Puente Chico


Los vendedores ambulantes de la playa denuncian graves pérdidas por la instalación de una feria de artesanía, presuntamente, de forma fraudulenta

Hemos pagado nuestras tasas y tenemos todo en regla y ahora colocan al lado nuestro más de cuarenta puestos que no han abonado nada

Esta feria, según pone el cartel, la patrocina el Ayuntamiento

El alcalde y el edil de Consumo dicen sentirse engañados por la persona que presentó el proyecto en nombre de una entidad sin ánimo de lucro

   Los vendedores ambulantes de la playa La Barrosa han mostrado su gran malestar por la instalación en la primera pista de una feria con varias casetas, en las que venden productos iguales a los suyos, provocando grandes pérdidas para los que llevan allí muchos años instalados. La queja principal es que la persona que ha colocado la feria allí ha entrado, presuntamente, engañando al Ayuntamiento, aduciendo razones benéficas para que le permitieran ponerse allí, cuando es una tapadera para ganar dinero, algo que han confirmado ayuntamientos cercanos al nuestro.

   Los vendedores ambulantes están indignados con la instalación de una feria internacional de artesanía y del regalo que han instalado en la primera pista de La Barrosa. Cuenta con el permiso del Ayuntamiento (en una de las casetas dice que es el que patrocina), pero hay varias cuestiones que han encrespado aún más los ánimos de estas personas, que llevan todo el año esperando la llegada del verano, y que se han encontrado con una competencia que no esperaban. Algunos de estos vendedores llevan quince años poniéndose, aunque la mayoría son más recientes.

   El impacto que ha tenido esta feria en nuestras ventas ha supuesto que hayan decaído un 80% con respecto a lo que solíamos vender”, afirma uno de estos vendedores. El que regenta el kiosco de helados más cercano a dicha feria, comentó a PUENTE CHICO que “a partir de las 6 de la tarde no vendo casi nada, porque han puesto también un puesto en esa feria y las ventas han bajado de forma espectacular, pues antes vendía alrededor de 300 euros por día y ahora rondo los cien”.

El nombre de esta asociación es usada de tapadera, según denuncia el propio Consistorio

NADIE SABE NADA

   Tener tantos puestos juntos y el de los helados hace que los transeuntes vayan a la feria: “Pasan a nuestro lado como si no existiésemos”, señala un vendedor ambulante. “A nosotros nos ha pasado como a los que les han puesto una gran superficie al lado de sus negocios, que no vende y tiene que cerrar”, agrega. Se alarmaron cuando se instaló la muestra de artesanía en esa zona del paseo marítimo, por lo que fueron a la OMIC: “Hablamos con la responsable de esta oficina, María José Foncubierta, que nos dijo que no sabía nada y que cuando se enteró había mandado una nota de protesta por no haber contado con ella”.

   Ésta intentó minimizar el problema, pero “la pusimos al día de lo que pasaba, porque sabíamos de la importancia del alud de nieve que se nos venía encima”, comenta el vendedor. Los de los otros puestos, de raza negra, también están muy preocupados: “No sabemos qué va a ser de nosotros este verano. Si lo perdemos, ya no lo recuperamos, pues no hay vuelta atrás”. Para instalarse en el paseo marítimo tienen que estar dados de alta como autónomos, contratar un seguro de responsabilidad civil por si hubiera algún accidente con el puesto, aparte de lo que tienen que abonar al Ayuntamiento.

NO SE PUEDE HACER NADA

   El concejal responsable de esta área, José Velázquez, también se entrevistó con el vendedor: “El edil tampoco sabía nada, dijo que se había enterado por la prensa, pero no nos dio ninguna solución. Manifestó que se había aprobado en comisión de gobierno, que el secretario decía que no había vuelta atrás y que teníamos que aguantarnos con lo que viniera”. “Sabíamos que iba a ser una ruina para todos nosotros, como está siendo –añade- por lo que seguimos insistiendo”.

ROMÁN SE SIENTE ENGAÑADO

     La siguiente visita fue al alcalde, José María Román. Allí se dieron cita vendedores ambulantes, miembros de la Asociación de Artesanos, que tienen el mismo problema, y de Derechos Humanos: “Algunos de estos artesanos, el primer sábado que funcionó la feria, no vendieron nada”. Este encuentro con el nuevo regidor de la ciudad tampoco aportó nada: “El alcalde tampoco nos dio una solución. Dijo que tendría en cuenta lo sucedido para que en un futuro, como tienen intención de poner puntos de venta en algunas plazas, tendríamos una cierta preferencia, pero eso no es lo que queremos. El futuro nuestro es el día a día, porque cada día hay que comer y pagar los gastos que tenemos. Lo que pueda pasar dentro de unos meses no nos arregla la situación tan mala que estamos pasando”.

   Hablábamos al principio de un presunto engaño al Ayuntamiento por parte de la persona que solicitó la instalación de la feria en nombre de la Asociación de Lesionados Medulares en Accidentes de Tráfico: “El alcalde nos aseguró que él había sido el primer engañado, que este señor había ido con todos los papeles en regla, le presentó un proyecto diciendo que representaba a una asociación, a la que le hacían una aportación”.

Los vendedores ambulantes sufren grandes pérdidas por la instalación de esta muestra.

VEINTISÉIS MILLONES POR LA CARA

    Al parecer, ésta es pequeña, por lo que si se midiera el coste de las tasas municipales, el precio real de los puestos es superior a la donación aportada, “por lo que encima ganan dinero, cuando es una entidad sin ánimo de lucro”. Román les manifestó que sentía engañado “y que habían pedido informes a otros ayuntamientos de localidades cercanas y que le habían dicho que tenía más de tapadera que de fin social”. El que ha organizado la feria, según los vendedores ambulantes, no lo hace sin ánimo de lucro: “Lo que hace es usar una asociación para que le dejen instalarse, da un pequeño donativo y subasta los puestos a buenos precios, con lo que el negocio es redondo. Si a eso no se le llama lucro, ¿entonces qué es?”.

    Los miembros de Derechos Humanos estuvieron haciendo un estudio del precio al que venden los puestos y el número de éstos que hay, y llegaron a la conclusión de que “este hombre se llevaba veintiséis millones de pesetas limpias”. Al llegar con el proyecto citado, las tasas municipales no las ha tenido que pagar, “se han puesto en el mejor sitio, y todo el verano, cuando este tipo de muestra suele durar quince días, recoge su dinero y ¡adiós!”. “Este señor ha venido a hacer su agosto y lo ha hecho en julio, cuando nosotros llevamos todo el año esperando este momento, encontrándonos después con esta situación, a la que nadie desde el Ayuntamiento da solución”, aseveran los vendedores ambulantes perjudicados.

GRANDES PÉRDIDAS

    Lo que más duele es la impotencia que sienten: “No nos preocupa lo que hemos gastado para tener todo en regla y poder buscarnos la vida legalmente, no, lo que más nos molesta es lo que hemos perdido y lo que continuaremos perdiendo, porque ya no recuperaremos nada y hasta finales de agosto, con esta feria al lado, seguiremos sufriendo pérdidas cada día. No recuperaremos ni lo que hemos invertido”. Uno de los puestos se había instalado a las 11 de la mañana, y cuatro horas después había vendido diez euros: “Hay días que no vendemos ni eso, es como un asalto a mano armada, no ganamos nada y hemos hecho el tonto”.

    Sin embargo, no pueden abandonar y marcharse a sus casas, aunque ganas no les faltan: “No podemos irnos, porque la mercancía comprada tenemos que darle salida, no podemos guardarla para el año que viene, aparte de que alguna se puede deteriorar y echarse a perder, con lo que las pérdidas aún serían mayores”. La solución menos mala es “salvar lo que se pueda, pero el verano ya no lo recuperamos”.

 

José Velázquez: “Nos han engañado, pero ya no podemos hacer nada

   El concejal de Consumo, José Velázquez, manifestó a PUENTE CHICO que “nos han engañado, pero no podemos hacer nada, porque tienen permiso para instalarse, que se aprobó en comisión de gobierno, y no disponemos de ningún documento que testifique el citado engaño”. Según aseguró a este medio, “al recibir la queja de la OMIC, preguntamos a los ayuntamientos del entorno, donde se han instalado anteriormente, y nos dijeron que era una presunta tapadera y que ya no les dejarían ponerse de nuevo, pero esto nos lo dijeron de palabra, no hay documentos que lo prueben, por lo que, según el secretario del Ayuntamiento, en caso de quitarles la licencia podrían llevarnos al juzgado y tendríamos casi todas las de perder, por lo que encima tendríamos que pagar, cuando en esta historia, el Ayuntamiento no ha cobrado nada”.

   La Corporación recibió como donación de la empresa que presentó el proyecto dos anfibuggies, para minusválidos en la playa, “que hemos entregado a la Cruz Roja, nada más”. Al principio, aseguró Velázquez que “para tener luz colocaron un generador, pero les obligamos a contratar la luz como es obligatorio”. Dijo también que a partir de ahora, todos estos asuntos pasarán por Consumo, algo que esta vez no fue así, surgiendo el problema.

 

 

Toma el dinero y corre

   Por las manifestaciones de los munícipes podemos deducir que en esta historia hay un listo, que se pasó de idem, pero para ello, alguien ha tenido que echarle una mano. La cuestión es saber quién, aunque tampoco sería muy difícil averiguarlo. No es comprensible que alguien que ha salido por patas de otros pueblos ahora se la dé con queso a nuestro Ayuntamiento. El alcalde dice que se siente engañado, el concejal asegura lo mismo, pero los únicos engañados, de verdad, son los vendedores ambulantes que han pagado sus tasas municipales y se encuentran con que les quitan el pan unas personas que también pasan una mala situación, pero que no han abonado ni un euro para instalarse en el mejor lugar de la playa.          

   Alguien debe responder por esto, y Román, si de verdad quiere gobernar al estilo chiclanero, debería de investigar cómo han podido tomarles el pelo de forma tan burda y por la misma cara. Alegar que no les pueden quitar la licencia a los inmigrantes de la feria porque en un juicio podrían perder y encima pagar por ello suena a chufla. Que ocho familias se mueran de asco no es problema para ellos. La realidad es que no se quieren complicar la vida, hay más de cuarenta personas que se pueden quedar en la calle y eso no es rentable políticamente, por lo que han decidido dejarlo correr. El que ha corrido, y bien, es el que les ha dado coba, y con 26 kilos más en el bolsillo.

 

Derechos Humanos: “Llevan años negando más puestos en la playa y ahora, de golpe, ponen más de cuarenta

   La Asociación de Derechos Humanos manifestó a esta revista que “llevamos mucho tiempo pidiendo al Ayuntamiento más puestos en la playa para los inmigrantes, pero siempre nos han dicho que no podían poner más, que había suficientes, y ahora, de golpe, han permitido la instalación de más de cuarenta, lo que no entendemos”. Aseguran que La Barrosa “no tiene público para tanta gente, más de cincuenta, pero sí para diez o quince (ahora son siete), lo que nos han negado siempre”.

   Esta asociación está preocupada por el problema de estos vendedores ambulantes que han abonado todas sus tasas, pero entienden “que los que están en la feria no tienen culpa de nada y también su situación es preocupante”. Según ha podido saber, cada uno de los puestos de la feria cuesta 3800 euros (más de 600000 ptas.), por lo que el negocio es redondo: 26 millones de las antiguas pesetas. También apuntan en su responsabilidad al concejal de Playas, Sebastián Verdugo, que, al parecer, fue el que llevó esta cuestión.

 

PACO LÓPEZ


Recomienda este
artículo a un amigo

volver