El cierre de las puertas del
Ayuntamiento a ciudadanos que reivindicaban varias cuestiones,
provocó incidentes entre éstos y un policía
El PSOE impide acceder al
pleno a agricultores y amas de casa, en otro ejemplo de cómo
entiende la democracia
Las portavoces del PP y el PSA se
quedaron fuera, al negarse a entrar por la puerta de atrás
El
pasado 28 de septiembre se celebró un pleno ordinario que resultó
muy movido, principalmente porque la alcaldesa en funciones, Manuela
Moreno, ordenó que no se abrieran las puertas del Ayuntamiento para
que accedieran al salón de plenos los ciudadanos que lo desearan al
ver congregados ante éste a decenas de personas que reivindicaban
diversas cuestiones. Ello ocasionó irritación de los manifestantes y
altercados entre éstos y la fuerza pública al intentar entrar en el
consistorio. Varios concejales de la oposición no pudieron acceder
al interior, como tampoco lo hizo PUENTE CHICO, al negarnos a entrar
por la puerta trasera, por donde se introdujeron la mayoría de los
ediles. Un agente denunció a dos agricultores por agresión y un
vigilante jurado incluyó en esa denuncia a Manolo Guerrero, PSA,
denuncias ambas que no se corresponden con lo sucedido.
A las
18,30 h., decenas de personas, pertenecientes a la asociación de
agricultores del Fontanal, de la calle Martinica, de las
plataformas contra el hotel en la Plaza Mayor y contra la
edificación en el Pinar de Hierro, fueron concentrándose ante las
puertas del Ayuntamiento. Su intención era asistir al pleno
ordinario que se iba a celebrar a continuación, reivindicando todos
estos asuntos citados. Ese día, el alcalde estaba en Sevilla
tratando cuestiones del dragado del caño de Sancti-Petri.
Fue
sustituido por Manuela Moreno, portavoz socialista. Ésta, al
ver a los ciudadanos con sus pancartas, silbatos y bocinas, no tuvo
mejor idea que decirle a la policía que no dejara entrar a ninguno
de ellos, permaneciendo las puertas cerradas. Los congregados
pensaron, ilusos, que antes de que comenzara la sesión plenaria se
abrirían y podrían entrar las cincuenta personas que se autorizan en
cada pleno. Pero la hora se acercaba y algunos concejales fueron
entrando, sin que las puertas se abrieran para el resto.
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Manolo Guerrero
entrando en el Ayuntamiento con agricultores. |
CRISPACIÓN
Obviamente, la situación se fue caldeando. Varios ediles de la
oposición estaban fuera y querían entrar también, pero la policía no
abría. Cuando faltaban diez minutos para el comienzo del pleno,
apareció el concejal de Obras, Sebastián Verdugo. Quiso
entrar por donde debía hacerlo a pesar de estar cerrado el acceso.
Su presencia encendió aún más los ánimos ya que, al ser increpado
por uno de los presentes, que le llamó ladrón y sinvergüenza, el
concejal le miró con esa sonrisa tan suya, de prepotencia, lo que
hizo que el enfado fuera a mayores y los gritos también. Esa sonrisa
sobró.
FORCEJEO
Cuando
se abrió la puerta para que el edil socialista pasara, lo hizo
también Manolo Guerrero y varios agricultores aprovecharon la
ocasión para entrar con ellos, pero el policía presente intentó
impedirlo, ayudado por el vigilante de seguridad, produciéndose un
forcejeo y penetrando siete u ocho manifestantes en el Ayuntamiento,
así como varios policías. No duró ni dos minutos. Nada más sucedió.
Horas más tarde, el agente presentó denuncia por agresión contra dos
de los agricultores, padre e hijo, por agresión.
Hay que decir en honor a la verdad, que esa agresión no
existió, aunque sí hubo codazos entre los que querían entrar y los
que se lo querían impedir. Si el policía dice que fue agredido
entonces habrá que decir que él también agredió al mayor de los
denunciados, que recibió un codazo, en plena cara, de éste. Nosotros
estábamos allí, al lado de la puerta y lo vimos todo, como el resto
de medios de comunicación, televisiones incluidas. No hay ni una
sola foto ni imagen televisiva que demuestre que las agresiones a la
autoridad existieran.
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Policías y
manifestantes yendo hacia el interior del Consistorio. |
CÁMARA ILEGAL
Después hemos sabido que hay una cámara en la entrada,
instalada por el equipo de gobierno, que no avisa, como regula
la Ley
Orgánica 4/97 del 4 de agosto sobre la utilización de videocámaras por las fuerzas y
cuerpos de seguridad en lugares públicos, que estamos siendo
grabados. Tampoco se ha colocado después de aprobarse en alguna
comisión o pleno, diciendo dónde y para qué se ponía. Pues bien, ni
esa cámara ha podido demostrar tal agresión.
Al enterarse los denunciados y los partidos de la oposición
de su existencia, y ante las mentiras y acusaciones del PSOE sobre
los incidentes, han pedido copias al alcalde, negándose éste
alegando que “hay que preservar la intimidad de los que salen en
la grabación”. Todos los que aparecen en ella –dice la ley-
tienen derecho a solicitar una copia y a que se la entreguen. Decir
que prima la intimidad a la información es falso, ya que esa ley
orgánica dice bien clarito que no se considera intromisión ilícita
en la intimidad de las personas.
FILTRACIÓN A LA
PRENSA
Lo más grave de todo esto es que saliera en prensa el
atestado de
la Guardia Civil antes de enviarse al juzgado, y con los nombres y apellidos de los
denunciados, cuando la presunción de inocencia ordena que se pongan
las iniciales. ¿Quién filtró esa denuncia? ¿Por qué lo hizo? ¿Quizás
para que el PSOE tenga algo en lo que sostener sus ataques a
Guerrero y a la oposición porque las imágenes no aportan nada?
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Francisco
Rodríguez anunciando que entrarían cincuenta al pleno |
CARTAS MARCADAS
Es, además, una disculpa pueril porque no tuvieron respeto a
la intimidad de Guerrero al inculparlo en los incidentes y pedir
Francisco Menacho, portavoz socialista en Diputación, que
entregara su acta de concejal por agredir al vigilante. Él ya da por
hecho que lo manifestado por el guarda es verdad, cuando el juez ni
ha llamado a declarar al concejal. Después sale Manuela Moreno
diciendo que ellos no han inculpado a nadie de agresión. ¿Alguien se
puede creer que si en esas cintas apareciera el edil del PSA
agrediendo al vigilante no las habrían enseñado? El alcalde ha visto
las imágenes, “y dos técnicos”, dijo Moreno, pero no comentó
los nombres de éstos y ninguno de ellos era Manuel Domínguez,
anterior jefe de policía, única persona junto al jefe ilegal que son
técnicos. Juega el PSOE, como casi siempre, con los cartas marcadas,
más propio de tahúres que de políticos demócratas.
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Esta sonrisita
de Sebastián Verdugo encendió los ánimos. |
“NO HEMOS AGREDIDO
A NADIE”
Así lo
manifiestan los dos agricultores denunciados y Manolo Guerrero. Los
primeros llaman mentirosa a Manuela Moreno por decir que cerró las
puertas ante la avalancha, “cuando éstas estaban cerradas desde
varias horas antes”. Respecto a las agresiones al policía,
también fueros claros: “No se agredió al agente, y si lo
hubiéramos hecho sus compañeros no se habrían quedado parados, como
hicieron. Este hombre tuvo un mal día y estaba muy nervioso”.
Podemos dar fe de que los compañeros del denunciante en todo momento
intentaron calmarlo ante el gran nerviosismo que demostraba, lo que
certifica la veracidad de las palabras de los denunciados.
Tampoco
hicieron nada contra los agricultores que entraron y en todo momento
mantuvieron la calma. Sólo este agente metió la pata y su
nerviosismo pudo haber creado graves problemas si los manifestantes
hubiesen sido en realidad violentos, como vende el PSOE. Por cierto,
entre éstos había mayoría de mujeres. Guerrero ha ido más lejos aún:
“Si aparece una sola imagen en la que se me vea agrediendo al
vigilante, entregaré mi acta de concejal, pero si no es así, que la
entregue el alcalde”. Las imágenes no han aparecido y Román
sigue en su puesto. Tanto el edil como los agricultores tienen
muchos testigos a su favor. El policía y el vigilante, su palabra, y
las imágenes, claro. Si existieran.
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Una de las
manifestantes. Abundaban las mujeres. |
N0 PUDIERON ENTRAR
AL PLENO
Manuela Moreno es la segunda vez que cierra las puertas del
Ayuntamiento ante protestas vecinales. El miedo no es bueno, ni
cuando los gitanos, diez y casi todos mujeres y niños, quisieron
verla, cerrando toda la mañana las puertas de
la Casa
Consistorial, ni cuando el pleno, no dejando que unos ciudadanos
puedan acudir a la sesión. Por cierto, en esto también les
engañaron, porque les dijeron que podrían subir cincuenta, luego
veinticinco y al final se quedaron en la puerta y los que estaban
dentro, abajo, ya que la policía les impidió el paso. De vergüenza.
Y el concejal de Seguridad Ciudadana, en vez de dar la cara, en el
pleno y hablando con el alcalde por el móvil. Él tenía que haber
estado con la policía y calmando a los manifestantes, que sólo
querían entrar en su casa y su partido se lo impidió.
PACO LÓPEZ