El
nombramiento ilegal del Intendente Mayor Jefe de la Policía Local a
cargo del anterior alcalde, sigue provocando actuaciones legales en
contra
AJDEPLA
se querellará por presunta prevaricación
contra Jiménez Barrios, José María Román, Benítez Mota y Manuel
Romero Rubiales
Todos ellos
sabían que la designación a dedo no reunía los requisitos legales,
como así lo ha dejado claro la Audiencia Provincial de Cádiz al
declararla nula
Meses antes del
nombramiento por el alcalde anterior, Manuel Jiménez Barrios, del
nuevo Jefe de Policía Local, Manuel Romero Rubiales, esta revista ha
venido manteniendo una línea de información que ha sido bien
aceptada por los lectores a la vista de los comentarios recibidos.
Componentes del propio Cuerpo nos han requerido para que abundásemos
más aún en los datos, dado el sistema de control y guardar silencio
al que, por temor a represalias, se veían constreñidos. Gracias al
fallo judicial en contra del Ayuntamiento todo ha cambiado y se
atreven a hablar. Numerosos miembros de la Policía Local de Andalucía están siguiendo a través de Internet las referencias
al lamentable proceso y su evolución, y crece el interés por conocer
otros aspectos, más aún cuando ha trascendido que
la Asociación de Jefes y Directivos de Policías Locales de Andalucía
perfila los pormenores de la querella que se presentará contra
determinadas personas relacionadas con el asunto.
Vamos a dedicar este artículo a todo aquello que,
independientemente del planteamiento jurídico y procesal que
considere conveniente esa asociación, se ha venido conociendo desde
que Manuel Jiménez Barrios se decidiese definitivamente a
desplazar del mando del cuerpo a su Jefe, el Intendente Manuel
Domínguez García, y le ofreciese el cargo a Manuel Romero
Rubiales, contra quién se ha pronunciado la justicia, declarando
NULO su nombramiento.
Crecen los argumentos sobre una clara operación para
quitar de en medio a Domínguez, quién se caracterizaba por su
imparcialidad y objetividad. No en vano, existe una manifiesta
coincidencia en el tiempo entre la apertura del expediente
disciplinario a éste y el nombramiento de Romero y toda una amplia
operación mediática para justificar la medida que, a la postre, se
ha vuelto en contra del regidor.
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José María Román, será llevado a los tribunales por recurrir
el fallo judicial. |
ENGAÑO DEL ALCALDE
De lo que se conoce se puede informar ampliamente sobre los
pasos previos que da el alcalde para engañar sobre todo el proceso.
En el Diario de Cádiz, a mediados de junio del 2003, dice que
en los próximos cuatro años habría que encontrar al nuevo Jefe de
Policía cuando, en realidad ya se lo había ofrecido desde tiempo
atrás a Manuel Romero y le había insistido, una y otra vez, para que
aceptara el cargo, sabiéndose que no reunía los requisitos para ser
el Intendente Mayor y Jefe del Cuerpo, como ha quedado demostrado
por los Tribunales. Así convoca a
la Comisión de Gobierno y propone la creación del Puesto de Jefe del Cuerpo por
libre designación, como permitía
la Ley Andaluza pero con sujeción a determinados requisitos que él no respetó.
Como Romero Rubiales no podía presentarse a
la Plaza de
Intendente Mayor, ya creada anteriormente, porque no solamente no
reunía requisitos de edad sino que no poseía la titulación superior
(en el procedimiento que se siguió para su designación no consta que
tenga ninguna) utiliza una argucia y junta la cualidad de
funcionario a las características del puesto de Jefe. Así evita que
tenga que superar un proceso selectivo para el que no tenía opción
alguna y lo nombra a dedo. ¿Cómo lo disfraza? Pues acumulando a la
Plaza de Intendente Mayor, para el que se requiere titulación
superior y superación de un complicado y difícil examen al cargo de
Jefe que es a dedo y así crean en Pleno el Puesto de Intendente
Mayor Jefe por libre designación, en claro fraude de ley y
manifiesta desviación de poder.
PETICIÓN DE AYUDA
De antemano se sabía que el cargo era para Romero Rubiales.
Éste, conocedor de que tanto al Ayuntamiento como al medio citado
llegaban muchas cartas de apoyo a Manuel Domínguez, busca el mismo
apoyo en otras Jefaturas de Policía Local y sale trasquilado. Y no
sólo pide ayuda para él sino para otro guardia civil que iba a ser
nombrado, como así fue, en Punta Umbría, y cuyo nombramiento también
ha resultado NULO por sentencia judicial. Con esa actitud demostraba
que él iba a ser el elegido porque de lo contrario ¿para qué pedía
ese apoyo? ¿Cómo sabía que de todos los candidatos, 13 en total y
con excelentes currículos, era él el elegido? En declaraciones al
Diario de Cádiz el 22 de diciembre del 2003 afirmó que “se
presentó al concurso y que durante el tiempo que fue capitán mantuvo
una relación estrictamente profesional con Jiménez Barrios”.
Ya se dijo en artículo anterior que no fue un concurso sino
un nombramiento a dedo y que subía y bajaba las escaleras del
Consistorio habitualmente pese a no existir dependencia jerárquica
alguna entre el alcalde y su persona. Y también cómo Jiménez
Barrios, que solo estuvo en
la Alcaldía tres meses escasos desde la toma de posesión de Romero, ya presidió
después de dejar la alcaldía alguna comida en Chiclana con
participación del actual regidor, concejales y mandos de Policía
proclives al gobierno local y el nombrado digitalmente. Si Jiménez
Barrios está en Sevilla ¿cómo se fraguó tan intensa relación con
Romero Rubiales en tan poco tiempo y a pesar de la lejanía y de no
haber relación profesional alguna? ¿Fue un flechazo?
JIMÉNEZ BARRIOS
SABÍA QUE ERA ILEGAL
El 28 de noviembre de 2002 y siendo vicepresidente de
la FAMP Jiménez Barrios, recibe una carta del secretario de esa Federación, Antonio
Nieto Rivera, en la que se dice: “Estimado Presidente de
la
Corporación de Chiclana de
la Frontera:
Como sin duda conoces, desde
la Federación se
ha participado muy activamente en la elaboración de
la Ley 13/2001,
de 11 de diciembre, de Coordinación de Policías Locales, desde su
fase de borrador como anteproyecto a su debate parlamentario, dado
que dicha norma regula la coordinación de una materia de competencia
local”.
En el interior hay una serie de acuerdos y en el segundo
párrafo del texto se dice: “La propia Ley 13/2001, ha venido a
propiciar la adaptación de las escalas a un mayor grado de exigencia
académica”. Y al final: “Te ruego que traslades dicho acuerdo
al concejal responsable del Área, en la confianza de que el mismo
pueda serle de utilidad “.
TITULACIÓN
ACADÉMICA INEXISTENTE
Con esto queda demostrado como
la FAMP, cuyo
vicepresidente hasta diciembre de 2003 fue Manuel Jiménez y que
llegó a ser presidente desde esa fecha hasta junio de 2004,
participó activamente en la Ley que propició el nombramiento a dedo
de Romero Rubiales. También lo es que Jiménez Barrios y el concejal
de Policía estaban al tanto de las exigencias de la titulación
académica superior para el empleo de Intendente Mayor que
propusieron y dieron a Romero Rubiales, no solamente porque lo
imponía la Ley sino porque estuvieron inmersos activamente en su
elaboración.
Curioso resulta, pues, como se alude en el texto de
la FAMP a la
necesidad de titulación académica superior que no exige a Manuel
Romero. Para justificar la ignorancia de la legalidad en el Decreto
de Nombramiento por el alcalde se reconoce que Romero Rubiales
estuvo seis años y seis meses como capitán de la Guardia Civil de
Chiclana. Pero sólo lo fue durante 4 años y 5 meses y su categoría
no corresponde de manera equivalente a la de Intendente sino que es
inferior, con lo que también incumplía otro requisito básico para el
cargo. ¿Quién no dice la verdad?
FARSA DE ROMERO
RUBIALES
Romero Rubiales participa de la farsa. En declaraciones al
Diario de Cádiz dice que la relación con Domínguez era buena
pero que la tuvo mayor con Lucena, el subinspector sustituto natural
porque el anterior estuvo largo tiempo de baja. Tales
manifestaciones no son tampoco ciertas. Es Lucena quien en el
periodo 1997- 1998 y especialmente desde junio de 2000 hasta marzo
de 2002 está mucho tiempo de baja por enfermedad. Domínguez no
estuvo de baja entre noviembre de 1997 y marzo del 2002 salvo un par
de semanas. La intención era la difamación porque no se explica
tales aseveraciones lejos de la realidad.
También dijo Romero, para echarse flores, que implantó las
patrullas conjuntas de Policía Local y Guardia Civil. Fue el Jefe de
Policía Local, Domínguez, y el capitán de
la Guardia Civil, Emeterio Marcos Domínguez, quienes hicieron eso y también
consiguieron que
la Guardia Civil estuviese ya siempre presente en
la Feria, desde
fecha anterior a la llegada de Romero.
CONNIVENCIA
El 26 de diciembre de 2003 el concejal de Izquierda Unida,
José Pedro Butrón, afirmó que dos meses antes del nombramiento
se sabía que era para Romero Rubiales. Es ratificado por miembros de
los sindicatos, Junta de Personal y plantilla de
la Policía en
general. Se puede elegir a dedo a quien se quiera, pero no se puede
ser tan negligente como para dejar pruebas e indicios que demuestren
una connivencia en un acto administrativo con consecuencias en
muchos ámbitos.
El mes próximo contaremos los contenidos de escritos de
sindicatos y asociaciones en los que dejan al descubierto al
ex-alcalde Jiménez Barrios en su comportamiento. No sólo nombró a
quien no reunía los requisitos, pese a ser advertido, sino que se
puso de acuerdo con el mismo, según esos documentos, y de antemano
para esa finalidad. Estos extremos se suponen tendrán peso
específico en la querella que presentará
la Asociación de Jefes y Directivos de las Policías Locales de Andalucía
contra el que nombró a Romero (Jiménez Barrios), el que ha recurrido
la sentencia (José María Román), el que lo propuso (Benítez
Mota) y el propio interesado, sin descartar que haya otras
personas incluidas en ella.
J. ARAGÓN