El führer Román ataca de nuevo

             Los últimos acontecimientos ocurridos en nuestra localidad han vuelto a traernos al peor José María Román, aquél al que hemos criticado en muchas ocasiones por su falta de sensibilidad hacia los ciudadanos, por su despotismo y por la persecución hacia personas que lideran asociaciones vecinales o sindicales. Hace unos meses el punto de la diana fue Antoni Gabarre, miembro de la directiva vecinal que lleva más de dos años reivindicando la finalización de las obras de la UE-2 La Barrosa, que ya han pagado, con manifestaciones de ediles socialistas en prensa y cartas al director en un medio provincial atacándolo personalmente por haber cometido el pecado de denunciarlo y exigirlo, como es su derecho. 

Gabarre ya no forma parte de la directiva y las quejas se han terminado. Las obras siguen y lo que éste anunció en septiembre de 2005, que llegaría el verano y estarían sin finalizar, se ha cumplido. El PSOE y Román han logrado con esa campaña en su contra aburrirlo. Ahora ya no se oyen las voces vecinales. Objetivo cumplido.

 SINDICALISTAS 

            Los siguientes han sido Paco Mena y Santiago Pozas, de la CGT, el primero presente en las conversaciones de los empleados de la limpieza y al que culpan de la huelga en feria, mientras que el segundo lleva varios años retirado de estas cuestiones. La campaña que durante la Feria de San Antonio ha hecho contra ellos el alcalde y su partido es vergonzosa, al más puro estilo goebeliano, usando la propaganda en los medios de comunicación para calar en la población. 

Son tan torpes que siendo dos los sindicatos representados en el comité de empresa, CGT y UGT, sólo hacen responsable a uno de ellos, mientras que al otro lo dejan al margen, suponemos que porque no es aconsejable meterse con él, ya que UGT y PSOE son casi lo mismo.  

Sin embargo, esta crucifixión de Mena, Pozas y la CGT ha obligado a salir al ruedo al representante de UGT, que con buen criterio le recordó a los socialistas (de nombre tan sólo) que en las negociaciones con las empresas de limpieza estaban los dos sindicatos. Achacar el protagonismo a Mena y decir que él les come el coco a todos los trabajadores, que quieren un acuerdo y él lo revienta cuando están dispuestos a dar ese paso, es dejar en muy mal lugar a estos operarios y a UGT. La realidad es que la empresa no cumple el acuerdo de equiparar sueldos con la Bahía y el PSOE no le obliga a su cumplimiento. Ellos son los culpables de lo que pasó en la feria. ¿Qué nueva sorpresa nos deparará el führer socialista (de nombre, sólo)?

 


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