Puente Chico


Manuel Jiménez deberá pasar algún trago más por su mala gestión

El PSOE sufre un duro revés en su intento de expulsar de la Policía al Intendente Jefe

Los oscuros intereses de Cortabarra y de los socialistas salen a la luz tras sobreseer el TSJA por falta de pruebas la denuncia contra Domínguez

Los jueces vuelven a demostrar que el anterior alcalde, Manuel Jiménez, y su partido, incumplen la ley sistemáticamente

   El sobreseimiento libre de cargos que le fueron imputados al Intendente Jefe de la Policía Local, Manuel Domínguez, a finales del pasado año, ha sido un duro revés para el Ayuntamiento, sobre todo después de personarse como acusación particular, tras una denuncia formulada contra su jefe por el entonces cabo de ese cuerpo, Antonio Cortabarra, escasos días después de conocer éste último la superación del curso para su ascenso y de ser nombrado en el cargo de subinspector en una actuación absolutamente ilegal del poder público.

   El Ayuntamiento está guardando silencio al respecto intentando camuflar la verdad con la apariencia de un falso ajuste a lo que era exigible cuando la realidad es bien distinta. En la operación, perfectamente planificada, se trataban de conseguir varios objetivos que lo han sido a la perfección aunque ha faltado el remate final que era lograr el procesamiento del Jefe de Policía, Manuel Domínguez, para así dar ocasión a su expulsión del Cuerpo. Pero no han contado con que los procedimientos por vía penal se llevan a efecto por jueces profesionales e imparciales que han tirado por tierra sus pretensiones. El primer objetivo era el descrédito absoluto y permanente del jefe policial.

    Utilizando el calumnia que algo queda y sabedores de que los medios de comunicación les servirían para sus fines de descrédito, se trataba solamente de mantener la tensión y recordar continuamente el hecho con cualquier excusa. Luego, si el resultado era otro, se trataría, como así ha sucedido, de que la repercusión mediática fuese menor y ya quedaba manchada para siempre la imagen del funcionario. De otra parte, el Ayuntamiento quería abrirle como fuera un expediente disciplinario y así lo hizo el anterior alcalde, Manuel Jiménez Barrios, a primeros de diciembre del 2003.

Cortabarra ha llegado muy lejos con su denuncia,

PUNTA UMBRÍA, UN PRECEDENTE

    Querían personarse como acusación particular no sólo para ver lo que ocurría durante el proceso sino también para tener los datos con que poder causarle el mayor daño posible por la vía judicial. Así mismo, serviría para distraer la atención al haber nombrado ilegalmente, y coincidiendo en las fechas, a un nuevo jefe de Policía que no reunía los requisitos legales. Mientras se hablase de Domínguez no se haría de un acto que es de extrema gravedad.

    Tanto que en Punta Umbría, localidad dónde designaron a dedo también a otro componente de la Guardia Civil para ser Inspector Jefe de la Policía Local, ya el Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Huelva lo ha declarado nulo por carencia de titulación y porque no es miembro de la Policía Local de dicha población, estando descartado de poder ostentar categoría alguna en el Cuerpo. Estos detalles se dan también en Chiclana pero aquí se observan muchas más irregularidades que en aquélla.

CASTIGO POR CUMPLIR CON SUS FUNCIONES

   Lo realmente grave en todo este asunto es que los daños producidos son irreparables. En el expediente disciplinario que le fuera abierto por el anterior alcalde se culminan las actuaciones de castigo por actuar en el cumplimiento de sus funciones. Y la incoación del expediente disciplinario nunca debía habérselo abierto porque estaba fuera de la Ley al estar prescrito de antemano. Los hechos ocurrieron el 9 de agosto de 1997. El expediente se le incoa a principios de diciembre del 2003, más de seis años después. A este respecto, el Reglamento disciplinario a aplicar es concluyente. El artículo 16 dice: “ Las faltas muy graves prescribirán a los seis años, las graves a los dos años y las leves al mes. 2). El plazo de prescripción comenzará a contarse desde que la falta se hubiere cometido”.

    Es decir que era de todo punto imposible abrirle un expediente en diciembre del 2003 y si lo fue tenía el único sentido de perjudicar la imagen del funcionario y mantenerlo sin sustento durante un largo periodo, pues sólo cobraría el 75% del sueldo y trienios, con exclusión de la totalidad de los complementos, que es la mayor cantidad de las retribuciones.

ALEGRARSE DE LA DESDICHA AJENA

   Por otra parte, el delegado de Policía, Diego Benítez Mota, salió en prensa alegrándose de las desdichas de Domínguez porque el juez de lo contencioso no observaba que se hubiese vulnerado el principio constitucional de presunción de inocencia. Si ahora se reconoce que no había motivo para actuación en vía penal contra el Jefe de Policía y ha sido objeto de juicios paralelos y mediáticos, es difícil entender que no se vulnerara su presunción de inocencia. ¿Actuarán ahora los miembros de equipo de gobierno y el alcalde de idéntica manera cuando se trate de tomar medidas contra el subordinado infiel y que denuncia falsamente?.

LLUEVE SOBRE MOJADO     

   Y en todo este manejo de trama orquestada, la figura del denunciante beneficiado por unas actuaciones de los equipos de gobierno que lo hicieron un héroe. El 24 de noviembre de 2001, el entonces concejal de Policía, Manuel Rodríguez Pérez, luego nombrado cargo de confianza de alcaldía con un suculento sueldo, alababa a Cortabarra diciendo que era de valientes denunciar a Domínguez porque “ya llovía sobre mojado”. Según esas palabras, parecía que Domínguez delinquía habitualmente y que, de nuevo, volvía a las andadas. Vergüenza tendría que sentir el alcalde, José María Román, de mantenerlo en su puesto.

REGALO NAVIDEÑO: DEGRADACIÓN PÚBLICA

   El alcalde, el edil de Policía y la Junta de Gobierno Local no se conformaron con dejar a Domínguez diez meses sin sustento suficiente para su familia sino que aderezaron el expediente disciplinario y la suspensión cautelar de empleo y sueldo con otras actuaciones dignas de relatar: le comunicaron la incoación no el día 10 en que se le abrió sino la víspera de Navidad como espléndido regalo para las fiestas;  le limitaron el acceso a la jefatura; le obligaron a entregar la placa, el carnet profesional, la radio, el móvil, los uniformes, las llaves de la taquilla y del despacho, borraron desde el primer día cualquier dato de sus teléfonos del listín telefónico existente en la jefatura y quitaron el cartel de Intendente Jefe de la puerta.

    Simultáneamente a estos hechos se desarrollaron otros sucesos que no se pueden imputar a miembros del equipo de gobierno, pero que son significativos: el mismo día que se supo de la incoación de expediente disciplinario, alguien, dentro de la Jefatura, colocó la palabra ex delante de Intendente Jefe que estaba en la puerta de su despacho, aunque lo más grave fue que algún desaprensivo envió, pasado un mes de los hechos, varios recortes de prensa alusivos a la situación del funcionario, en un sobre cerrado, al domicilio de su madre, de avanzada edad. Y a todo esto, ni una palabra de disculpa del alcalde ni ediles que le han vituperado. Es una vergüenza tener estos políticos rigiendo nuestro ayuntamiento y nuestro destino.

J. ARAGÓN

 


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