Puente Chico


Amancio Prada deleitó al público con sus canciones.

Amancio Prada nos habló y cantó de lo divino y de lo humano

Compartió, con gran éxito, tres días con los chiclaneros en el Moderno, Iglesia Mayor y Agustinas Recoletas

   Experiencia inédita, no estaba el éxito cantado. Pero él cantó y el éxito le hizo el coro. Por primera vez, y asumidos también los riesgos, un mismo artista tres días seguidos en Chiclana. El mismo arte, sí, un día tras otro, pero no el mismo espectáculo. Concebido como espectáculo único, dividido en tres partes diferentes y complementarias, De lo humano y de lo divino ha pretendido ser, y así ha sido, una aproximación general al conjunto de obra de Amancio Prada, ese músico, ese poeta del Bierzo que ya nos visitó hace años.

    En su larga trayectoria musical Amancio ha cantado, además de versos propios (desde la breve canción al poema épico/lírico Emboscados, su oratorio a dos voces), los versos de los otros sobre todo. De los otros anónimos y medievales hasta los nombres subrayados más recientes y más vivos. De los otros, eso sí, de primera categoría. Y de éstos, poemas también de relieve. Poesía sacra lo mismo que profana, que, en la cumbre de la hermosura que alcanzan, tanto da decir una que otra. Para mostrar trayectoria profesional tan amplia, para abarcar tantos siglos y registros en principio tan diversos, tres días tres en tres escenarios tan distintos como adecuados.

ANTOLÓGICO

    El jueves, 15 de abril, tuvo lugar, bajo el título Una antología (¡caben tantas en obra tan vasta!), un concierto en el Teatro Moderno. Un concierto que comenzó con el guiño cómplice del Romance del Conde Arnaldos ("yo no canto mi canción / sino a quien conmigo va") y llegó "como arroyo que brinca de peña en peña" hasta García Calvo, pasando por Tagore, por Juan Ramón Jiménez, por Lorca y Hernández, por Manuel Vicent, por ese anónimo al que se debe tanta obra popular y culta, Ven bailar, Carmiña, por ejemplo, o Romance del prisionero. Hasta relato de Cunqueiro hubo y solo de zanfona. De todo menos poesía sacra, que no tocaba.

El cantautor del Bierzo dejó un excelente sabor de boca

CANCIONES DEL ALMA

    El viernes 16, siguió la cosa en el templo de San Juan Bautista, Iglesia Mayor de Chiclana, con un concierto, bajo el título Canciones del alma, que tuvo como protagonista casi absoluto al santo de Fontiveros, los versos de este poeta que muchos consideran la cumbre mayor de la lírica castellana. A lo largo del concierto, acompañado de su guitarra y de los violonchelos de Hilary Fielding y Mariana Cores, fue desgranando con su limpia voz los poemas de San Juan de la Cruz, recogiendo en un primer bloque varios poemas más o menos breves y reservando la segunda parte del concierto para el Cántico Espiritual, pieza a la que ha vuelto una y otra vez el músico y de la que nos ofreció en Chiclana su última revisión, una versión ésta que incluye Coro, la Coral, en esta ocasión, Ciudad de Chiclana que, dirigida por Luis Maté, interpretó además un Villancico del Santo y una pieza final con versos de Antonio Machado. Por si fuera poco, una pieza de Bach para los dos violonchelos y una nana que Amancio nos cantó para apaciguarnos completamente el alma. Bellísimo.

FRENTE A FRENTE CON SU PÚBLICO

    Remate de estos conciertos, broche de oro, la tercera parte de este programa con que ha querido la Delegación de Cultura celebrar el quinto aniversario del Teatro Moderno: un encuentro de Amancio Prada con su público, en un coloquio que dio comienzo y acabó con la interpretación de varias de sus canciones, especialmente brindadas a las Madres Agustinas Recoletas, anfitrionas de esta actividad en la
Iglesia de Jesús Nazareno, templo del convento. Lleno. Abarrotado. Ocupadas todas las localidades, numeroso público de pie, sentado incluso por el suelo. Personas, además, procedentes de toda la provincia. Chiclana, estos días, capital de la música.

JESÚS ROMERO


Recomienda este
artículo a un amigo

volver