Puente Chico


Dionisio Montero con una botella que llevaba su nombre.

Dionisio Montero, un hombre que deja una profunda huella

Numerosas peticiones para que sea nombrado Hijo Predilecto de Chiclana

   El pasado 26 de febrero fallecía el concejal de Cultura, Dionisio Montero. Su muerte conmocionó nuestra localidad y han sido muchas las personas y entidades que han mostrado su pesar por esta gran pérdida. Son numerosas las peticiones para que sea nombrado Hijo Predilecto de Chiclana. Al día siguiente de su entierro se celebró un pleno extraordinario en su honor. Su escaño estuvo cubierto por un ramo de flores que después del acto le entregó el alcalde a su viuda, Josefa Moreno.

    PUENTE CHICO se une a ese dolor y se suma a la petición citada. Cuando murió, nuestra revista tenía la edición cerrada, pero este mes les ofrecemos opiniones de personas que han trabajado con él en el aspecto cultural y que han mantenido largas y fructíferas conversaciones a lo largo de los años. Este es nuestro pequeño homenaje.


Dionisio Montero, humano, cortés, erudito, optimista y vital

   Una mañana, salían del ascensor de la Casa de Cultura en la segunda planta, Dionisio y una señora de muy buen ver, se desconocían y cada cual al salir fue a lo suyo. Él se dirigió a nosotros en desconcertado azoramiento confesando sonriente que la mujer, a solas ambos en el ascensor, le había disparado un piropo sobre la mirada tan bonita que tenía. En fin, en palabras de Manuel Jiménez Barrios, Dionisio era el más joven de los concejales.

   Echaré de menos su humanidad, saber estar, cortesía y optimismo vital. Su amor a Chiclana, que era decir a su gente, y la erudición de sus conocimientos compatible con un trato sencillo y abierto. Encontraba soluciones fáciles ante asuntos difíciles, y era leal a su partido e ideales, haciendo un raro caso de compatibilidad entre tal coherencia con el respeto y la atención a quienes en posiciones opuestas estaban. El trabajo para él no contemplaba horario o vacaciones y se multiplicaba en todas partes, hasta cuando la salud empezó a fallar, que nunca el ánimo. Siempre daba la cara en temporales y malos tragos como a la vez era capaz, por ejemplo y en ingenuo juego, de disimular ante Pepa, su mujer y amiga, su compulsiva pasión por los libros. Dionisio seguía mirando la vida, setenta y cinco años después, con los ojos abiertos, vitales y optimista de su infancia.

JOSÉ LUIS DÍAZ DE LA TORRE-Director de la Casa de Cultura

 


Hablar con él siempre era aprender

El día de su homenaje en la caseta municipal

   Pocas personas han sabido llevar una cultura tan grande, no sólo con tanta humildad, sino, sobre todo, con tanta humanidad como lo hizo Dionisio Montero. Como ocurre con los grandes sabios, con los grandes, digo, tanta cultura y tanto saber le aumentaba y le repercutía más que en grandeza intelectual, que también, qué duda cabe, en grandeza humana.

    Las conversaciones con Dionisio, surgían en la mayoría de los casos, de ratos robados al quehacer diario de la Delegación de Cultura. Y hablar con él siempre era aprender, sobre todo de su actitud frente la cultura. En su caso, el sistema que conecta la razón y el corazón, el conocimiento y el comportamiento, el saber y el ser, era un engranaje sencillamente natural, como sólo son las cosas que son de verdad.

JOSÉ A. UREBA

 


Que la tierra, amigo, te sea leve

   Dionisio Montero se nos fue. Con él se nos va su proceder templado, su sencilla sapiencia y su afable comedimiento. Sólo la humildad hace grandes a las personas. Pero sentimos que con él se ha marchado no sólo un buen hombre, de ésos que ayudan a salvar al mundo sin hacer ruido ni aspavientos, sino que sentimos que con él desaparece también toda una manera de hacer y concebir las cosas: modos y formas casi inéditas en la enrarecida y crispada vida municipal de este pueblo. Enorme reto a quienes deban ahora continuar sus amorosas labranzas.

    Que la tierra, amigo, te sea leve.

MIGUEL A. GARCÍA ARGÜEZ

 


Siempre estará en el corazón de todos

Dionisio Montero en el pasado Festival de Teatro Infantil Regla Moreno

  Hablar de Dionisio Montero es muy difícil. Más aún cuando has de hacerlo en muy pocas líneas. Así y todo lo intentaré.

   Yo lo conocí en unos momentos muy difíciles para mí por motivos familiares y debo decir que como amigo mío que era, fue, con sus acciones, alguien imprescindible junto con María José, entonces su novia, y el resto de amigos. Nuestras vidas cambiaron de rumbo, pero la amistad siempre estuvo ahí hasta el final.

   Como ser humano, político o no, se desvivió en pro de su pueblo. Era de esos seres que nunca se olvidan, por eso siempre estará, o al menos debe estar, en el corazón de todos. TAETRO le estará siempre agradecido.

MILAGROS RIVAS-Presidenta de TAETRO

 


Por encima del bien y del mal de cualquier controversia

   A modo de panegírico, le cuadrarían a Dionisio múltiples encomios sin tener que exagerar un punto. Pero como en estas ocasiones los adjetivos elogiosos se suelen devaluar a fuerza de manidos, prefiero remitirlos al fuero interno de cada cual y recordar una anécdota que sucedió cierta noche delante de un pescaito frito con unos amigos.

   A la sazón, se estaban fraguando pactos pos electorales y alguien soltaba una cansina perorata sobre el asunto. Al terminar preguntó:

     -Y tú, Dionisio, ¿qué opinas?

     Y Dionisio respondió sin altanería:

    -Yo de política no entiendo.

   Esto hablaría sobre su talante, pero sobre todo, del privilegiado estatus que lo situaba por encima del bien y del mal de cualquier controversia.

JAVIER GARCÍA TEBA

 


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