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Manuel Romero y Cortabarra |
El PSOE ha
pagado a los vigilantes privados que contrató en Semana Santa mucho
más de lo que pedían los policías por horas extras
Agustín Lucena y
Antonio Cortabarra se dieron de baja por enfermedad esos días con el
beneplácito del equipo de gobierno
El cabo tenía un permiso
especial para esas fechas concedido por Manuel Romero, y al serle
denegado por Domínguez, por falta de mandos, se dio de baja
Muy comentado ha sido lo de las bajas
por enfermedad de los policías locales en Semana Santa, que obligó
al equipo de gobierno socialista a contratar seguridad privada
durante las procesiones como respuesta a esas ausencias. El PSOE nos
está vendiendo en prensa que los agentes lo único que pretenden es
trabajar menos y cobrar más, cuando la realidad es otra bien
distinta y ya en estas páginas les hemos ido dando claves del asunto
y de los motivos por lo que los policías están molestos con el
alcalde, concejal y compañeros de partido, llegando a pedir en
varias ocasiones la dimisión de Diego Benítez Mota, edil suyo. Ahora
les ofrecemos lo que el PSOE y el alcalde ocultan al respecto.
La tan criticada falta de agentes en las
procesiones obvió por parte municipal varias cuestiones que les
vamos a desvelar ahora, para que los chiclaneros conozcan las dos
versiones, pues hasta ahora la única que se ha oído es la del PSOE.
Los mandos afines a los socialistas sí disfrutaron de vacaciones en
esas fechas, lo contrario que el resto de agentes y el anterior jefe
del Cuerpo, Manuel Domínguez. El Intendente Mayor Jefe,
Manuel Romero Rubiales, elegido a dedo por Manuel Jiménez
Barrios, se ausentó varios días por vacaciones, marchándose a la
localidad cántabra de Astillero sin haber dejado nombrados todos los
servicios para la Semana Santa, aunque él dijera después que sí lo
había hecho.
JEFE PREVISOR Y ADIVINO
Tampoco ha dicho el PSOE que Romero ya había
solicitado permiso para esos días con un mes de antelación, alegando
para ello la muerte o enfermedad grave de un familiar, como fue
confirmado por el funcionario municipal que lleva estos asuntos.
Éste no conocía la fecha de regreso y la concejala de Personal,
Cándida Verdier, dijo a los representantes de la
Junta de Personal que ella sí sabía que se iba de vacaciones, aunque
no hay constancia escrita como debía ser. Romero Rubiales había
comentado a las limpiadoras, a un agente, a los pintores y a las dos
administrativas que se iba a ir en Semana Santa pero nada había
dicho a los mandos que no fueran sus amigos ni a su sustituto,
Domínguez. Dejó una nota de su ausencia sin fecha de finalización,
bajo cristal en tablón de anuncios de la Jefatura.
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Agustín Lucena, otra baja repentina. |
LUCENA, DE BAJA POR
ENFERMEDAD
El sargento Agustín Lucena faltó
al servicio por enfermedad nada más empezar la Semana Santa. Desde
hace años es habitual que enferme en cuanto Manuel Domínguez se pone
al frente de la plantilla, cobrando, como ya denunciamos en su día,
50.000 pesetas mensuales por horas extras aun estando de baja, que
parece que ya le han quitado. Esta vez ocurrió lo mismo y a mediados
de abril todavía no se había reincorporado a su trabajo, mientras
que los policías que se dieron de baja o faltaron por enfermedad, lo
hicieron, salvo los que sufrieron operaciones quirúrgicas, tres
agentes a los que metió el alcalde en el mismo paquete de los que se
habían dado de baja en esas fechas, así como los que tenía licencias
de otro tipo. Lucena estuvo enfermo toda la Semana Santa y no
trabajó. Ni Román ni el PSOE dijeron nada de ello.
CORTABARRA, OTRO
ENFERMO REPENTINO
El cabo Antonio Cortabarra, del que ya
en meses anteriores les hemos contado sus andanzas, es otro de los
que enfermó repentinamente, tanto que en cuanto se enteró que tenía
que trabajar en Semana Santa porque no había mandos suficientes, se
dio de baja al instante. Romero le había dado descanso extra el
jueves y viernes santo antes de irse de vacaciones a Santander, en
contra de su criterio general que siempre trata todos esos temas el
lunes inmediato a la semana que afecte, dejando claro que hubo trato
de favor.
El Intendente Mayor, Manuel Domínguez,
viendo que no había mandos suficientes en esas fechas, le puso
servicio a consecuencia del Decreto firmado por los socialistas ser
el único oficial que había de servicio ese día (el resto estaba de
baja por operación, vacaciones, descanso o trabajaba por la mañana y
no se le podía meter servicio tarde y noche). Al parecer, Cortabarra
fue a ver a Domínguez para decirle que se le había concedido permiso
y que tenía billetes y alojamiento para ir al norte, respondiéndole
éste que no podía irse al ser necesaria su presencia.
Cortabarra se dio de baja para no cubrir
los servicios extras nombrados el miércoles, jueves y viernes santo.
Como es el único oficial que no está a turnos y tiene libre
disposición por voluntad propia y había decreto que lo habilitaba,
era el único que había para tirar de él. No trabajó, por tanto, en
Semana Santa. De esto tampoco Román dio cuenta en la prensa. ¿Se fue
de vacaciones al final estando enfermo? ¿Comprobó el PSOE si la baja
era real?
TRATO DISCRIMINATORIO
En junio de 2000, Manuel Domínguez, entonces
jefe de la Policía Local, tenía que desplazarse a Ibiza a la
comunión de un sobrino. Pidió permiso, se lo concedieron y cuando
tenía los billetes de avión comprados y el alojamiento reservado
para él, su esposa y sus dos hijos, a última hora, Cándida Verdier,
entonces delegada de Policía, le quitó el permiso y perdió el
dinero. Dos días antes, le dijo a Domínguez que no se podía marchar.
En aquella fecha, al contrario que ahora, no había ninguno de
los mandos inmediatos inferiores de vacaciones.
SERVICIOS EXTRAS
Cuando el Intendente Mayor Jefe, Manuel
Romero, regresó de sus vacaciones, en vez de preocuparse
por saber si los otros mandos intermedios estaban o no enfermos, al
ser allegados suyos lo obvió, pero no fue óbice para que metiera
servicio extra a Manuel Domínguez, que había estado trabajando toda
la Semana Santa: El lunes por la mañana hasta las 15,00 h., y en la
procesión, lo mismo que el martes; el miércoles lo hizo por la
mañana (día que llego Romero de improviso y muy enfadado) y el
jueves también en horario de mañana. El viernes, Domínguez trabajó
por la mañana, pero ese día Romero le metió servicio extra desde las
18,00 h. hasta final de procesión (terminó a las 4,30 de la
madrugada). Lo mismo que Cortabarra y Lucena... Román tampoco ha
dicho nada de esto en la prensa.
VIGILANCIA PRIVADA
El PSOE alegó que tuvo que contratar
vigilancia privada ante la falta de policías ante las bajas por
enfermedad citadas. El caballo de batalla por el que no hubo un
acuerdo entre los sindicatos y el equipo de gobierno fueron las
horas extras. La policía pidió que se respetara el convenio de hace
dos años, a lo que los socialistas se negaron. Lo que pedían no era
tanto, y mucho menos si lo comparamos con lo que nos está costando a
todos los ciudadanos la contratación de seguridad privada, que una
vez pasada la fiesta sacra continúan prestando sus servicios en el
Ayuntamiento. Si les hubieran dado a los agentes lo que pedían no
habría existido problema alguno y nos hubiese costado mucho menos de
lo que están pagando a esa empresa de seguridad.
La obcecación de Román y los ediles que
llevan esta cuestión sólo ha servido para crear un grave problema, y
carísimo. ¿Qué hace ahora un vigilante en la puerta del Consistorio?
La vigilancia y protección de edificios y bienes municipales
corresponde según el artículo 53 de la Ley Orgánica de
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad 2/86 de 13 de marzo, a la Policía
Local. Ya en otra ocasión los pusieron y tuvieron que retirarlos
por estar fuera de la ley su cometido. Con esta actitud, los
socialistas reconocen deficiencias organizativas por falta de
personal, imputables al gobierno municipal.
Por último, señalar que el 93% de la
plantilla de la Policía Local ha firmado pidiendo la dimisión del
concejal, Diego Benítez Mota. Los tres sindicatos, UGT,
CCOO y CSIF han estado de acuerdo. Sólo ocho miembros no
han firmado, algunos de ellos ya los conocen ustedes, o se lo
imaginan. Ahora no puede decir el alcalde que es un grupito.
J. ARAGÓN
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