Puente Chico


Manuel Romero, Intendente Mayor Jefe

Las directrices dictadas por el nuevo jefe de policía alimentan el malestar entre la plantilla

Un empresario local fue detenido, presuntamente, de forma ilegal por orden del Intendente Mayor Jefe

El alcalde tuvo que intervenir para que se agilizara su puesta en libertad tras entrevistarse con el abogado de la persona afectada

   A dos meses del aterrizaje del nuevo Jefe de Policía Local nombrado a dedo por el alcalde , continúa existiendo la situación de malestar entre sus integrantes, no sólo a nivel profesional sino en lo que respecta al contacto con el ciudadano y a la imagen corporativa. La detención, presuntamente ilegal, de un empresario local, ordenada por el mando citado, ha ocasionado el primer susto al regidor chiclanero, que tuvo que dar las órdenes oportunas para que se desfaciera el entuerto creado.

   No se trata del proceso de adaptación derivado del cambio en la organización sino de una caída en picado de la moral de un colectivo, forjada  a través de muchos años, y de una presumible pérdida real de la credibilidad, a corto plazo y si nadie lo remedia. Es fundamental que cada actuación esté fundamentada en las exigencias de objetividad e imparcialidad que debe imperar en las intervenciones de todo policía. ¿Por qué se dice esto? Pues sencillamente porque el ciudadano medio saca muchas conclusiones del comportamiento del nuevo Jefe de Policía y lo deriva hacia el colectivo, salpicando y comprometiendo su dignidad profesional.

    Así es difícilmente entendible como un mando policial pueda implicarse en actos políticos del PSOE, partido que gobierna en Chiclana, acudiendo a la Bodega El Carretero el domingo anterior a las elecciones y arrastrando al sargento, para asistir a un acto con participación de un consejero de la Junta y ordenando el montaje de un dispositivo específico de la policía, y que, por el contrario,  no se dé por enterado ni haga lo mismo cuando, al día siguiente, lunes y laborable, y pese a ser conocido que el ministro del PP, Arias Cañete, visitaría la localidad, no aparezca para nada ni disponga presencia ni acompañamiento policial. Eso se llama clientelismo político y trato desigual, máxime cuando anteriormente, desempeñado su trabajo en la Guardia Civil, se enteraba de todo y actuaba con imparcialidad.

Agentes policiales quitando carteles puestos por el PSOE en señales de tráfico

ÓRDENES POLÉMICAS

   Tampoco es desdeñable evaluar las consecuencias que van a tener en un futuro otras medidas ordenadas que van en la línea de generar mayor ingresos para el Ayuntamiento. Entre éstas se encuentran las instrucciones de que toda moto o ciclomotor, cuyo conductor no lleve casco o se encuentre sobre acerado, sea retirada con la grúa y que su propietario abone la tasa, obligando en ambos casos al agente a permanecer en el lugar de la infracción hasta la llegada de ésta, de brazos cruzados y sin poder atender otros requerimientos o efectuar otros servicios, lo cual es absurdo e inoperante.

    En el primer caso se podrá entregar la moto a cualquier persona enviada por el presunto infractor que venga provisto de casco y curiosamente no se dice que se compruebe que tenga licencia de ciclomotor. Si al policía no se le quiere dejar pensar ya que las órdenes tienen contenidos que parece que los considera como cortitos de entendederas, también habrá que dárselo todo hecho y suponer que se le puede escapar ese dato.

ACTUACIÓN DE LA GRÚA

   En el segundo supuesto no da tampoco iniciativa a éste para la valoración de cada caso concreto y hace una interpretación extraña y abusiva, pues le da igual que la moto esté sobre un acerado de 5 metros que sobre uno de sólo dos, resultando hechos distintos puesto que sólo puede retirarse con grúa cuando exista obstaculización grave de la circulación, dificultad en la misma o abuso. Esta generalización ocurre también respecto al casco porque lo que  está permitido es, con carácter especial, proceder a la inmovilización pero no ampliar hasta el infinito y por sistema el uso de este servicio para reprimir conductas que ya se castigan con una denuncia y una sanción, pero que no se deben incrementar  porque sí con otros costes adicionales innecesarios, salvo que esté sobradamente justificado.

RETIRADA DE INDICADORES DE LA FIESTA DEL PSOE

   Afortunadamente los miembros del Cuerpo son difícilmente influenciables y actúan con objetividad. Como muestra tenemos el dato de que han denunciado y retirado, previa realización de fotografía, varios carteles instalados por el PSOE en las señales de tráfico, procediendo a su denuncia. Esta cartelería se colocó para indicar el lugar de la fiesta socialista que se hizo en El Sotillo. Curiosamente, en un medio provincial, el 23 de marzo se decía que el pasado año la Policía efectuó muchas denuncias de establecimientos en el verano. Pues bien, no se ha tramitado ninguna de ellas. Esperemos que las que se mencionan anteriormente lo sean y en atención al número de señales afectadas, al menos para que el equipo de gobierno dé la apariencia de que actúa imparcialmente.

DETENCIÓN DE UN EMPRESARIO

     Por último, aunque la relación sería larga, también se ha producido otro hecho a principios de febrero que no ha trascendido y que antes de la llegada del ex-capitán de la Guardia Civil posiblemente no hubiera tenido el desenlace que les contamos. Se trata de la detención, suponemos que por orden superior, de un joven empresario, trabajador y emprendedor, por presunta desobediencia grave a la autoridad.

    Este señor fue citado a declarar en la Jefatura de Policía tres días antes de su comparecencia en la misma y, una vez allí, detenido, trasladado al cuartel de la Guardia Civil y fichado. Le tomaron impresiones de las huellas y le fotografiaron como si de un peligroso delincuente se tratara. Al tratarse de día hábil y hallarse abierto el Ayuntamiento, las rápidas gestiones del abogado dieron como resultado que se agilizara su puesta en libertad. Testigos dicen que  el alcalde y su mano derecha -es un eufemismo- estaban blancos como la cal porque podía trascender a la ciudadanía tremenda barbaridad y ser cuestionadas las últimas decisiones que han tomado.

ACTUACIÓN DESMEDIDA

   La gravedad del caso deriva en que el hecho motivo del arresto no es de suficiente entidad, pues de haberlo sido no se le hubiere entregado citación para que fuera a la jefatura tres días después a declarar, sino que se procedería a su detención en lugar de requerirlo y en ese preciso instante; como también de que es una persona que tiene un negocio que atender, está localizado, perfectamente identificado, vecino de Chiclana, no había peligro de que no atendiese el requerimiento del Magistrado y no tiene asuntos pendientes con la Justicia.

    La detención está basada en el principio de legalidad y puede practicarse en caso de delito flagrante, con carácter inmediato a la comisión de un delito, cuando se trate de evitar la comisión del mismo, tratándose de un sospechoso o de alguien reclamado por la Justicia. El caso deriva de un escrito de la Vicepresidencia de la Gerencia de Urbanismo que dispone abrir un expediente administrativo con advertencia que podría ser clausurada cautelarmente la actividad. Ésta se produce y luego se le permite abrir por espacio de tres días para atender pedidos y es nuevamente precintada, apareciendo rotos los precintos y abierta la empresa.

    No consta que haya sido aún sancionada administrativamente y el Ayuntamiento dispone de medios para hacer cumplir sus resoluciones, especialmente porque está muy próxima a la Policía Local, lo que hace más incomprensible la actuación y plantea dudas sobre las actuaciones de personas que son designadas a dedo y vinculadas a la libre voluntad de un alcalde, pues queda cautivo a obedecer las directrices o a ser expulsado del trabajo.

J. ARAGÓN


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