Puente Chico


Madre e hijo en el solar donde han estado viviendo en una tienda de campaña.

Una mujer y su hijo viven en una tienda campaña en la barriada de San José para huir de los malos tratos de su pareja

Piden una vivienda en La Carabina y el Ayuntamiento le ha ofrecido diversas alternativas de urgencia

  

Dos semanas llevaban Magdalena Hidalgo y su hijo José Antonio viviendo en una tienda de campaña en un solar de la calle Higo, en la barriada de San José, frente a Solagitas, cuando se cerró la edición de esta revista. Los motivos son, según madre e hijo, evitar que su pareja, Antonio Ligero, siguiera maltratando a ambos. Pidieron una vivienda en La Carabina al Ayuntamiento y éste, mientras se hacen las gestiones oportunas, ofreció diversas alternativas, pero no fueron aceptadas. Los vecinos les ayudaron con comida y agua.

   Cuando salga este número no sabemos si Magdalena Hidalgo y su hijo José Antonio seguirán viviendo en el solar de la calle Higo o ya estarán en un piso, pero la realidad es que durante dos semanas han estado durmiendo en una tienda de campaña, rodeados de basura, escombros, mosquitos y ratas, en condiciones infrahumanas, sin poder asearse. El motivo de instalarse allí ha sido para evitar que la pareja de Magdalena y padre de su tercer hijo, José Antonio, Antonio Ligero, siguiera maltratándolos: “Siempre está borracho y tengo la espalda destrozada de las palizas que me ha dado”.

   José Antonio, de 26 años, también ha padecido las agresiones, por lo que decidieron abandonarlo y regresar a Chiclana. Magdalena y su agresor llevan conviviendo cerca de treinta años y desde hace más de diez, comenzó a pegarle: “Fue detenido y condenado a más de catorce años de cárcel, pero al final, como tiene cáncer de garganta, no ingresó, también porque le perdoné debido a su estado”. Sin embargo ha seguido agrediéndoles según denuncian: “Tiene una orden judicial de alejamiento y no puede estar a menos de cien metros de nosotros”. Pocos meses después del fallo judicial, madre e hijo fueron a vivir con su agresor a instancias del segundo “porque creí que había cambiado”.

CASAS DE ACOGIDA

    Magdalena Hidalgo ha estado en varias casas de acogida, aunque ha terminado volviendo con su compañero. En 1993 pidió al Ayuntamiento una vivienda en La Carabina, que le fue denegada, aunque en estos años, los servicios sociales le han abonado el hostal y pisos donde ha estado tras las palizas. Ahora, tras regresar a Chiclana, solicitó en la delegación de la Vivienda un piso de ese mismo lugar, que se entregarán en octubre, tomando nota de su petición.

   Al enterarse de que vivía en una tienda de campaña, el psicólogo del área de la Mujer, Juan Molina, la visitó acompañado de una trabajadora social municipal: “Le ofrecí una casa de acogida para ella y hablar con su familia para que recogieran a su hijo, pero no quiere”. También le habló de abonarles el alquiler de un piso algunos meses hasta que encontraran algo (que han aceptado en principio), así como alojamiento y comida durante el fin de semana para ambos, tres días, algo que negó Magdalena, aunque este medio se lo volvió a reiterar, dándole el teléfono de Molina para que contactara con él y de forma inmediata trasladarles al lugar elegido, pero ésta declinó el ofrecimiento alegando que “para tres días no me voy de aquí”.

    La madre tiene asma, azúcar y otras enfermedades, un parte médico de minusvalía, pero prefirió seguir allí. Incomprensible en su estado, máxime habiendo tenido fiebre la noche anterior. Los vecinos les dan comida, café, sopa y puchero, agua, y les han buscado en la basura los colchones. PUENTE CHICO contactó con Cáritas y ésta les llevó comida y ropa.

RAMÓN F. MERAYO


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