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Cándida Verdier sigue practicando el esperpento |
El PSOE vuelve a saltarse la ley y
modifica unas bases de ingreso en la Policía Local de hace catorce
años para que 17 agentes no hagan el curso obligatorio
En vez de enmendar el error,
enviándolos a hacerlo y asumir su irresponsabilidad, tira hacia
adelante y comete otra barbaridad
Las multas y sanciones de esos
policías pueden ser recurridas al no se ajustarse a la ley su
nombramiento
En el Pleno de
junio se volvió a vivir otra situación vergonzante para los
concejales del partido que sostienen al equipo de gobierno y
especialmente en boca de la delegada de Personal, Cándida Verdier,
que, como todo el mundo sabe, es abogada. Esta señora defendió, sin
sonrojarse, en uno de los puntos del orden del día la modificación
de unas bases de ingreso a Policías Locales de hace la friolera de
14 años, como si eso se pudiera hacer una vez que ya se celebraron
sendas oposiciones como resultado de las mismas.
Se trataba del famoso caso de los 17 Policías que no han
efectuado el obligatorio curso de ingreso –publicado en primicia por
PUENTE CHICO- que forma parte de todo proceso de selección
según la
Ley
de las Policías Locales de la Comunidad Autónoma de Andalucía
y cuyo requisito se incluía en las propias bases. Es decir, que al
no cumplirse ese requisito necesario y obligatorio, los policías no
han adquirido durante estos años la condición de funcionario y sus
nombramientos no se ajustaron a la legalidad, si bien ellos no
tienen la culpa porque alguno pidió que lo enviaran, sin que se le
atendiera. Pero el equipo de gobierno, ahora en Pleno y una vez
pasados 14 años, aprueba, con el voto en contra como era lógico y
natural de la oposición, que aquellas bases no eran como se
aprobaron sino como ahora desean que fuera y excluyen la realización
del curso.
PATADA AL ESTADO DE
DERECHO
Con esta medida se invierte el principio jurídico de que todo
acto de la
Administración Local se presupone que es conforme a las normas,
salvo que se demuestre lo contrario, ya que toman la decisión a
sabiendas de su desajuste con la Ley, pero confiando en que nadie lo
recurra. Es decir, dan patada tras patada al Estado de Derecho y en
lugar de enmendar el error, enviando a los agentes a hacer el curso
y salvar la situación de la irresponsabilidad política asumiendo
ésta, tiran para adelante y comenten otra barbaridad. Juegan con que
no habrá nadie, ni partido, ni sindicato, ni funcionario que vaya a
recurrir y así consagran con parabienes lo que nunca puede ser
admitido.
Los tropiezos y tropelías en temas de policía han sido
constantes por parte de los sucesivos equipos de gobierno
socialistas y éstos son la gota que colma el vaso. Algunos agentes
desean que se les envíen a hacer el curso y acabar con su sostenida
angustia pero ¿cómo se desprende Chiclana de 17 policías de golpe
cuando tienen más de 50 vacantes sin cubrir por la mala gestión de
los sucesivos gobiernos? Claro está que juegan con la fortuna, la
suerte, y buscarán a alguien a quién cargar con las culpas.
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José María
Román, un alcalde poco amigo de la ley |
LA POLICÍA, MEJOR CON DOMÍNGUEZ AL FRENTE
La realidad es que la organización en
la Policía ha
brillado siempre por su ausencia. En buena parte, una adecuada
estructura hubiera supuesto un mejor funcionamiento y no daría pie a
cuestionar nada. Con todo, los resultados estadísticos de la Policía
y el modo de actuación y comportamiento desde hace seis meses,
periodo transcurrido desde que se marchó Manuel Romero, han
sufrido un cambio y un incremento tan espectacular que deja
malparado al anterior alcalde cuando nombró al capitán prejubilado y
lo mantuvo a capa y espada. Estaba claro y cada vez más lo está que
la falta de recursos humanos y materiales a que sometían a Manuel
Domínguez no era más que una estrategia para cortarle el aire,
agotarle y desprenderse del mismo.
Se está intentando cubrir de manera provisional y contra toda
lógica algunos puestos de las escalas del Cuerpo. Si no se ha hecho
durante 20 años y ahora sí, bien se pudiera pensar que es para no
aburrir, antes de tiempo, al nuevo Jefe que estén próximos a poner
al frente de
la Policía porque
lo que es mejorar su estructura y reducir los problemas de personal,
y la actitud en el Pleno antes citado lo demuestra, nunca ha sido
una preocupación para el gobierno local. Por otra parte, mucho se ha
hablado de que habrá nuevos policías. Éstos, que serán 8, no podrán
prestar sus servicios hasta finales de 2007. Se vuelve a vender una
burra que no está para muchos trotes.
CUMPLIR LA
LEGALIDAD
Obliguemos de una vez entre todos a que los componentes del
partido que gobierna el Ayuntamiento respete, no ya a los concejales
que representan otras opciones elegidas por el pueblo y en los que
un número de ciudadanos depositaron sus votos y su confianza – que
no lo hace como se ve Pleno tras Pleno y con sus actitudes de
negación de la información para el obligado control al gobierno
local-, sino, al menos, cumpliendo con los acuerdos plenarios que
ellos mismos aprobaron, en contra de los miembros de la oposición.
Hay un principio de necesario cumplimiento en la legalidad
constitucional. Y éste es que
la Administración no puede ir contra sus propios actos, es decir, no puede
actuar de manera contraria a como ha decidido la voluntad popular
que los concejales reunidos en Pleno aprobaron. Por eso, ahora no se
puede decir donde dije digo, digo Diego.
RECURRIR LAS MULTAS
Y DENUNCIAS DE ESOS AGENTES
Proponemos que si un vecino de Chiclana recibe una multa o
cualquier tipo de denuncia que le pueda resultar perjudicial y el
policía denunciante es uno de estos agentes, lo recurra al
Ayuntamiento y proponga como prueba que se informe por los servicios
jurídicos si el denunciante está capacitado para formular la
denuncia porque reúna todos los requisitos para ser nombrado
funcionario de Policía. En caso de que no les contesten o le
rechacen el recurso, intenten llevarlo a los Tribunales. Al menos
conseguiremos que el Ayuntamiento, o más bien los concejales del
PSOE se vean en la obligación de enviar a esos 17 Policías a
realizar el curso y termine para ellos una pesadilla que dura años.
J. ARAGÓN
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