Puente Chico


Manifestación de parte de la plantilla de policía en demanda de sus reivindicaciones

El PSOE permite que se vulnere la ley, cuando una sentencia del Tribunal Supremo declara ilegal lo que hacen los vigilantes del ORA

Tampoco informan al ciudadano qué posibilidades de alegaciones y recursos puede ejercitar, un derecho que tiene según la Ley

   El establecimiento de la zona azul de Chiclana viene a representar otro problema añadido a la larga lista de desaciertos a los que en materia de tráfico nos tiene acostumbrados el equipo de gobierno socialista. A las imprevisiones y a la exclusión de la participación en medidas de tráfico de los otros grupos políticos presentes en la Corporación y de entendidos y colectivos sociales afectados, se unen actitudes que vulneran claramente la legalidad, una vez más. Situación nada extraña en nuestro Ayuntamiento.

   Como ya se conoce, la Junta de Personal ha denunciado a las autoridades del Estado y de la Junta, representada por dos políticos de Chiclana, los excesos de la empresa de la zona azul y de sus empleados en los cometidos que pueden llevar a cabo así como la invasión de competencias propias de la Policía Local, desplazando a estos funcionarios por deseo expreso de la Alcaldía. Se va entendiendo la política de manipulación y desprestigio que el equipo de gobierno socialista ha planificado para justificar el dejar en manos privadas la seguridad pública y no obtener rechazo, empleando la mentira y el oscurantismo.

    El PSOE favorece y aprueba el enfoque de la empresa concesionaria de generar ingresos únicamente como se deduce del escaso número de empleados que tiene ocupados, siete tan sólo, en lugar de los doce que decía el delegado de Tráfico, quien también adelantó que casi todos ellos serían de esta ciudad y absorbería al colectivo de aparcacoches existentes hasta entonces, suponiendo una bajada en el número de parados y aumento de puestos de trabajo fijos.

DENUNCIAS ILEGALES

   También eso es mentira pues Dornier no ha contratado a personal alguno para la tramitación de las denuncias y sólo lo ha hecho con el antiguo encargado de los guardacoches (para silenciar críticas). Por cierto, entre los colocados están la ex esposa de un subinspector de la Policía Local afín al PSOE y un familiar del Jefe de Policía nombrado a dedo. Sospechoso. Aquí, en Chiclana, ni se nota ni se ve el talante ZP.

   Los empleados de la zona azul están multando, no solamente a quienes no colocan el ticket en los lugares habilitados sino a quienes infringen cualquiera de las normas de tráfico. Eso supone extralimitarse en su cometido. Para eso no son competentes. Dice el Jefe del Cuerpo que lo hacen en calidad de denuncia voluntaria. Lo que no comenta es que el Tribunal Supremo ha fallado como Jurisprudencia que esa forma de proceder no es legal ni válida puesto que toda denuncia voluntaria de cualquier particular debe estar avalada por numerosas pruebas y ofrecer la posibilidad de defensa del denunciado. Asimismo debe ser confirmada y ratificada por un Policía Local. Nada de eso se está haciendo.

NO INFORMAN DE CÓMO ALEGAR

    Ni siquiera se dice al ciudadano qué posibilidades de alegaciones y recursos puede ejercitar, que es un derecho el conocer según la Ley. Es más, se engaña a la ciudadanía cuando la empresa dijo en un periódico el 18 de mayo que desconocía cuántas denuncias se habían tramitado de zona azul y cuántas de infracciones de normas de tráfico a la Policía Local. Sencillamente, ninguna. No tienen personal para hacerlo. Con esto lo que se pretende es amedrentar al conductor para que eche dinero en las máquinas y enriquecerse, dando la sensación de que se están formalizando.

    Para colmo no ofrecen la posibilidad, como en casi todas las localidades, de anular denuncias por olvido o por no sacar el ticket. Sólo es posible hacerlo con las que lo sean por exceso del tiempo permitido según el dinero abonado. Y mientras, en zonas como Urbisur los hosteleros y determinados comerciantes ven cómo se queda despoblada la Avenida y sus negocios caminan a la ruina porque pocos se atreven a aparcar allí, a menos que se rasquen el bolsillo.

J. ARAGÓN


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