 |
|
|
|
Esta
pared delimita el luigar donde estaba la sala infantil |
La instalación de un
ascensor para minusválidos en la biblioteca, deja a los más pequeños
sin su sala de estudio, teniendo que mezclarse con los mayores
Malestar entre los padres por
esta situación, pidiendo que habiliten otro lugar para ellos
Varios padres se han puesto en contacto con PUENTE CHICO para
mostrar su malestar por las obras que están haciendo en la biblioteca
para instalar un ascensor para minusválidos, que han motivado que
desaparezca la sala infantil, por lo que los usuarios más pequeños se
han quedado sin un lugar donde estudiar o consultar libros, teniéndose
que mezclar con el resto de personas, mucho más mayores que ellos.
Piden que se habilite otro lugar, pero sólo para los pequeños.
Hace un par de años se hicieron unas obras
de reforma en la biblioteca municipal, pero entonces nadie pensó en
las personas con minusvalías físicas, que no pueden acudir a este
centro de estudio y consulta por no poder subir las escaleras. Ahora,
con buen criterio, aunque tarde, han iniciado los trabajos para
instalar un ascensor que evite molestias a los discapacitados de
nuestra localidad. Pero como hace dos años, han vuelto a meter la
pata.
El lugar elegido para su colocación es donde estaba situada la sala
infantil, por lo que los niños que hacían uso de ésta se han quedado
con dos palmos de narices. A los pequeños es a los que más hay que
cuidar, porque son el futuro, pero en Chiclana lo hacemos (lo hacen)
al revés y en vez de suprimir alguna de las salas de estudio, muy
necesarias, pero menos que la zona infantil, quitan ésta (los niños no
se quejan ni se manifiestan) y obligan a los escolares a mezclarse con
los mayores como mal menor. Mientras tanto, las salas de la planta
baja están casi todo el día vacías.
HAY QUE CREAR LECTORES, NO ECHARLOS
En bibliotecas de otras localidades, con muchos menos habitantes que
la nuestra, los más jóvenes disponen de unas instalaciones acordes con
sus necesidades, independientes de las demás en muchos casos, con
infinidad de juegos, con alfombras por si quieren tumbarse en el suelo
o leer sentados sobre éste, haciendo, en definitiva, que la biblioteca
sea un lugar de encuentro y de diversión además de un sitio para
estudiar, lo que hará que esos niños se aficionen desde su más tierna
infancia a visitarla.
Si en vez de esto, les quitan el poco espacio del que disponen y los
colocan entre chavales de mucha más edad, lo lógico es que se aburran
y dejen de acudir. Recuperarlos costará mucho. A los pequeños hay que
facilitarles las cosas, hay que crear lectores poniendo a su alcance
todo aquello que les ayude de cara al futuro. La casa hay que
empezarla por los cimientos y en una ciudad donde la construcción es
una de las mayores fuentes de ingresos, los arquitectos culturales
dejan bastante que desear. Esperemos que les busquen una pronta
solución y les habiliten un espacio cómodo donde poder acudir cada
día, sin ningún tipo de problemas.
RAMÓN F. MERAYO |