Puente Chico


Los vecinos de la calle Capote quieren que retiren esta antena.

Vecinos de la calle Capote piden al Ayuntamiento que obligue a retirar las dos antenas de telefonía móvil instaladas en dos de sus edificios

“Tenemos dolores de cabeza, la tele no se ve bien y estamos convencidos de que afectan a nuestra salud”

En Urbanismo no les hacen caso, por lo que están recogiendo firmas, se manifestarán si es necesario y escribirán al Defensor del Pueblo Andaluz

 

   Vecinos de la calle Capote enviaron a principios de enero un escrito al Ayuntamiento en el que le pide que se retiren las dos antenas de telefonía móvil existentes en dos edificios de dicha vía pública porque les está afectando a su salud, así como a las señales de televisión, esta última principalmente en verano. En Urbanismo no les hacen caso, lo que les ha llevado a recoger firmas en apoyo de su demanda. También tienen previsto enviar una carta al Defensor del Pueblo Andaluz y realizar otro tipo de protestas en la calle y con pancartas si no son atendidas sus reivindicaciones.

 

   Las quejas de vecinos por la presencia de antenas de telefonía móvil en zonas donde viven muchas personas no son nuevas en Chiclana. En agosto les contábamos un caso similar en la calle Álamo y como en la calle Capote, el Ayuntamiento no les hace el más mínimo caso. Saben que esas antenas no tienen licencia, pero no les obligan a quitarlas. En ambos casos los residentes denuncian padecer dolores de cabeza y las dos veces la respuesta ha sido la misma: ni caso. La antena de Telefónica de Álamo sigue allí, causando ruidos, olores y molestias, y el Consistorio continúa haciéndose el autista.

   Hace ocho o diez años se puso la primera de las dos antenas en Capote. La segundo se instaló hará unos cinco años. Excepto los vecinos de los bloques donde se pusieron, el resto se enteraron cuando ya estaban colocadas. Algunos protestaron, los menos, pero siguieron adelante y ahí siguen diez años después: “No es lógico que la empresa no nos pidiera permiso a todos los vecinos de la calle e incluso de la zona. Han hecho y deshecho sin comentarnos nada, solo hablaron con los de los bloques”. Éstos reciben unas buenas cantidades de dinero de la compañía propietaria de las antenas (parece ser que es Vodafone), por lo que autorizaron su instalación.

Dos antenas de telefonía móvil en escasos metros de la calle Capote.

“QUEREMOS QUE LAS QUITEN YA”

   Así de rotundos se manifiestan los denunciantes. Al estar cerca la renovación del contrato por otro año, los vecinos decidieron iniciar sus protestas. Hace dos años ya estuvieron en Urbanismo mostrando su malestar, pero ni caso. En enero enviaron al concejal de esta área, Juan Jesús Jiménez, un nuevo escrito en el que reflejan el problema: “En la calle Capote hay dos bloques de viviendas con antenas de telefonía móvil, se está reforzando el del número 16 y se va a renovar el contrato próximamente. Se están realizando obras a marchas forzadas en horas no laborables y queremos saber si la del otro bloque (número 3) tiene los permisos en regla”.

    En esa misiva, estos vecinos solicitan la retirada de ambas por problemas de salud: “Dice la abogada de Urbanismo que no se puede probar que afecte a la salud, pero hay muchas casualidades, ya que gente sana, que nunca ha tenido ningún mal, ha muerto de cáncer y de otras enfermedades”. Una madre nos cuenta el caso de su hija de 16 años: “Mi vivienda está pegada al bloque 16. Mi hija tiene dolores de cabeza todos los días. Sale de casa y se le quita, pero en cuanto vuelve del colegio vuelven los dolores. Este verano estuvo trabajando en Mallorca y jamás le dolió la cabeza. El médico le ha recetado unas pastillas, pero no se le quita, y lleva varios años así”.

EN URBANISMO, NI CASO

   En la reunión mantenido hace unas semanas con la letrada de la delegación de Urbanismo, Carmen Cano, ésta dejó claro el poco caso que les harán: “Nos atendió con buenas palabras, pero no arregló nada. Le dijimos que iríamos a verla a menudo y nos respondió que fuésemos de vez en cuando a recordarle que tenía allí la denuncia, pero que no fuésemos todos los meses”. Esto les sonó muy mal: “Fue una manera clara de darnos largas, porque si hay una denuncia debe actuar con prontitud, no dejarla encima de la mesa sin hacerle caso”. “También nos dijo-agregan-que nos busquemos un abogado, pero que no hay nada que pruebe que las antenas sean perjudiciales para la salud”.

   Le recordaron el caso de Valladolid, con unas antenas en un colegio que habían provocado problemas a los alumnos: “Nos dijo que había pasado por allí y que seguían colocadas”. Al parecer, lo único que la empresa de telefonía tiene es el permiso de los vecinos, pero no hay licencia municipal, algo similar a la de Telefónica en la calle Álamo y de otras instaladas en nuestro término municipal. Le preguntaron así mismo a Cano que qué podían hacer y su respuesta fue, de nuevo, clara: “Esperar”.

CARTA AL DEFENSOR DEL PUEBLO

   Además de recoger muchas firmas van a enviar una carta al Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo: “Queremos que quiten las antenas, tenemos miedo y si no poseen licencia no deben seguir en las azoteas de nuestra calle, por eso recurriremos al Defensor del Pueblo”. Tampoco descartan otras medidas: “Si hace falta cortar calles o manifestarnos con pancartas, lo haremos, pero no queremos esas antenas al lado de nuestras viviendas”, manifiestan.

   Los denunciantes no quieren problemas con los vecinos de los bloques donde estás colocadas las antenas de la discordia: “No queremos enfrentamientos con ellos, sólo que se solucione el problema”. Algunos han dicho que si hay que firmar para que las quiten “lo harán”, aunque habrá que ver si al final se deciden a hacerlo, porque lo que les pagan es suficientemente importante como para estar a favor de su continuidad.

 

PACO LÓPEZ

 

¡No me molesten, vecinos!

   Los funcionarios públicos están pagados con dinero de todos los ciudadanos y a ellos se deben. Pero algunos, o algunas, no lo entienden así, y cuando alguien va a denunciar algo le tratan como si fuesen apestados o estuvieran locos y les dan largas con una cara dura impresionante. Decirle la abogada de Urbanismo a las vecinas de la calle Capote que vayan de vez en cuando a recordarle que allí está su denuncia suena a cachondeo, a cinismo. Pero es aún peor que les diga que no vayan mucho, sólo de vez en cuando y que tengan resignación. Les está diciendo claramente que sus quejas le importan un pimiento, que no les va a hacer ni puñetero caso y que en vez de darle la tabarra cada poco tiempo, que se queden en casita. Vergonzoso.

    “¿Quiénes son estas vecinas para venir a complicarme la existencia con lo a gusto que estoy en mi despacho sin hacer caso de sus quejas?”, habrá pensado esta eficiente empleada municipal. Éste es un ejemplo más de cómo tratan en el Ayuntamiento a los ciudadanos. Pero a esta persona no le abrirán expediente, ni la suspenderán de su cargo como al Intendente Jefe de Policía. Ni tan siquiera le llamarán la atención. Lo más seguro es que la próxima vez que vayan a verla ni las atienda. Ya saben: Está reunida, “o ha salido y no sabemos cuándo volverá”.  

 

 

 


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