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Nicolás Cuchilleta con Antonio Alemania en Los hombres del campo |
Es mi tierra
chiclanera...
A Nicolás Cuchilleta
La primera y única ocasión que tuve el
privilegio de escuchar por primera vez la presentación de la
comparsa Hombres del campo fue en un ensayo general que se
celebró en la Casa del Pueblo. Una vez que el ensayo hubo llegado a
su fin y cuando en el local sólo quedaban los componentes del grupo
y algunos familiares, el Maestro Villegas tuvo a bien seguir
ensayando la presentación. En ese momento comenzó una curiosísima
discusión. Villegas quería que en un determinado momento los
guitarras cambiaran una nota. Nicolás dice que no, que como
sale bien es a su forma y no como dice Villegas. Éste, cargado de
paciencia, insistía en que había que cambiar. Nicolás, terco como
una mula, decía que no, que estaba bien como él lo hacía. Allí se
pasó miedo. Creo recordar que la discusión la ganó Nicolás, que para
eso era de Chiclana. Varios días después, en el Falla, esa
presentación se convirtió en el detonante de uno de los mayores
pelotazos de los últimos cuarenta años. El resto ya es historia.
El pasado mes de enero, el día más
gélido, en pleno concurso de coplas, se fue Nicolás.
Nicolás el guitarrista. Nicolás el
carnicero. Nicolás el bohemio. El que junto a sus amigos
Antonio, José y Antonio fue pionero en aquel
lejano primer Carnaval de la Democracia cogiendo el Canario
para salir con Villegas.
Nicolás el comparsista: Almas alegres, Recordando a
Chevallier, Hombres del campo, Pescadores fenicios,
donde, como si tal cosa, hacía el punteo y el contralto al mismo
tiempo.
Nicolás el maestro, autor de la
agrupación infantil Los guardianes del castillo y sus fantasmas.
Nicolás el rumbero, componente del grupo
del mismo nombre; el artista completo, artífice y productor de la
obra El dulce veneno del amor.
Y su amigo Antonio le recuerda: “Fue
sobre todo un artista y un buen músico en todas las facetas , cuyo
espíritu bohemio y su auto impuesta soledad impidió que su arte
tuviera más repercusión”.
Y su amigo Manolo lo define:
“Representa la figura del bohemio en el Carnaval chiclanero,
retraído, ensimismado y enamorado de la guitarra como nadie pueda
enamorarse de ella”.
Nicolás Torres, Cuchilleta,
fue lo que quiso ser. Y no fue más porque no quiso. Y fue
muchísimo...
Hoy, como en aquella su primera
comparsa, vuelve a disfrazarse de alma alegre, ésas que, como dijo
su poeta, siempre vuelven “en el duende que la fiesta tiene, en
el alma de un tanguillo alegre, pasodoble o gracioso cuplé”.
Como es absolutamente cierto y está
sobradamente demostrado que las almas alegres siempre vuelven en el
alma de una copla, qué mejor ocasión para entonar, en su honor, “Es
mi tierra chiclanera...”
ANTONIO MELÉNDEZ,
con la colaboración inestimable de ANTONIO GARCÍA
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