Puente Chico


Los vecinos de la UE2 de La Barrosa continúan adelante con su denuncia en los tribunales contra el Ayuntamiento por el retraso de las obras 

Los tres partidos de la oposición han solicitado un pleno extraordinario para depurar responsabilidades 

El Consistorio, tras las quejas y la amenaza de ser llevados a los juzgados, asegura que hará lo mismo con Probisa por incumplimiento del contrato 

Muchos de los afectados estuvieron presentes

            Las obras de urbanización de la UE 2 de La Barrosa han ocasionado muchas noticias en las últimas semanas tras anunciar los vecinos, más de cuatrocientos, que tomarían medidas legales contra el Ayuntamiento por inhibirse y no tomar medidas contra la empresa constructora, que lleva año y medio de retraso y haciendo chapuzas en sus calles. Hubo una asamblea con EMSISA y Probisa y ambas entidades salieron escaldadas al demostrar los afectados las mentiras de éstas. Dichas presiones ha llevado al Consistorio a plantearse denunciar en el juzgado a la empresa adjudicataria por incumplimiento de los plazos fijados cuando se le dio la concesión. 

            Lo vivido el pasado 14 de septiembre en las instalaciones del Club de Tenis La Barrosa fue esperpéntico. Numerosos vecinos de la UE 2 La Barrosa se dieron cita allí con los representantes de EMSISA, Probisa y la empresa que hizo el proyecto y certifica las obras que se hacen. Se preveía una asamblea movidita y así fue. El representante de la constructora, Salvador Ponce, a preguntas de los vecinos de por qué estaban paradas las obras, manifestó que era porque “EMSISA no nos paga”, a lo que Gonzalo Milleras, director gerente de la empresa municipal afirmó que “EMSISA ha pagado a Probisa todo lo que ha terminado y le debe el recibo de junio porque cuando se pasó todavía había obras que no estaban hechas y se habían incluido”.

            Los vecinos, obviamente, no entraron en esa disputa, ya que lo único que quieren es que se acaben de una vez esos trabajos, que les está quemando la sangre y vaciando sus bolsillos. Además, culpan a la empresa del suelo municipal de ser la responsable de lo sucedido, porque de no haberlo permitido, las obras ya estarían terminadas. Le preguntaron a ambos si las obras estaban paradas o no y mientras Ponce asentía, Milleras respondía que “jurídicamente, mientras un operario esté dando vueltas por la zona, las obras no están paralizadas”, provocando la hilaridad y el cabreo de los presentes, que han visto cómo llevaba varias semanas la empresa sin poner ni un metro de cemento o asfalto.

ASAMBLEA CALENTITA

            A medida que pasaba el tiempo, la asamblea se fue calentando. EMSISA es quien tiene la responsabilidad en este asunto. Se contrató a una empresa especializada “que ofreció menos dinero de costo y menos tiempo”, contratando la entidad municipal “un servicio técnico para que controle los trabajos, más dos vigilantes a pie de obra para que cumpla lo acordado”. Pues no se han visto por ningún lado según los resultados, ya que a la tardanza hay que unir la mala realización en muchas partes, donde han tenido que hacer lo mismo varias veces al no quedar bien a la primera. Esto se lo plantearon a Milleras los afectados, respondiendo éste que sólo pagarían una vez el trabajo, y que hacerlo más veces era culpa de la empresa: “Si lo hace mal es culpa suya y debe arreglarlo gratis”.

            Dijo también el gerente municipal que su entidad ya había abonado el 90% de las obras y que sólo pagaban el trabajo terminado. Juan Manuel Gargallo, técnico de la empresa que realizó el proyecto de urbanización y director de obras, manifestó que “evidentemente, se han retrasado más de lo pensábamos”, agregando que se hizo con una previsión de gastos, “pero han surgido problemas”, añadiendo que quedan sólo dos calles por asfaltar y la acera de la calle Cangrejo, asegurando que estarían totalmente terminadas “en un mes o mes y medio”. Según esto, en octubre o a primeros de noviembre deben acabarse. Falta rematar la obra “y cuánto costará al final”, palabras que provocaron el enfado de los presentes, que no están dispuestos a pagar más: “Si los materiales han subido en este tiempo no es problema nuestro, ya que los culpables del retraso son ellos”.

Representantes de Probisa y EMSISA

CALDEANDO EL AMBIENTE

            Por si los ánimos no estuvieran encendidos, el representante de Probisa, Salvador Ponce, en vez de pedir perdón a los afectados por el retraso y las molestias causadas, se atrevió a decir que la empresa “también podía sentirse engañada”, sin aclarar por qué, provocando el malestar de los vecinos. Hubo silbidos y protestas. Comentó que habían tratado de que en agosto no sufriesen molestias, aunque no fue posible. Sobre el incumplimiento del plazo nada dijo, aunque Milleras sí fue contundente: “Yo también me sorprendo de que Probisa no haya cumplido ningún plazo”.

            Los afectados señalaron: “No entendemos que le den tantas obras a este empresa cuando no ha cumplido en ningún sitio”. “Nosotros –añadieron- hemos cumplido lo acordado con el Ayuntamiento; lo demás es cuestión de ustedes”.

CESE O DIMISIÓN DE MILLERAS

            Entre los asistentes se encontraban los concejales del PSA y de IU, Manolo Guerrero y José Pedro Butrón. El primero manifestó sentir vergüenza de lo que estaba viendo y escuchando, recriminando a Milleras las respuestas que estaba dando a las preguntas que le hacían, afirmando que en este caso “hay falta de transparencia”. El segundo le dijo a la cara que iba a pedir su cese o dimisión por manifiesta incompetencia para llevar este asunto: “No vales para gestionar EMSISA”.

El aludido mostró malos modos ante las palabras de ambos, contestando con displicencia, cuando no debe olvidar que él es un empleado municipal, colocado a dedo, mientras que ellos son concejales elegidos en las urnas, y les debe respetar y aportar cuanta información le soliciten, haciendo generalmente lo contrario. Según Butrón, “EMSISA hizo el ridículo más espantoso que hemos visto, creando la hilaridad de la gente, y Milleras no iba informado o no tuvo argumentos para responder a los vecinos”.

Milleras y J. M. Rodríguez

DEJACIÓN DE EMSISA

            Un juez, afectado también, dio un toque de atención a Gargallo y Milleras: “Cuando se licitan unas obras, hay unos precios ciertos y un plazo de ejecución, pero se ha hecho dejación en la exigencia a Probisa en ambos casos. Ahora querrán cobrar a los precios actuales, cuando deben hacerlo al de antes”. Ninguno de ellos le contradijo, aunque después ha salido el edil de Urbanismo diciendo que no van a transigir en ello y tendrán que abonar más todavía, a lo que los afectados se niegan. El magistrado aseguró que el Consistorio tenía que haber exigido el cumplimiento del plazo o haber rescindido el contrato, alegando también que “al no hacerlo así se está perjudicando a las empresas que concurrieron al concurso público, y eso no se debe consentir, sabiendo que no va a cumplir los plazos y que el Ayuntamiento no va a quitarles las obras”. Más claro, agua.

            Milleras fue interrogado sobre si se sancionaría a la empresa: “El año pasado se nos dijo que si no terminaban en abril de este año, tras dos prórrogas, Probisa sería sancionada. ¿Se ha hecho? ¿Se va a hacer?”, respondiendo el gerente de la entidad municipal que sí. Aseveró también que las multas serían descontadas del precio final a los vecinos, otra razón para que éstos no estén de acuerdo en abonar más de lo previsto en principio, ya que Probisa licitó más barato de lo que el Ayuntamiento les ha cobrado a ellos.

DIMISIÓN DEL PRESIDENTE DE LA UE2

            En esta historia aparece así mismo el presidente vecinal de la UE2, José María Rodríguez Barberá. Fue lamentable su actitud. Estuvo borde con una vecina, no tomó nota ni nadie levantó acto de la asamblea y cuando alguien se lo recriminó salió por peteneras: “De todo lo dicho, nos acordaremos porque lo tenemos en la cabeza”. Más risas y abucheos, pidiéndole repetidamente que dimitiera, lo que él se negó a hacer. Otro ejemplo del esperpento vivido fue cuando EMSISA dijo que los dos plazos se habían dado con el permiso del presidente. Un residente le preguntó que si lo había dado y éste respondió que no, contradiciendo a Milleras. Tampoco convocó reunió alguna para tratar estos asuntos.

            Rodríguez se defendió alegando que había estado partiéndose la cara “mientras vosotros no habéis hecho nada”. Más abucheos. Le comentaron que le habían dado un año, que le habían dejado respirar y que nada había hecho, por lo que solicitaron de nuevo su dimisión.

“MILLERAS, FALTAS A LA VERDAD

            En varias ocasiones Gonzalo Milleras quedó en entredicho. El director gerente de la empresa que se encarga de la urbanización de nuestro término municipal, no supo responder a algunas de las preguntas que le formularon los afectados. Sobre por qué se le cobra a los vecinos de la carretera de La Barrosa, de la Venta El Pino al pinar público, y no se hizo lo mismo con los de dicha venta hasta el lado opuesto, Milleras respondió que no sabía el motivo.

Cuando afirmó que cobraban a los vecinos un 4% por controlar las obras, uno de ellos, con documento en mano, aprobado en el pleno, le llamó mentiroso porque en éste venía contemplado el 10%. No supo dónde esconderse, aunque al final hizo una defensa pueril, terminando con que “está mal explicado en ese papel”. O sea, que lo acordado en pleno no se lleva a cabo. Más risas y vergüenza ajena. Los afectados le dijeron en varias ocasiones que “reclamamos lo que es nuestro, y tenemos derecho a pedir explicaciones”, claro que Milleras no estaba por la labor de darlas. Un funcionario que alega no conocer lo que debe saber por su cargo, debería dimitir o cesarle el alcalde inmediatamente, pero en este pueblo, cuanto más inepto eres, más alto llegas, y si eres del partido, más aún. 

ALCALDE Y CONCEJAL, DE FIESTA

El alcalde, José María Román, no estuvo en esa reunión con los vecinos. Dijo en prensa que no tenía que hacerlo con ellos: “¿Por qué no se reúne con nosotros, si somos ciudadanos como los demás?”, se preguntan éstos. Esa tarde andaba de fiesta vecinal. Era más importante eso que dar explicaciones a esas cuatrocientas familias. Tampoco estuvo el edil de Urbanismo, Joaquín Muriano, que ahora, tras la asamblea y el ruido que están haciendo los vecinos de La Barrosa, y la amenaza de que les llevarán a los tribunales como únicos responsables de lo sucedido, le ha hecho mover ficha, anunciando que denunciarán a Probisa en el juzgado. A buenas horas, mangas verdes. En vez de ir ellos mandaron a Milleras a los pies de los caballos.

            Lo preocupante es que en declaraciones a un medio de comunicación aseguró que esto pasaría en otras zonas de Chiclana, con lo que deben empezar a santiguarse sus residentes. Esperemos que a Probisa no le concedan más trabajos.  

 

Pleno extraordinario 

            Los tres partidos de la oposición, PP, PSA e IU, presentaron el pasado 23 de septiembre la solicitud de un pleno extraordinario, monográfico, sobre esta cuestión. Reúnen todos los requisitos para ello, y es la primera vez que sucede algo así en nuestro ayuntamiento. Román tiene quince días hábiles para convocarlo. Las tres formaciones políticas criticaron con dureza lo sucedido en la citada asamblea, así como el retraso de las obras. Pedirán responsabilidades políticas y técnicas. “Echamos en falta al alcalde y al concejal de Urbanismo. Las palabras de Muriano son preocupantes, porque esto es el ensayo general de lo que nos espera en cuanto se empiece a poner en práctica el PGMO, y nos da la razón en que no se podrá llevar a cabo”.
 


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