Puente Chico


Las puertas se abrieron para que pasara Sebastián Verdugo

El cierre de las puertas del Ayuntamiento a ciudadanos que reivindicaban varias cuestiones, provocó incidentes entre éstos y un policía

El PSOE impide acceder al pleno a agricultores y amas de casa, en otro ejemplo de cómo entiende la democracia

Las portavoces del PP y el PSA se quedaron fuera, al negarse a entrar por la puerta de atrás

             El pasado 28 de septiembre se celebró un pleno ordinario que resultó muy movido, principalmente porque la alcaldesa en funciones, Manuela Moreno, ordenó que no se abrieran las puertas del Ayuntamiento para que accedieran al salón de plenos los ciudadanos que lo desearan al ver congregados ante éste a decenas de personas que reivindicaban diversas cuestiones. Ello ocasionó irritación de los manifestantes y altercados entre éstos y la fuerza pública al intentar entrar en el consistorio. Varios concejales de la oposición no pudieron acceder al interior, como tampoco lo hizo PUENTE CHICO, al negarnos a entrar por la puerta trasera, por donde se introdujeron la mayoría de los ediles. Un agente denunció a dos agricultores por agresión y un vigilante jurado incluyó en esa denuncia a Manolo Guerrero, PSA, denuncias ambas que no se corresponden con lo sucedido.

 

            A las 18,30 h., decenas de personas, pertenecientes a la asociación de agricultores del Fontanal,  de la calle Martinica, de las plataformas contra el hotel en la Plaza Mayor y contra la edificación en el Pinar de Hierro, fueron concentrándose ante las puertas del Ayuntamiento. Su intención era asistir al pleno ordinario que se iba a celebrar a continuación, reivindicando todos estos asuntos citados. Ese día, el alcalde estaba en Sevilla tratando cuestiones del dragado del caño de Sancti-Petri.

            Fue sustituido por Manuela Moreno, portavoz socialista. Ésta, al ver a los ciudadanos con sus pancartas, silbatos y bocinas, no tuvo mejor idea que decirle a la policía que no dejara entrar a ninguno de ellos, permaneciendo las puertas cerradas. Los congregados pensaron, ilusos, que antes de que comenzara la sesión plenaria se abrirían y podrían entrar las cincuenta personas que se autorizan en cada pleno. Pero la hora se acercaba y algunos concejales fueron entrando, sin que las puertas se abrieran para el resto.

Manolo Guerrero entrando en el Ayuntamiento con agricultores.

CRISPACIÓN

            Obviamente, la situación se fue caldeando. Varios ediles de la oposición estaban fuera y querían entrar también, pero la policía no abría. Cuando faltaban diez minutos para el comienzo del pleno, apareció el concejal de Obras, Sebastián Verdugo. Quiso entrar por donde debía hacerlo a pesar de estar cerrado el acceso. Su presencia encendió aún más los ánimos ya que, al ser increpado por uno de los presentes, que le llamó ladrón y sinvergüenza, el concejal le miró con esa sonrisa tan suya, de prepotencia, lo que hizo que el enfado fuera a mayores y los gritos también. Esa sonrisa sobró.

FORCEJEO

            Cuando se abrió la puerta para que el edil socialista pasara, lo hizo también Manolo Guerrero y varios agricultores aprovecharon la ocasión para entrar con ellos, pero el policía presente intentó impedirlo, ayudado por el vigilante de seguridad, produciéndose un forcejeo y penetrando siete u ocho manifestantes en el Ayuntamiento, así como varios policías. No duró ni dos minutos. Nada más sucedió. Horas más tarde, el agente presentó denuncia por agresión contra dos de los agricultores, padre e hijo, por agresión.

Hay que decir en honor a la verdad, que esa agresión no existió, aunque sí hubo codazos entre los que querían entrar y los que se lo querían impedir. Si el policía dice que fue agredido entonces habrá que decir que él también agredió al mayor de los denunciados, que recibió un codazo, en plena cara, de éste. Nosotros estábamos allí, al lado de la puerta y lo vimos todo, como el resto de medios de comunicación, televisiones incluidas. No hay ni una sola foto ni imagen televisiva que demuestre que las agresiones a la autoridad existieran.

Policías y manifestantes yendo hacia el interior del Consistorio.

CÁMARA ILEGAL

Después hemos sabido que hay una cámara en la entrada, instalada por el equipo de gobierno, que no avisa, como regula la Ley Orgánica 4/97 del 4 de agosto sobre la utilización de videocámaras por las fuerzas y cuerpos de seguridad en lugares públicos, que estamos siendo grabados. Tampoco se ha colocado después de aprobarse en alguna comisión o pleno, diciendo dónde y para qué se ponía. Pues bien, ni esa cámara ha podido demostrar tal agresión.

Al enterarse los denunciados y los partidos de la oposición de su existencia, y ante las mentiras y acusaciones del PSOE sobre los incidentes, han pedido copias al alcalde, negándose éste alegando que “hay que preservar la intimidad de los que salen en la grabación”. Todos los que aparecen en ella –dice la ley- tienen derecho a solicitar una copia y a que se la entreguen. Decir que prima la intimidad a la información es falso, ya que esa ley orgánica dice bien clarito que no se considera intromisión ilícita en la intimidad de las personas.

FILTRACIÓN A LA PRENSA

Lo más grave de todo esto es que saliera en prensa el atestado de la Guardia Civil antes de enviarse al juzgado, y con los nombres y apellidos de los denunciados, cuando la presunción de inocencia ordena que se pongan las iniciales. ¿Quién filtró esa denuncia? ¿Por qué lo hizo? ¿Quizás para que el PSOE tenga algo en lo que sostener sus ataques a Guerrero y a la oposición porque las imágenes no aportan nada?

Francisco Rodríguez anunciando que entrarían cincuenta al pleno

CARTAS MARCADAS

Es, además, una disculpa pueril porque no tuvieron respeto a la intimidad de Guerrero al inculparlo en los incidentes y pedir Francisco Menacho, portavoz socialista en Diputación, que entregara su acta de concejal por agredir al vigilante. Él ya da por hecho que lo manifestado por el guarda es verdad, cuando el juez ni ha llamado a declarar al concejal. Después sale Manuela Moreno diciendo que ellos no han inculpado a nadie de agresión. ¿Alguien se puede creer que si en esas cintas apareciera el edil del PSA agrediendo al vigilante no las habrían enseñado? El alcalde ha visto las imágenes, “y dos técnicos”, dijo Moreno, pero no comentó los nombres de éstos y ninguno de ellos era Manuel Domínguez, anterior jefe de policía, única persona junto al jefe ilegal que son técnicos. Juega el PSOE, como casi siempre, con los cartas marcadas, más propio de tahúres que de políticos demócratas.

Esta sonrisita de Sebastián Verdugo encendió los ánimos.

“NO HEMOS AGREDIDO A NADIE”

            Así lo manifiestan los dos agricultores denunciados y Manolo Guerrero. Los primeros llaman mentirosa a Manuela Moreno por decir que cerró las puertas ante la avalancha, “cuando éstas estaban cerradas desde varias horas antes”. Respecto a las agresiones al policía, también fueros claros: “No se agredió al agente, y si lo hubiéramos hecho sus compañeros no se habrían quedado parados, como hicieron. Este hombre tuvo un mal día y estaba muy nervioso”. Podemos dar fe de que los compañeros del denunciante en todo momento intentaron calmarlo ante el gran nerviosismo que demostraba, lo que certifica la veracidad de las palabras de los denunciados.

            Tampoco hicieron nada contra los agricultores que entraron y en todo momento mantuvieron la calma. Sólo este agente metió la pata y su nerviosismo pudo haber creado graves problemas si los manifestantes hubiesen sido en realidad violentos, como vende el PSOE. Por cierto, entre éstos había mayoría de mujeres. Guerrero ha ido más lejos aún: “Si aparece una sola imagen en la que se me vea agrediendo al vigilante, entregaré mi acta de concejal, pero si no es así, que la entregue el alcalde”. Las imágenes no han aparecido y Román sigue en su puesto. Tanto el edil como los agricultores tienen muchos testigos a su favor. El policía y el vigilante, su palabra, y las imágenes, claro. Si existieran.

Una de las manifestantes. Abundaban las mujeres.

N0 PUDIERON ENTRAR AL PLENO

Manuela Moreno es la segunda vez que cierra las puertas del Ayuntamiento ante protestas vecinales. El miedo no es bueno, ni cuando los gitanos, diez y casi todos mujeres y niños, quisieron verla, cerrando toda la mañana las puertas de la Casa Consistorial, ni cuando el pleno, no dejando que unos ciudadanos puedan acudir a la sesión. Por cierto, en esto también les engañaron, porque les dijeron que podrían subir cincuenta, luego veinticinco y al final se quedaron en la puerta y los que estaban dentro, abajo, ya que la policía les impidió el paso. De vergüenza. Y el concejal de Seguridad Ciudadana, en vez de dar la cara, en el pleno y hablando con el alcalde por el móvil. Él tenía que haber estado con la policía y calmando a los manifestantes, que sólo querían entrar en su casa y su partido se lo impidió.

PACO LÓPEZ

 


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