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EME Producciones en la obra Contracciones |
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Los Hermanos Oligor y Las tribulaciones de Virginia |
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La Candelaria representó El Quijote |
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La Cuadra, de Távora, una Yerma convincente |
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La Zaranda y su Homenaje a los malditos, en su
línea |
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Macunaima sorprendió con Antígona |
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Matadero Palma Teatro ofreció Lear |
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Nidia Telles volvió a triunfar con Madame Curie. |
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Teatro Circular de Montevideo gustó mucho con su obra sobre
Onetti. |
EL FIT DE
LOS VEINTE AÑOS NO FUE LO QUE SE ESPERABA
Dice el tango y el eslogan del FIT
que veinte años no es nada. El Festival parece querer decirnos que,
a pesar del mucho camino recorrido, no le pesan nada las dos décadas
de existencia, que está más fresco que una lechuga. Pero, visto lo
visto, esto no es tan verdad como canta su publicidad.
La organización ha querido
celebrar tan señalada efemérides programando compañías (e incluso
espectáculos) que han pasado por los escenarios gaditanos en estos
años y que fueron un pelotazo. Sobre el papel, con la
parrilla de representaciones en la mano, las perspectivas eran
inmejorables: La Zaranda,
Carles Santos, el Teatro Circular de Montevideo,
La Madame Curie
de Nidia Telles, Comediants, el Teatro De
Los Andes, Xarxa Teatre, Guirigay, etc.
LO MEJOR
Pero estas expectativas se han
visto defraudadas en gran medida a lo largo de la edición por
distintas razones, eso sí, con honrosísimas excepciones de los de
casi siempre: LA ZARANDA:
Siempre en su línea, con una estética muy definida, esta vez con
siete actores sobre el escenario (tres de ellos, mujeres). Algo
novedoso en ellos. La Compañía MARTA
CARRASCO: Espectáculo trasgresor y
divertido de teatro-danza sobre la risa. El TEATRO CIRCULAR DE
MONTEVIDEO: Que no suele fallar. Magistral lección
interpretativa de los dos actores sobre el escenario: no se necesita
más. Y con teatro de texto, que dicen que es aburrido. Además se
agradece infinito que dediquen su obra a un escritor que no es
Cervantes. Sin duda, es un alivio en una edición en la que la
inmensa patulea de grupos (y programadores) se apuntan a manir y
remanar y sobar a Cervantes hasta el empacho.
MACUNAIMA
y su Antígona: Renovada, sintética magnífica y versión del
clásico de Sófocles con la estética de este grupo brasileño:
aquella estética del exuberante desnudo y la careta pintada de
blanco que es seña de identidad de esta mítica compañía dirigida por
Antunes Filho.
FIN DE FIESTA, TRACA FINAL
Por fin, queda referirme a COMEDIANTS,
pero grupos como éstos son algo más que teatro: son espectáculos
mediáticos. Mucho político se acerca al Falla a darse un baño
populista de muchedumbres y al calorcillo de los focos. Y también se
deja caer por allí mucho curturero de tres al cuarto a ver y
ser visto, a sacarse un poco de lustre cultural. Es esa gente que
no aparece en ningún otro espectáculo a lo largo del Festival. Pero
claro, esto es algo inevitable, ¿no?
Otras obras menos renombradas y
que han tenido su atractivo, y al menos merecen ser nombrados, como
los espectáculos de calle de Hojarasca danza de Alicia
Soto o la valenciana Xaxxa Teatre; el
texto de Malayerba; o las propuestas
experimentales de Matadero Palma Teatro
( Lear, antes del mar), Vértice Teatro (Conjugado, mirones
de la soledad) o La Fronda
(Ars Higiénica)
Quedan en la recámara de mi
consideración espectáculos geniales que, sin embargo, han fallado
por razones externas a la propia representación. Casi siempre por
cuestiones organizativas y llamadas técnicas eufemísticamente
para no asumir responsabilidades. Las excusas son de lo más
variopinto. Éste supone el capítulo más extenso.
CUANDO EL TEATRO SE CONVIERTE EN ELITISTA
Espectáculos como Madame Curie o
el de los HERMANOS OLIGOR se han convertido en experiencias
infamantes para la inmensa mayoría de Fiteros que acuden cada
día a sus representaciones. Y estos casos lo son porque sólo
admitían un aforo de 40 espectadores, con el agravante de que podías
acudir a la taquilla dos horas antes del evento, hacías la
correspondiente cola y cuando por fin llegabas a la ansiada
ventanilla, te decían alegremente que se habían agotado las
localidades.
Los responsables de la sala se deshacen
en excusas como que “hay gente que ha estado esperando desde la
mañana para conseguir una entrada” (como si fuera el fútbol) o “es
posible que los que estaban antes hayan podido comprar 20 ó 30
localidades” (¿para qué, para revenderlas?) o “la artista
pone su creatividad y sólo admite ese público” (desviando la
responsabilidad hacia el artisteo como achacándolo a sus
excentricidades). Tópicas excusas de mal gestor. Y si, en última
instancia, el aforo es el que es, organiza más sesiones: ninguna
compañía dice que no si se le paga. Lo que no es admisible es que el
teatro vuelva a ser un lujo cultural de unos pocos, exclusividad de
unos elegidos. Sólo 160 de los habituales al FIT pudieron ver
esas representaciones. De vergüenza.
EL PINCHAZO DE ALGUNAS COMPAÑÍAS AFAMADAS
Los casos más patentes han sido:
LA CANDELARIA:
Con una versión heterodoxa del Quijote y una estética del
teatro popular. El espectáculo que pusieron en pie fue aburrido,
ramplón, larguísimo y que no aportaba nada nuevo. Esta política
cultural de rebaño por la que todos los grupos montan Quijote
este año porque toca (y porque así trincan la subvención) está
consiguiendo vanalizar hasta el tedio una obra maestra como ésta.
Mostrenca política cultural ésta la que los criterios de
subvenciones los dictan las fechas de los aniversarios. ¡Más
quijotes, no, por favor! Me da miedo pensar que el año que viene
toca Valle-Inclán. Una pena lo de La
Candelaria, porque siempre ha traído buenos espectáculos.
GUIRIGAI:
Un espectáculo pretencioso cuyo argumento se fue diluyendo en su
recorrido por las calles de Cádiz. Eso no quita para reconocer que
es un grupo que ofrece una alternativa sólida a toda la marabunta
mediocre que se suele presentar como teatro de calle.
TEATRO DE LOS ANDES:
En cierto modo, decepcionante ha sido también Frágil, el
último espectáculo que la compañía boliviana ha presentado en Cádiz.
Y no porque la obra fuera mediocre, sino porque sale malparada
comparándola con espectáculos anteriores: una verdadera maravilla
fue La Iliada, el
primero que le conocimos. Muy bueno, aunque no tan genial fue En
un sol amarillo. Es como si cada nuevo espectáculo fuera algo
peor porque se aleja de las altas expectativas creadas desde la
edición de la obra citada. Interesante es el proyecto de
Teatro-granja que tienen en Sucre, especie de comuna de creación,
donde también reciben a las compañías y actores que están de paso.
LO DE LOS PROBLEMAS ORGANIZATIVOS
CARLES SANTOS: Se le esperaba con
ansia porque sus propuestas siempre son una bocanada de aire
fresco, pero se suspendió por misteriosos problemas técnicos de
última hora. Algo gordo ha tenido que pasar, sin duda. Sospechamos
que la suspensión se debe a que la compañía no estaba dispuesta a
actuar en La Bomba,
que ni es un teatro ni es nada.
O sea, que el asunto está íntimamente
relacionado con la gran asignatura pendiente del FIT en estos
veinte años: la ausencia de espacios teatrales dignos en la ciudad
(excepción hecha de Falla, claro está). Los distintos
espacios (Lechera, Tía Norica, etc.) son ridículos de
aforo, incomodísimos para el espectador, limitadísimos para la
prensa y los participantes, indecentes para las compañías…
Cuando se inauguró el Teatro Moderno
de Chiclana, el director del FIT lo visitó y manifestó la
posibilidad de llevar algunos espectáculos a este teatro, pero todo
quedó en una buena intención: Cualquiera convence a los gaditanos
para que se desvíen espectáculos de su festival a lugares como
Puerto Real, Chiclana o El Puerto….
En aspectos como éstos se ve la
esclerosis del FIT: veinte años no serán nada para el tango
de Gardel, pero pesan como el plomo en estos asuntos de
teatrerías. Y sin embargo, deseo con todas mis fuerzas que
permanezca vivo otros 20 años por lo menos.
JAVIER GARCÍA TEBA
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