Puente Chico


Esta montaña de escombros aumenta cada día

El Parque Natural de la Bahía sigue siendo el lugar preferido para arrojar escombros

El Camino de la Borriquera tiene cada vez más desechos de construcción 

El Ayuntamiento, la Junta y los responsables del Parque hacen la vista gorda

   En diciembre de 2003 publicábamos unas reveladoras fotografías sobre los escombros que se estaban vertiendo en el Camino de la Borriquera, en pleno Parque Natural de la Bahía. A finales de marzo cogimos in fraganti a varios camiones echando toneladas de material de desecho de la construcción en el interior de la salina Santa Catalina y ahora hemos vuelto a comprobar cómo esta vía pecuaria acoge numerosos montículos de escombros y cómo ha aumentado el de la citada salina, donde se continúa arrojando sin tapujo alguno este tipo de vertidos.

   El Camino de la Borriquera, lugar escogido por los chiclaneros para acercarse hasta la zona donde pueden ejercer la práctica de la pesca es el sitio preferido de los que quieren deshacerse de escombros molestos. En vez de llevarlos a las plantas habilitadas para este menester, pagando, los arrojan en esta vía pública, en pleno Parque Natural de la Bahía, gratis. En esta ocasión los lugares seleccionados para dejar los miles de kilos son las curvas, donde montículos de más de un metro de altura les van dando un nuevo diseño. Parte de estos escombros caen en los esteros.

Cualquier lugar es bueno para arrojar los desechos de la construcción

PASOTISMO

   Ni el concejal de Medio Ambiente, Juan Jesús Jiménez, ni el anterior delegado provincial, el hoy sub-delegado del Gobierno, Sebastián Saucedo, han hecho nada para acabar con estas prácticas, que las conocen. Nos consta que el responsable del Parque también está al tanto, y los grupos ecologistas, pero, al parecer nadie está por la labor de evitar dichos vertidos. Están a la vista de todos, no hay nada que impida el acceso, la verja que había ha sido quitada y la copia de peñón que hay en forma de desechos ya tiene una segunda, que aumenta cada día.

    Mientras tanto, desde el Ayuntamiento nos hablan de la puesta en marcha de más plantas donde llevar los escombros. Si las que hay no han evitado lo que llevamos tantos meses denunciando, nos tememos que todo siga igual por muchas que habiliten, porque desde el Ayuntamiento no se toman medidas para erradicar estas insolidarias formas de actuar. Tampoco hace nada la Junta ni la tan renombrada Policía Autonómica, que ha quedado para ferias, romerías y poco más.

Ninguna Administración pública hace nada para frenar los vertidos.

EL SEPRONA NO LE INTERESA A LOS POLÍTICOS

    Tampoco debemos olvidarnos de la Guardia Civil y de esa unidad que ahora tantos echan en falta: el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona). Algunos políticos se han sorprendido y hasta escandalizado de que ya no exista en Chiclana, pero desde hace muchos años el servicio que prestaba era nulo, y en ello tienen mucha culpa los gobernantes, a los que no les interesaba que estuviesen en la calle denunciando los atentados ecológicos que se producen impunemente a diario.

    Aquí se llegó a pensar en estos agentes para perseguir las edificaciones ilegales, suponemos que para que no vieran estos vertidos, ni la usurpación de vías pecuarias por la empresa que ha hecho el campo de golf en Campano, ni los vertidos de aguas fecales del Novo a la playa... El cinismo demostrado por nuestros gobernantes causa sonrojo. Al PSOE no le interesa que exista el Seprona. A la vista está. Sorprender a los que llevan los escombros a la Borriquera es sencillísimo y con unas cuantas denuncias, fuertes, acabarían con los vertidos, pero no hay voluntad política para terminar con éstos. Mientras llegan estas actuaciones, seguiremos vigilando y denunciando.


La sustituta de Saucedo, flojilla en medio ambiente

   A Sebastián Saucedo lo ha sustituido una concejala de Ubrique, Isabel Gómez. Si nuestro ex-alcalde, hombre que lleva décadas en política, que debería ser el primer interesado de que en su pueblo no sucedan estas cosas y se ha inhibido constantemente, no creemos que su sustituta vaya a hacer algo diferente. Su bagaje no es muy alentador. Tiene 29 años, es licenciada en Administración y Dirección de Empresas, lleva cinco años en política, ha sido edil de Hacienda, Personal y Juventud, de la emisora municipal y Comercio Ambulante, y coordinadora de la Oficina de Respuesta Unificada de la delegación del Gobierno Andaluz en Cádiz (¡¿qué será esto?, Dios mío?!). Nada de medio ambiente. Así nombra el PSOE a sus delegados y así nos va.

 

RAMÓN F. MERAYO


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