Puente Chico


Usuarios quejándose ante el encargado de Bahía Sur

Cientos de personas no pudieron asistir al carnaval de Cádiz por culpa de la RENFE, motivando numerosas protestas y amenazas de cortar la vía 

En la parada de Bahía Sur estuvieron esperando más de cuatro horas porque todos los trenes pasaban llenos, pero siguieron vendiendo billetes 

            Cientos de personas no pudieron acudir el pasado 18 de febrero, domingo, al carnaval de Cádiz porque estuvieron esperando el tren en Bahía Sur alrededor de cuatro horas. En ese tiempo todos los trenes que pasaron iban llenos por lo que ni pararon allí. Los pasajeros presentaron sus quejas, pero no les hicieron caso y a la mayoría de ellos no les devolvieron el dinero del billete “porque el expedidor no tenía cambio”. Reclamaciones masivas y amenazas de cortar la vía férrea para al final ir a la capital en sus vehículos, en taxi o a sus casas. 

Dice la propaganda oficial que no usemos nuestros coches, que utilicemos el transporte público. También lo anunciaron a bombo y platillo para ir al carnaval de Cádiz. Dispondríamos de tropecientos trenes para que todo el mundo pudiera asistir a esta fiesta y miles de personas se lo creyeron. En Puerto Real hubo problemas muy graves y en San Fernando, en el apeadero de Bahía Sur, también. Muchos chiclaneros hicieron caso de la recomendación del Consorcio de Transportes de la Bahía de Cádiz y se acercaron con sus vehículos hasta este lugar.  

Sacaron sus billetes y se colocaron en el andén. Llegó el primer tren y pasó de largo, y el segundo, y el tercero y así durante unas cuatro horas. Los viajeros protestaron, pero no les hicieron ni caso. Es más, el trato que recibieron fue lamentable: “Nos trataron con despotismo, tanto la vendedora como el encargado de la oficina donde se expendían los tickets, llegó incluso a obligarnos a salir del despacho cuando nos quejamos”.  

También llamó a un vigilante para que obligara a uno de los presentes a borrar unas fotos que hizo allí, alegando que era un sitio privado, respondiendo el viajero que era un lugar público y que conocía sus derechos, pudiendo conservar las imágenes, una de las cuales ilustra este artículo. Lo más grave es que nunca dejaron de dar billetes a pesar de que los trenes no paraban y que se acumulaban los viajeros y el enfado de éstos. 

NO DEVOLVIERON EL DINERO 

            Una de las cuestiones que más irritaron a los allí congregados, varios cientos, es que cuando pidieron la devolución de los billetes, la empleada les respondió que “no tenía cambio, cuando costaba algo más de un euro por persona y sabíamos que no era cierto, pero aún siéndolo, no pueden dar esa respuesta”. Cuando alguien planteó hacer reclamaciones les conminaron a salir de la oficina y que entraran de uno en uno: “Querían aburrirnos, y lo consiguieron, porque muchos desistimos y cogimos nuestros coches y nos plantamos en Cádiz, o en taxis, aunque muchos se fueron de vuelta a sus casas”.  

            Entre los engañados había numerosos extranjeros, que asistieron atónitos a este lamentable espectáculo, que seguro recordarán cuando hablen de un nefasto día en que quisieron conocer el carnaval gaditano, oír a los coros un domingo, empaparse de esta fiesta y lo que se llevaron fue un enorme disgusto, perder varias horas y regresar a sus hoteles con la sensación de que les habían tomado el pelo.

 

PACO LÓPEZ

 


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