El conflicto de Izar, un callejón sin salida

  

   Los trabajadores de Izar están en pie de guerra porque quieren privatizar los astilleros y regular la plantilla de todas las empresas. Bazán somos todos, solidaridad con los astilleros y otros lemas similares hemos oído estas últimas semanas, a la vez que hemos padecido sus movilizaciones. Manifestarse por el puesto de trabajo es muy loable y justo, pero no se deben perder ciertas formas. La manera en que han dejado Cádiz encerrada durante muchas horas, lo mismo que a San Fernando, no es de recibo, por mucha razón que tengan.

    Además de los trabajadores de Izar en la Bahía hay muchos miles más que cada mañana deben entrar o salir de Cádiz, miles de estudiantes que deben acudir a sus clases, miles de enfermos que tienen que ir a consulta o a unas pruebas que llevan meses esperando y otros miles de personas que tienen que hacer alguna gestión ese día, ineludiblemente, y que los cortes de carretera impidieron, ocasionándoles unos gravísimos trastornos. En esas decenas de miles de personas deberían de pensar cada vez que hacen alguna manifestación o acto de protesta, porque en la Bahía viven medio millón de personas. A esas horas sólo molestan a trabajadores y ciudadanos que cada día sufren molestias de todo tipo. No es justo que siempre sean los mismos los que paguen. Que se manifiesten, sí, pero sin hacer la puñeta a tantas personas. Algunas que tenían examen de conducir a las 9 o 10 de la mañana, por ejemplo, tuvieron que levantarse a las 5 para que no les cogiera el corte. Solidaridad, sí, pero para todos.

 

Los primeros cien días del nuevo alcalde

  

Nuestro nuevo alcalde acaba de cumplir los primeros cien días al frente del Ayuntamiento. Loas para él por parte de él mismo y de sus compañeros de gobierno y enumeración de las mil quinientas actuaciones que ha llevado a cabo en este poco tiempo. Algunas son por su labor, pero tampoco podemos olvidar que la inmensa mayoría vienen heredadas del anterior regidor y que se han terminado ahora. Otras son a largo plazo. Lo que ha hecho en muchas ocasiones ha sido recibir a todo el mundo, normal cuando se ocupa un cargo nuevo y más de esta categoría.

   El nuevo Román tenía que demostrar su buen talante y cambiar en poco tiempo la mala imagen que tiene. Muchos ciudadanos nos han confesado su desilusión cuando lo han oído hablar en algún acto. “Le falta empaque, parece que no sabe muy bien qué decir, se le ve verde, inseguro, con una sonrisa que no le sale con naturalidad”, son algunas de las frases pronunciadas por el ciudadano de a pie. Es difícil en cien días cambiar el chip que llevas usando toda tu vida, pero con la ayuda de sus asesores seguro que lo logrará. Para nosotros, lo mejor de estos cien primeros días es que después de catorce años tratándonos como a unos apestados, por fin ya no olemos mal y nos invitan como a los demás medios de comunicación a los actos. Sólo por esto, merece la pena el cambio de talante, aunque sea más una operación de marketing. Sólo por esto, valoramos positivamente su llegada. Ahora, a ponerse las pilas y a trabajar de verdad. Ya sabe que si lo hace nos tendrá a su lado.

 


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