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Juan López deja
carteles anunciando dónde está |
La grúa se ha llevado su coche en
varias ocasiones por estar mal aparcado, pero no así los vehículos
que ocupan su sitio y le impiden aparcar allí
“Soy minusválido, casi no
puedo andar, y dejo carteles anunciando dónde estoy, qué hago y lo
que tardaré, pero aun así, se lo llevan”
Esta persecución le ha llevado a
enviar una carta al alcalde contándole lo que le está pasando, para
que intervenga
Un minusválido, vendedor de la ONCE, ha
denunciado a PUENTE CHICO que la grúa se ha llevado su vehículo en
varias ocasiones por dejarlo aparcado en una zona que no le
correspondía, mientras llevaba la recaudación del día anterior a
Caja San Fernando. La causa del mal estacionamiento es
que los lugares cercanos reservados a los minusválidos están
ocupados por otros vehículos. Se da la circunstancia de que deja
siempre carteles anunciando dónde está y qué labor está llevando a
cabo, pero los responsables de la grúa hacen caso omiso y se llevan
el coche.
Juan López tiene cuarenta y un años, es
minusválido desde pequeño, con una minusvalía del 72%. Por esta
causa no puede andar mucho tiempo. Desde hace dieciocho años trabaja
en la ONCE, regentando actualmente un kiosco situado en el
Supersol de Los Gallos. Cada mañana tiene que llevar a Caja
San Fernando, en la calle La Plaza, lo recaudado el día
antes. Tiene un coche adaptado. Dispone del cartel correspondiente
para dejarlo en los lugares destinados a minusválidos, pero casi
todas las mañanas, a eso de las 9, se encuentra con muchos problemas
para estacionar ya que sus aparcamientos están ocupados. Tiene que
dar varias vueltas hasta encontrar un sitio, pero cuando no es así
lo ha dejado en la zona azul o carga y descarga, casi siempre en Nª
Sª de los Remedios.
Suele tardar entre diez y quince minutos, a veces menos,
y por ello deja carteles en el vehículo anunciando el tiempo que
tardará, qué está haciendo y dónde, llegando incluso a pedir que le
avisen. Pero mientras que los lugares de minusválidos no son
visitados por la grúa, su coche se lo han llevado, a pesar de los
carteles, la tarjeta de minusválidos y todo el material necesario
para su trabajo. El pasado 8 de febrero amaneció lloviendo, muy
fuerte. Juan encontró sus aparcamientos ocupados como casi siempre,
por lo que lo dejó en la citada calle cercana a la entidad bancaria,
en carga y descarga.
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Este minusválido
está siendo injustamente tratado |
ADIÓS, COCHE, ADIÓS
La grúa, tan eficiente en las calles del centro, no se
llevó ninguno de los vehículos que estaban ocupando la plaza del
minusválido, pero sí el de éste a pesar de los cartelitos que
anunciaban dónde se encontraba. Cuando hizo su gestión y llegó a
donde había dejado su Peugeot, se encontró con que éste no
estaba. Allí lo dejaron, sólo, sin su vehículo, sin los cupones, sin
las muletas y la máquina de los cupones.
A esa
hora, lloviendo a cántaros, era muy difícil encontrar un taxi. Al
fin cogió uno, se fue a la jefatura de la Policía Local y de nada
sirvieron sus argumentos ni su estado de minusvalía. Tuvo que abonar
69,20 euros. Pidió que lo acercaran hasta la nave donde estaba su
vehículo, pero le dijeron que no podían hacerlo, a pesar de que no
podía andar y que estaba lloviendo, por lo que tuvo que llamar otro
taxi. “No entiendo –manifiesta- cómo se comportan así
conmigo, sabiendo que soy minusválido y que estoy en el banco, que
tardo muy poco y que el lugar donde tengo que dejar mi coche se
encuentra ocupado por otros vehículos que, curiosamente, no se lleva
esa grúa y sí el mío”. Juan López tiene que estar antes de las
diez de la mañana en su lugar del trabajo, ese día llegó pasadas las
10,30.
EL
SUELDO DEL MES EN MULTAS
Una de las quejas de este minusválido es que tanta grúa
le está ocasionando muchos gastos: “Me estoy gastando el sueldo
del mes en pagar la retirada de la grúa y en las multas
correspondientes”. También quiere denunciar a gente que no es
minusválida y que tiene tarjeta con la que puede dejar el coche en
los sitios reservados, y no para quince o veinte minutos, sino a
veces para toda la mañana o la tarde, lo que no entiende. El pasado
16 de febrero Juan López, harto de esta persecución, envió un
escrito al alcalde, José María Román, en el que le narra
todas estas peripecias.
Señala que “no entiendo que dejen tirado a un discapacitado y que
dejen aparcar a gente que no lo es”, haciendo alusión también a
los grandes in convenientes con los que se encuentran los
minusválidos cuando se acercan al centro: “No encontramos
aparcamientos, las calles están en obras, y para desarrollar nuestro
trabajo y nuestra vida diaria hay muchas barreras arquitectónicas a
las que nos tenemos que enfrentar”. Juan López le pide a los que
llevan la grúa que tengan “un poquito de por favor, que ya
está bien”.
DISCRIMINACIÓN
Esta situación contrasta con la que denunciamos en
noviembre de 2005, cuando un vehículo de Chiclana Natural,
aparcado en el mismo lugar que el de este minusválido, se lo llevó
la grúa a finales de julio de ese año. Esta empresa municipal
debería haber abonado la tasa de la retirada para poder llevarse el
coche, Peugeot Part Combiesp, matrícula 3479-BSL, lo que no
hizo, ya que el entonces Jefe de la Policía, Manuel Romero,
nombrado ilegalmente por Manuel Jiménez Barrios, ordenó que
le fuese devuelto sin pagar la cantidad que le correspondía,
incumpliendo las ordenanzas municipales, acto que no fue investigado
por el regidor chiclanero ni se le abrió expediente alguno.
Como puede verse, recibió la empresa citada el mismo
tratamiento que Juan López. Esperemos que el alcalde, inmerso en
actitudes electoralistas, haga algo en este asunto. Lo primero,
contestar la carta, que a finales de febrero no había hecho todavía.
Ahora tiene una gran ocasión para hacer, por una vez, una buena
obra.
PACO
LÓPEZ |