José María
Román, el hombre rampante
Finaliza 2005 y es el momento de hacer una
valoración de lo que ha sido este año en el aspecto
político. Estos doce meses han sido vibrantes, con numerosas
protestas vecinales, de todo tipo, por las numerosas
carencias y deficiencias que tenemos y que el equipo de
gobierno no ha sabido atajar o solucionar. Pero quizás lo
más preocupante de este año ha sido el insulto a la
democracia de los socialistas chiclaneros han llevado a cabo
en varias ocasiones, impidiendo el paso al Ayuntamiento a
los ciudadanos que iban a protestar por problemas que tienen
y que esperaban una ayuda municipal. En vez de recibirles o
escucharles les cerraron las puertas de la casa de todos, no
del PSOE. Una vergüenza de unos políticos que se llaman
socialistas.
Hemos seguido con las colas en el ambulatorio,
ahora llamado pomposamente centro de salud; masificación en
las aulas; colas kilométricas de tráfico, gastos en cámaras
que no han servido para nada y los mismos problemas entre el
PSOE y la policía, con la que ha mantenido el tira y afloja
en estos meses. El día del patrón de ésta no fue nadie a la
misa ni a la celebración, excepto los agentes que estaban de
servicio, y obligados por el jefe de policía ilegal (el
juzgado declaró así su nombramiento), que continúa en el
puesto a pesar de ello. Encima, el alcalde recurrió la
sentencia a sabiendas de que era ilegal el nombramiento y se
puede encontrar en el mismo caso que el regidor del Puerto
de Santa María, condenado por prevaricador y que ha sido
inhabilitado por varios años.
Muy grave ha sido el cinismo demostrado por el
equipo de gobierno socialista en el asunto de la Plaza
Mayor. Le ha dado igual las firmas y quejas de los
ciudadanos, que no querían edificación alguna allí,
sacándose de la manga a última hora un centro comercial que,
si nadie lo remedia, nos meterán sin vaselina.
NINGUNEO
DEL ALCALDE A SUS CONCEJALES
Los conciertos del verano han sido un fracaso de
público y nos ha costado los dos ojos de la cara, pero las
responsables no han explicado a los chiclaneros cuánto nos
costó y cuánto se perdió. Los cambios en proyectos de los
socialistas son muy preocupantes. Ahora nos sorprenden con
el traslado de la plaza multiusos a la Longuera para
edificar viviendas alegando molestias a los vecinos de la
zona, de los que se ha olvidado en los 22 años que llevan
gobernando. Cada poco tiempo cambian de parecer, demostrando
que sus ideas se han agotado hace mucho tiempo.
Por si
no teníamos bastante nos sale el alcalde, José María
Román, con ganas de fotos a toda costa, sea lo que sea y
ninguneando a sus concejales, que eran los que en los actos
daban la cara y hablaban. Eso se ha acabado. Que presentan
un libro, allí está él (y el edil con cara de tonto y en una
punta o sentado entre el público), y presentándolo además, o
en una exposición (nunca se le ha visto en ninguna en todos
sus años de político); que viene un juez a dar una
conferencia, igual. No se da cuenta que nadie lo traga y que
por mucho que aparezca en prensa o en la tele no conseguirá
caerle bien a la gente. Se ha convertido en un jartible
de cuidado. Y en un hombre rampante.
Si esta
vez no pierde el PSOE la alcaldía tendremos socialistas para
los restos. Los partidos de la oposición se frotan las manos
y rezan para que sea el candidato.

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