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Las
piedrecitas de la calle Ramón y Cajal campan a sus anchas. |
Las pequeñas piedras
que colocaron en la calle Ramón y Cajal llevan meses levantándose
Hace muy poco que se arregló la calle
Ramón y Cajal, así como otras colindantes como Botica, Bodega,
Churruca y Gravina. Cincuenta millones de las antiguas pesetas se
han gastado en pavimentarlas. Se ha hecho colocando piedra a piedra,
al más puro estilo artesanal y han quedado muy bonitas. Pero en las
calles Ramón y Cajal y Churruca, más en la primera que en la
segunda, las pequeñas piedras que han puesto a ambos lados de la vía
se están despegando del suelo y pueden verse fácilmente, sueltas y
en grandes cantidades. En la primera han barrido muchas veces, pero
siguen saliendo y cada vez son más numerosas.
Los vecinos han denunciado a PUENTE
CHICO la chapuza realizada, no saben si por no utilizar
suficiente cemento o por negligencia, pero la cuestión es que no
hace ni tres meses que se abrió el paso de vehículos por allí y ya
está así. Los propios residentes han barrido esas piedras en varias
ocasiones y se lo han comunicado al capataz de los trabajos, que se
ha desentendido del problema. Sebastián Verdugo y el alcalde
deberían visitar esas calles como cuando las estaban terminando,
saliendo en todos los medios muy sonrientes. Ahora no hay motivos
para la sonrisa.
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