El PSOE de fiesta, ¿qué
tiene que celebrar?
El domingo de Resurrección celebró el PSOE una
fiesta en la que se dieron cita, dicen, un par de miles de
personas. El alcalde y secretario local del partido, José
María Román, se auto alabó y aduló hasta la exageración.
A esa hora, vecinos del Pago del Humo retiraban unas
estructuras metálicas que llevaban puestas ilegalmente
varios años y que impedía el paso por el carril Los
cipreses, sin que el equipo de gobierno hubiese hecho nada.
A punto estuvieron de llegar a las manos ambas partes, los
que las colocaron y los que las quitaron, pero allí no había
fuerza pública ninguna cuando sabían que las desmontarían
ese día y que podía ocurrir algo.
La Policía Local estaba en la procesión y en
El Sotillo, en la fiesta socialista, y Román
pavoneándose de lo bien que va todo. Habían anunciado la
presencia de altos jerifaltes del partido, pero éstos se
fueron a comer pescaíto a un estero. Dos ministros, una
consejera, Gaspar Zarrías y otros mandatarios se
pusieron como el Kiko, tocaron la guitarra,
cantaron… Eso sí, no se mezclaron con los militantes de
base. Estilo Zapatero y mucha tolerancia…, por los
cojines.
¿Qué celebraba el PSOE? ¿La ilegalidad del
nombramiento del jefe de policía? ¿Otro fallo del TSJA sobre
la ilegalidad del PGMO? ¿La denuncia de corrupción
inmobiliaria por parte de AGADEN ante el Defensor del
Pueblo Andaluz? ¿El conflicto de los trabajadores de la
limpieza, que han provocado ellos al darle la concesión,
pero con nombre distinto, al mismo que se la retiraron por
no cumplir el acuerdo y que si no arreglan el problema
pronto, se van a encontrar con protestas en la izada de
banderas de la Feria? ¿La presumible ilegalidad de las
nuevas bases de elección del jefe policial? ¿El incremento
bestial de edificaciones ilegales en el municipio, que
siguen proliferando?
O quizás festejaban que el caos urbanístico y de
tráfico es cada día mayor, o que el río Iro huele a perro
muerto de nuevo, o que la ciudad está cada vez más sucia, o
que hay más inseguridad, y más robos, o que las obras de la
UE2 de La Barrosa siguen sin terminarse casi tres años
después, o que las barreras arquitectónicas siguen
impidiendo el acceso a los minusválidos, que las arcas
municipales suben su deuda cada año en más de 300 millones
de las antiguas pesetas, o tal vez celebraran la
masificación en nuestros centros de salud, de los
institutos, o el incumpliendo de la ley con los partidos de
la oposición, a los que les deniega la información que le
piden o se la entregan tarde e incompleta, o a lo mejor
brindaban por la tardanza de cerca de un año en pagar a
todos los monitores que dan clases en los talleres que
organiza la delegación de Cultura…
Pues sí,
tenían mucho que celebrar. Como le dijo un operario de la
limpieza al alcalde en una de las concentraciones llevadas a
cabo a las puertas del Ayuntamiento: “José Mari,
preocúpate por el pueblo”. Sabiduría popular se
llama eso.

Recomienda este
artículo a un amigo