Padre e hijo en el campo de refugiados

Crónica desde Bosnia por Rafael Frontado

¿De qué viven los que nada tienen, y cómo viven en Bosnia?

    Son ya cuatro meses los que llevo aquí en Bosnia y muchas experiencias y conocimientos que estoy adquiriendo con el trabajo que estoy realizando con la organización de Tareas Solidarias. Podría hablar por una parte de la experiencia en torno al trabajo que aquí llevo a cabo y por otra de mi experiencia personal dentro de las tareas que realizo y de lo que estoy aprendiendo al relacionarme con gente de un lugar lejano y diferente en mentalidades, costumbres y formas de ver la vida, tan distintas a las que yo tengo y a las que me enseñaron en la tierra de la que vengo.

    El pueblo se llama Drvar, dentro de la Federación Croata Musulmana, y está a unos 25 km. de Bosanski Petrovac, lugar donde estoy afincado. Tiene unos diez mil habitantes, serbios y croatas, pero de mayoría serbia, que ha quedado muy destruido por la guerra. Yo lo llamo pueblo fantasma, porque además de que hay pocas personas que deambulan por sus calles, no hay un solo edificio que no tenga no sólo un agujero de bala o bomba, sino decenas, incluso algunos totalmente arrasados y quemados, sin tejados ni suelo, ni farolas por las calles, y lo que fuera Casa de Cultura o monumento que exaltara algún tiempo glorioso, sólo queda de ellos lo que pudo resistir a las bombas, al fuego, a la destrucción más exagerada.

    Pero es curioso. A pesar de todo, me gusta pasear por él. Pues aquí hemos construido catorce invernaderos a otras tantas familias serbias que han retornado en los últimos años y que no tienen medios o trabajo para vivir. Eso me pregunto yo muchas veces, ¿cómo vive la gente aquí?, ¿los que no tienen nada? Con alguno de ellos tengo un contacto más cercano y amistoso, una familia con varios hijos... y, ¿de qué viven si no tienen nada? Sí, algún trabajo esporádico que hacen, pero nada seguro. Tendría que comer y dormir bajo ese techo para conocer cuan dura es su vida. Espero que la producción de este invernadero que se ha donado le ayude a tener la vida digna que merecemos todos.

Joven albanés del mismo campo

    GENTE CERRADA, INCLUSO A ELLOS MISMOS

    Sin embargo, también ellos se lo ponen difícil para sí mismos, porque son gente muy cerrada, les cuesta relacionarse con otras gentes, incluso con los de su misma cultura. Y yo les pregunto: ya que os hemos donado unos invernaderos, ¿por qué nos os asociáis y creáis una cooperativa para producir más y obtener más beneficios tanto para vosotros mismos como para el pueblo? Si les cuesta relacionarse entre sí, cuanto más con aquellos, croatas, que los echaron de sus casas para luego ocuparlas y mataron a sus gentes. Ese es otro propósito que tengo en mente, el relacionarme con los jóvenes serbios y croatas, crear un grupo donde se realicen actividades culturales y de entretenimiento con el fin de que se relacionen entre sí, crear un círculo basado en la amistad y que vean que es posible la convivencia, sea cual sea su cultura. Dentro de poco tengo una reunión en el instituto con jóvenes croatas, a ver  qué tal. ¡Suerte Rafa!

ENCERRADOS COMO GALLINAS

    El campo de refugiados de Gorincani es otra historia. Son gente que huyó durante la guerra de Kosovo, unos 600, entre albanokosovares, gitanos, serbios... y algún iraní y turco también. Estos viven excluidos por la sociedad, apartados, encerrados como gallinas en un corral, sí, un corral es dónde viven, sucio y pestilente. Aquí el tiempo no pasa, todos los días son iguales, siempre lo mismo, no hay nada que hacer, sólo ver pasar los días, anhelando la poca esperanza de que se resuelva su situación y marchar donde sea o donde les acepten, porque aquí no son bien deseados, la gente los mira como bichos, como escoria.

Niños refugiados en Kosovo

    Y eso que muchos de los que les miran así han vivido una guerra y han estado también encerrados en un campo de refugiados. ¡Qué pronto olvidan algunos! Y quienes dicen de ocuparse de resolver su situación, es todo un engaño. Hace algo más de dos meses murió una niña de dos años por un problema de corazón. Precisaba operación urgente y los de ACNUR alegaron que no era un problema vital y no podían pagar la intervención. Vital no era, es cierto, era de muerte, y murió. Y como esta niña hay muchos otros que padecen problemas de salud, como casos de tuberculosis, sumados además a problemas de higiene que como la escolarización también es otro problema, pero ya más directamente de la propia gente del campo.

HIGIENE Y ESCOLARIZACIÓN

    Dentro de nuestro programa dedicado al campo vamos a proponernos  concienciar a la gente sobre la importancia de la higiene personal y de la escolarización de los niños. Se ven pequeños verdaderamente sucios y que despiden un hedor insoportable. ¿Cómo te vas a comer, niño, tu trozo de pan con tu cuarto de litro de leche que te dan cada dos días, con esas manos tan sucias? Y, ¿cómo tú, padre o madre, no te preocupas de que tu hijo o hija no vaya a la escuela? La marginación femenina es otro gran problema entre ellos. Cuando una chica llega a los 16 o 17 años se convierte en una mera esclava de la casa al servicio del hombre que no hace más que beber, ver la tele y mandar. Disfrutar de la juventud les está prohibido.

    Hay mucho trabajo que hacer en el campo de refugiados de Gorincani mientras no se resuelva su situación, que ya va para tres años.

    (continúa)



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