El PSOE retira algunos símbolos franquistas, pero no todos

   ZP, el del talante, que no el del talento, el presidente que llegó del frío León inesperadamente, el que un año después se le sigue viendo inseguro cuando habla, aprovechando la noche madrileña ordenó retirar una estatua de Franco montado en un caballo que había frente a los Nuevos Ministerios. No se entiende esa nocturnidad cuando hace casi treinta años que el del Ferrol se fue a criar malvas. Tiempo han tenido estos adalides de la libertad para quitar ése y otros símbolos franquistas en estos años, pero ni Felipe, el que se enteraba de todo por la prensa, ni su partido lo llevaron a cabo cuando gobernaban el Estado, la comunidad autónoma y el ayuntamiento capitalino.

   Ya que parece que están por la labor, podrían aprovechar también en Chiclana y retirar la cruz de los caídos que hay en la iglesia del Santo Cristo, una ofensa en tiempos democráticos para los que perdieron la vida, que no aparecen en la lista que hay en la losa, y que perdieron la guerra. Leer a estas alturas lo de caídos por la patria suena mal. O que pongan los nombres del otro bando también. Además, tanto la cruz como el mármol están un estado deplorable.

Socialistas de elite y socialistas de segunda

   A finales de febrero celebró el PSOE el Día de Andalucía con una fiesta regional en una conocida finca chiclanera, El Sotillo. Dicen que había cuatro mil personas de toda la comunidad, que vinieron la mayoría en autobuses para arropar a los políticos parlantes en el acto. Lo de los autobuses ya es tradicional en este partido, pero cambiaron el bocata por una comida, eso sí, guardando cola ante el perol. Pero no todos hicieron cola ante el perol, ni comieron la chacina que había en platos de plástico.

    Había ilustres visitantes: Felipe González, ex-presidente del Gobierno cuando lo de la financiación ilegal de su partido, su cuñado Palomino, Roldán, Rubio, el BOE, el GAL, Cruz Roja, Barrionuevo, Vera, el general Rodríguez Galindo, Juan Guerra y un largo etcétera; Rodríguez de la Borbolla y Escuredo, anteriores mandatarios de la Junta; el actual, Chaves; la vicepresidenta del gobierno Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, y los locales, con el anterior alcalde al frente. Todos ellos se fueron a una salina, propiedad de un empresario chiclanero que se ha hecho de oro con los socialistas en el poder local, a comer bogavantes y ricas viandas. Bueno, todos no, parece ser que a Román, nuestro alcalde, no lo llevaron. Ah¡, y eso que estaban de luto por el fallecimiento de Dionisio Montero...

 


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