Puente Chico


Almudena Ruiz y Sergio Alcántara en Crónicos

TAETRO representó la primera parte del VII Certamen de Teatro Mínimo Rafael Guerrero

Se escenificaron tres de las obras premiadas, en las que la muerte, la incomunicación en la pareja y la soledad fueron los hilos conductores

  

TAETRO llevó a cabo el mes pasado en el Teatro Moderno la puesta en escena de tres de las siete obras premiadas en el VII Certamen de Teatro Mínimo Rafael Guerrero. Con una buena asistencia de público, la entidad local continuó con la labor teatral que está desarrollando desde hace siete años, con representaciones de piezas de pequeña duración.

Angelines Domínguez y Paco Téllez en Dúo

   Las obras elegidas en la primera parte para ser escenificadas no eran fáciles precisamente de montar, pero TAETRO tuvo que apechugar con el embolado y las sacó adelante dignamente. La primera de ellas fue Crónicos, de Leandro Herrero, de Coslada (Madrid). Almudena Ruiz y Sergio Alcántara (que debutaba en el certamen) nos ofrecieron un texto triste y serio, en el que la muerte es la novia que llevará a ambos al más allá. El comienzo de la obra, con la parca encarnada por Carmen Cabeza de Vaca, segando al viento con la guadaña al ritmo de una espectacular música fue el preámbulo apropiado para meternos en situación de lo que se avecinaba. José Luis Ramos fue el director.

   Dúo, de Pedro Montalbán, de Bétera (Valencia), afrontó la incomunicación de la pareja. Marido que llega tarde a casa y mujer que piensa que le engaña, pero no se atreve a decírselo. El esposo sufre un accidente grave y queda parapléjico, quedando al servicio de su mujer, que toma, por fin, posesión de él, solucionando su problema de soledad. Angelines Domínguez y Paco Téllez, con dirección de éste, dieron vida a esta pareja.

Miguel El Bombero y Mariló S. Leal en El reconocimiento.

SOLEDAD

   La tercera obra fue El reconocimiento, de Abelardo Ortolá, de Valencia. Un hombre (Miguel El bombero) no puede soportar la soledad que le embarga y en vez de llamar al teléfono de la esperanza lo hace al médico de urgencias. No tiene motivo alguno, dice que le duele la uña del pie, pero en realidad lo que quiere es compañía, aunque sea médica. Una doctora (Mariló S. Leal) tendrá que aguantarlo y enfrentarse a alguien que no quiere que se vaya aunque no tenga nada grave, excepto su soledad. Que ya es. Dirigió Angelines Domínguez.

   Carmen Cabeza de Vaca también participó bailando danza aparte de las representaciones. Isa G. Argüez y Mariló Arteche se encargaron de la luz y el sonido, mientras que Antonia Domínguez fue la regidora del espectáculo. A finales de abril se montarán las cuatro obras restantes, todas de la venezolana Briquette Rodríguez.

 


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