado de las pegatinas contra Butrón y Guerrero hay que sumarle lo de la mini plataforma y el abandono al que han tenido sometida a la ciudad desde el 28 de mayo. Escasos actos y actividades, y en la feria, el caos. Al responsable de la caseta no le informaron que a partir del sábado 16, Castañeda y los suyos nada pintaban ya, encontrándose de pronto con un gran número de personas que venían a brindar por el cambio producido en la alcaldía minutos antes. 

Marín en su primer discurso como regidor

A RECAPACITAR  

            La Chiclanera Mayor y las damas también se quedaron a dos velas y tuvieron que ser ellas las que fueran a ver al alcalde, que las recibió y atendió al instante. Ellas sabían lo que había que hacer, pero a los nuevos responsables del gobierno municipal no tuvieron la decencia de entregar la agenda de trabajo de los dos últimos días de festejos, dándoles un funcionario un programa de feria. El día antes ya estaban diciendo los socialistas en ese lugar que no les iban a entregar nada. De vergüenza.  

En la oposición tendrán que cambiar sus malas artes si quieren volver algún día a ostentar el poder. Los chiclaneros nos hemos quitado de encima a unos gobernantes que fueron prepotentes y altivos en la victoria y rastreros en la derrota. Los socialistas no han sabido ganar y mucho menos aún, perder. Estos cuatro años les vendrán muy bien para calmarse y recapacitar. Y renovar un partido anclado en el tiempo y sumido en el clientelismo. Tantos años en el poder no son buenos y a ellos les ha pasado factura, afortunadamente. A ver cuántos siguen en este partido a partir de este momento. Las cosas le pintan bastos a Román. Ahora, a meditar. 

PACO LÓPEZ

 

El nuevo alcalde escuchando el discurso de su antecesor  

Román aguantando el tirón

     
 
Gesto relajado de Marín durante el pleno  

Saludo entre Marín y Jiménez Barrios

     
 

Román felicitó a Marín al finalizar la sesión

 

Cientos de chiclaneros en las puertas del Ayto

     

Ernesto Marín proclamando su victoria

 
 

Los cuatro líderes en el balcón, saludando a los ciudadanos

 

El alcalde dirigiéndose a los asistentes

     
 

Nunca se había visto tanta gente en un día así

 

La pancarta refleja lo que necesitábamos ya

 

 


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