Puente Chico


Un funcionario municipal construye ilegalmente un trastero, haciéndolo además sobre la linde que separa su parcela con la colindante

El denunciado en plena faena con dos compañeros más.


 El expediento que le abrió Urbanismo fue archivado, pero la insistencia del denunciante ha obligado a reabrirlo

 

El infractor hizo caso omiso a las denuncias presentadas por el vecino, y además le paralizaron las obras dos veces y siguió construyendo

   Un funcionario municipal ha construido ilegalmente un trastero o refugio, con el agravante de hacerlo en la misma linde con otra finca colindante. A pesar de las denuncias presentadas en Urbanismo, Policía Local y Guardia Civil, y de dos precintos efectuados por empleados del Ayuntamiento, continuó con las obras, y el expediente abierto estuvo olvidado en un cajón hasta que caducó. Denuncias posteriores han hecho que se reabra el caso.

   De nuevo las edificaciones ilegales vuelven a demostrar que personas que saben dónde se puede construir y dónde no, porque trabajan en el Ayuntamiento obvian las leyes y hacen, ilegalmente, casas o refugios en lugares donde no está permitido. Un funcionario municipal, José Manuel Montero Orrequia, que trabaja en el catastro, es uno de ellos. No sólo ha construido un refugio, o trastero (como especifica el expediente abierto por Urbanismo), en el pago de Las Nueve Suertes, sin la pertinente licencia municipal, sino que además no ha respetado los metros que marca la ley entre su parcela y la colindante y lo ha hecho en la misma linde.

Aspecto de los trabajos

DENUNCIAS QUE NADA IMPIDIERON

   El propietario de la finca adjunta, José Terrero Orrequia, que es además pariente lejano del infractor, le advirtió al comienzo de las obras de la ilegalidad que estaba cometiendo, instándole a que parara o lo denunciaría: “Cuando mi vecino empezó a construir el refugio en la misma linde se lo advertí, pero no me hizo caso, por lo que presenté en junio de 2003 una denuncia en Urbanismo”. Los inspectores de esta área no iban a comprobar si era cierto lo denunciado, por lo que se acercó a ver al concejal, Juan Jesús Jiménez, pero no le dejaron verlo: “Mi visita hizo que llegasen rápido los encargados de verificar si era cierto lo que yo manifestaba. La obra se paralizó tras esta visita, pero al poco tiempo comenzó otra vez el trabajo por lo que fui a la Policía Local, pero en vez de ir ese día, que estaba construyendo, me dijeron que no era de su competencia, no vinieron y la obra continuó”.

   Poco tiempo después, de nuevo los inspectores municipales, ante las denuncias de Terrero, se dieron cita en la finca del infractor, paralizando otra vez la edificación: “Pero no sirvió de nada porque volvió a trabajar. Puse otra denuncia en la Policía y en la Guardia Civil, y nada”. Cuando empezó a colocar las tejas, en verano, “volví a denunciarlo en Urbanismo, pero ha terminado el refugio y éste se encuentra en la misma linde sin respetar lo que marca la ley”.

El trastero terminado y en plena linde

FALTA DE RESPUESTA MUNICIPAL

   En el año y medio que ha transcurrido desde la primera denuncia la delegación de Urbanismo no le ha contestado ni una sola vez, cuando tiene la obligación de hacerlo en un plazo corto. El funcionario municipal ha estado trabajando en la obra y en una de las fotos sale en compañía de otras dos personas en plena faena. Aunque la obra la ha hecho él, el expediente está a nombre de su padre: “Le dije que no hiciera la obra, pero pasó de mí y me respondió que la iba a terminar porque le salía de sus partes. Cuando le comuniqué que iba a presentar una denuncia me respondió, altanero, que le denunciara”. El padre intentó llegar a un acuerdo para no derribar el trastero: “Me comentó que podía hacer otra edificación yo pegando a lo suyo, pero le contesté que eso a mí no me solucionaba nada”.

PERJUICIO

   Ese refugio o trastero en la linde le perjudica porque en caso de urbanizar la parcela tendría que dejar él los metros, por partida doble, que marca la ley: “No estoy dispuesto a ceder ni un solo metro de lo mío por haber hecho una construcción donde no debía. Si tengo que cumplir yo con lo que estipula la ley, pierdo varios cientos de metros, y por ahí no paso”. En su finca se pueden hacer parcelas de quinientos metros con el nuevo Plan, “pero si se deja esta edificación nadie va a querer comprar la parcela colindante, con lo que las pérdidas serían cuantiosas”, afirma Terreros.

Esto no parece una reparación de trastero viejo

AMENAZAS

   Algo que no preocupa al denunciante es que construya legal o ilegal: “Lo que haga dentro de su finca me da igual, en eso no me meto, pero no me da lo mismo que lo haya hecho en el sitio citado. La denuncia es por hacerlo sobre la linde, no por ser ilegal”. Cuando Terrero habló con Montero éste le comentó que “no me iba a dejar en paz, que estaría detrás mía y que me iba a enterar”. Su padre también le amenazó: “Me dijo que me iba a denunciar porque mis hermanos venían a esta finca a trabajar y que yo no los tenía dados de alta, cuando la parcela es de los tres y ellos vienen a trabajar como lo hago yo. No me asustó como pretendía porque nada hay que ocultar”.

EXPEDIENTE ARCHIVADO Y REABIERTO

   Una de las curiosidades de este asunto es que, tras la última denuncia presentada en agosto por Terrero, comprobaron que el expediente había sido archivado y estaba en el fondo de un cajón. En una palabra, que se habían olvidado de él. El anterior concejal, Jiménez, dejó antes de irse dicho informe encima de la mesa de su sustituto, Joaquín Muriano, y el edil reabrió el caso al no haberse restablecido la ilegalidad urbanística, es decir, derribar lo edificado. Que hubiesen archivado el expediente no significa que haya prescrito, de ahí su reapertura.

   En el informe que hicieron los inspectores de Urbanismo dejan claro que la obra se ha hecho sin la preceptiva licencia municipal, que la parcela tiene 750 metros cuadrados, que posee electricidad y ponen como dueño de la misma al padre del infractor. Reflejan también que la obra es un trastero y que en el momento que fueron, el 8 de julio de 2003, estaba “ejecutando cerramientos en una superficie de treinta metros cuadrados”.

El trastero terminado, encalado y... en el lindero

PARALIZACIÓN DE LAS OBRAS

   Tras la apertura del expediente municipal, la persona que consta como propietaria de la parcela, José Manuel Montero Ortiz, presentó un pliego de descargos a la gerencia de Urbanismo en la que reconoce que le ordenaron la inmediata suspensión de la ejecución de las obras y que le han incoado expediente  “para la restauración de la legalidad urbanística”, que no hizo como se puede ver en las fotos que les ofrecemos, ni parar los trabajos ni derribar lo construido. Dice así mismo que en el segundo escrito enviado por el Ayuntamiento, le incoaron expediente sancionador.

EL TRASTERO QUE NUNCA EXISTIÓ

   En las alegaciones, Montero adjunta un plano “correspondiente al vuelo de 1996 donde ya figura el trastero, que fue construido a finales de los años 80”, aportando una fotografía del estado en que se encontraba, “en el que además de presentar grietas en los muros, tenía en muy malas condiciones el techo, incluso con peligro de derrumbe y poniendo en peligro a los miembros de mi familia, que habitamos la finca”. Según afirma el denunciante, José Terrero, ese trastero nunca existió en el lugar donde construyó el ahora objeto del litigio, como así lo atestiguan las fotos realizadas por él, en las que se aprecia claramente que es una obra nueva, y que han entregado a Urbanismo como prueba.


Todos los infractores dicen lo mismo

   Resulta curiosa la disculpa que ponen los que construyen ilegalmente cuando son denunciados. Lo que han hecho ya estaba allí desde hacía muchos años y lo único que están haciendo es acondicionarlo porque se encontraba en malas condiciones. Eso dijo Vicente Jiménez cuando la policía fue a verle, que cuando compró la parcela, la pequeña casa ya estaba hecha. Era falso porque PUENTE CHICO demostró con fotos que era una obra nueva. Los agentes policiales creyeron la versión que el ex–concejal socialista les dio y ni abrieron expediente ni le sancionaron con cantidad alguna.

   El funcionario municipal (su padre, al menos legalmente) alega lo mismo. Muy poca imaginación demuestran estos infractores. Claro que si uno trabaja en el Ayuntamiento siempre tendrá a los que inspeccionan de su lado, y si le denuncian ya dejará alguien el expediente en algún lugar difícil de encontrar si no se hace a fondo. Es infringir la ley a sabiendas de que lo haces y de que nada te pasará. Impunidad absoluta se le llama a eso. Menos mal que la insistencia llevó a reabrir un caso que ya estaba cerrado.

 

RAMÓN F. MERAYO


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