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ALMERÍA, UNA GRAN DESCONOCIDA, TIERRA DE CONTRASTES Y DE RICO BAGAJE CULTURAL
Almería siempre ha sonao a mu lejos, como si se encontrara en el confín del mundo, cuando en realidad está más cerca de lo que en principio parece. Llegar hasta esta provincia no es muy difícil, aunque las comunicaciones no sean las más apropiadas, pero todo se andará. La capital sorprende cuando la conoces por primera vez, porque siempre la habías imaginado poca cosa, con un castillo en lo alto de la ciudad, un puerto y poco más, pero Almería tiene muchas cosas que ver, monumentos que visitar y calles que recorrer, porque es una población con mucha historia y cultura. La luz de esta ciudad es distinta a la de cualquier otra parte del mundo. No decimos que sea la más bonita o sorprendente, simplemente es distinta, con toda la belleza que encierra durante el día y esos atardeceres, donde las puestas de sol no tienen nada que envidiar a las de otras partes, muy famosas debido en algunos casos a la presencia de algún presidente adicto a becarias gorditas y juguetonas. Es una luz que ha llamado la atención de importantes fotógrafos, aunque el lugar más llamativo sea el del Cabo de Gata.
Almería, decíamos un poco más arriba, es una ciudad con mucha historia y ésta queda reflejada en la cantidad de pueblos que han pasado por ella y la provincia en el transcurso de los siglos. En la provincia hay restos arqueológicos del Paleolítico, que según los investigadores, fueron los primeros síntomas de vida aquí. También encontramos del Neolítico y hay estudios realizados por importantes historiadores que reflejan la existencia de restos de la Edad del Bronce, del tercer milenio antes de Cristo, conocidos como Los Millares. Un milenio más tarde, la cultura de El Algar dejó numerosas muestras en el sureste de la provincia. Íberos, fenicios y romanos visitaron estas tierras. Los últimos las anexionaron a la provincia de Hispania Ulterior Baetica y llevaron a cabo un importante comercio de frutas con la capital del imperio: Roma. En 1524 se puso la primera piedra de la catedral, que fue templo y fortaleza como defensa de la ciudad ante los ataques de los piratas musulmanes. Años antes había comenzado la construcción de la sociedad cristiana y la repoblación como en el resto de la península. Bajo los reinados de los Austrias primero y de los Borbones después, Almería se fue alejando del resto de España, aislada en la comunicación y con tardío desarrollo económico e industrial. En el siglo XVIII, en el reinado de Carlos III, comenzó su crecimiento cultural y económico gracias a la agricultura y el comercio. Vivió en el XIX momentos de esplendor económico gracias a la minería (hierro y plomo), lo que da lugar a realización de obras de ingeniería muy importantes para la época, como fueron el Cable Inglés de la escuela arquitectónica de Gustavo Eiffell y los numerosos puentes que se realizan para salvar los desniveles del terreno, dando salida al mineral a través del mar. El final del siglo será un momento clave con la llegada del ferrocarril, que terminará con el aislamiento.
El siglo XX no supuso nada importante para el despegue de Almería si exceptuamos los últimos veinticinco años, aunque la uva motivó un gran desarrollo para el puerto por el comercio de este producto agrícola. Las técnicas más avanzadas de cultivo propiciaron el desarrollo empresarial, convirtiendo a la provincia en una de las zonas más importantes de explotación agrícola en toda Europa, recibiendo el sobrenombre de la huerta de Europa. Las zonas costeras del Levante y el Poniente tienen miles de hectáreas de invernaderos, donde se cultivan todo tipo de hortalizas y frutas, que le da un aspecto a veces agobiante y otras de calma, ya que conforman en la distancia un mar de plata, que llega a confundir el Mediterráneo con estas grandes extensiones de plástico.
Este importante despegue económico se completó con un gran desarrollo de la piedra natural y el turismo. La extracción de piedra ha experimentado una enorme progresión en los últimos años. Los mármoles de Almería, cuya principal representación es la marca Mármol de Macael, adornan palacios, edificios y todo tipo de construcciones en cientos de países de todo el globo. TURISMO DE PLAYA El fuerte desarrollo de la economía almeriense se ha completado gracias al turismo. Las urbanizaciones costeras en municipios como Roquetas de Mar, Aguadulce, Vera y otros lugares costeros son ya conocidas en toda España y gran parte de Europa. Mientras, en el Levante almeriense siguen existiendo otra gran cantidad de playas prácticamente vírgenes, que las convierten en parajes de enorme atractivo para los amantes de la naturaleza y del mar en estado salvaje. Las playas almerienses tienen de todo, aunque sus arenas son mucho mejores (en general) que las de la Costa del Sol, aunque sin llegar a la calidad de las de Cádiz y Huelva, las mejores, con diferencia, de Andalucía.
TURISMO RURAL Y RUTAS Los pueblos y sierras del interior de la provincia de Almería también son muy recomendables debido a su historia, con muchos monumentos, y su belleza. Pueblos blancos en los que el turismo rural comienza a ser una industria que mueve a muchas familias, bosques de pino y otras especies de árbol y matorral, escarpadas montañas e infinidad de lugares en los que la mano del hombre todavía no ha destrozado y esperemos que nunca lo hagan o que tarden muchos siglos en hacerlo. Y al margen de los bosques y las montañas, un paraje desértico único en Europa, el de Tabernas.
Otra ruta sería a través de la Sierra de Los Filabres, también muy aventurera y con innumerables sorpresas en el recorrido. Sus huertas son lo más llamativo sin olvidarnos de restos romanos y árabes. Otro recorrido turístico que podemos hacer es el de los campos de Níjar a Sorbas. El famoso desierto de cientos de películas del Oeste y esos poblados (como el de Tabernas) que aparecen en ellas están al alcance del viajero. Pueblos blancos, artesanía, torres musulmanes y castillos árabes.
TIERRA DE CONTRASTES Así ha sido definida Almería. En los casi nueve mil kilómetros cuadrados de extensión que tiene esta provincia ofrece al visitante el frío de Sierra Nevada y el calor de un litoral con 219 kilómetros de costa; la frondosidad de bosques de pino en el interior y la sequedad del desierto de Tabernas; el atractivo turístico de las urbanizaciones en Vera, Roquetas de Mar y El Ejido, contrastado con la belleza salvaje del Parque Natural Cabo de Gata Níjar; el espectacular paisaje del mar de plástico que antes citábamos y las inmensas canteras del Mármol de Macael. Una amplia y atractiva oferta para satisfacer cualquier gusto. En Almería se puede pasar, en menos de una hora, de esquiar en Sierra Nevada a practicar esquí acuático en las playas y quizás ese sea el gran atractivo de una provincia que ya ha sido descubierta, hace años, por turistas del norte y la parte central de Europa. Su buen clima es otro de los factores para viajar hasta este lugar situado al sureste de España.
Con la reconquista se elevarán construcciones emblemáticas como el Castillo de Vélez Blanco (s. XVI) y otras, religiosas o no, distribuidas por la provincia. Con el barroco llegarán la Catedral almeriense, en la que destacan lienzos de Alonso Cano, pinturas del flamenco Wolfants ...; el convento de Las Claras y construcciones religiosas como el monasterio de Nuestra Señora de Albox; las iglesias de San Juan, San Sebastián, Gádor, Laujar, Huécal Overa y Cuevas del Almanzora. El siglo XIX, con el neoclasicismo, dejará castillos y torres en varios puntos de la geografía, especialmente costera, diferentes ejemplos de iglesias rurales y el Claustro de la Catedral, además de manifestaciones de arquitectura civil, sobre todo ayuntamientos. Sin salir de este siglo, no podemos olvidarnos de la arquitectura del hierro, como la Estación de Ferrocarril, el Mercado Central y el Cable Inglés o Cargadero de Mineral, salido de la escuela de Eiffel.
Almería
capital tiene muchos lugares que visitar. Para no cansarles les citaremos
los más importantes, aunque una vez en la ciudad, pueden ver otros
edificios y monumentos interesantes. La Alcazaba no puede faltar en esas
visitas. Desde ella se divisa toda la ciudad y el entorno. La calle del
Arco, la iglesia de San Pedro, el archivo provincial (viejo palacio), el
ayuntamiento (estilo neocolonial), el Círculo Mercantil, el Paseo de
Almería, la Puerta Purchena, el Parque de Nicolás Salmerón (en él
se rodaron secuencias de las películas Lawrence de Arabia y
Patton simulando El Cairo y Palermo), la iglesia de
El cine ha sido otro de los sectores que trajo riqueza a Almería. Partiendo del área semidesértica de Tabernas, donde el western encontró su hábitat natural fuera de Hollywood, muchos rincones de la provincia se han convertido en improvisados platós de cine, naturales o artificiales, para grandes superproducciones o bien para cintas de diferente calibre y calidad. Por esta provincia han desfilado gloriosas figuras de la pantalla y destacados realizadores. Todo ello ha dejado una importante herencia cinematográfica, que se traduce en el Certamen Nacional de Vídeo y el Festival Nacional de Cortos, hoy Festival Internacional Almería en Corto. El desierto de Tabernas ha sido el escenario de películas de Spielberg (Indiana Jones y la última cruzada) y del Oeste sobre todo. En 1951 se llevó a cabo el primer rodaje en la provincia. Fue en el puerto de la capital y la película se tituló La llamada de África. Mojácar ha sido Jerusalén en El beso de Judas, Tierra brutal fue la primera película de vaqueros que se rodó (1961), en el 62 le tocó el turno a Lawrence de Arabia (Almería, Níjar, Carboneras y el Cabo de Gata), en el 63 a Cleopatra, Patton (69) empleó a 25.000 extras y se hizo en parte en la capital. En torno a esta industria se crearon empresas de transportes, restaurantes, hoteles, agencias de viajes..., creando una riqueza rápida entre los habitantes del lugar. Tener en un pequeño espacio nieve, palmeras, desierto, arena y mar convirtió a esta provincia en un lugar ideal para sus rodajes, contando además con una mano de obra mucho más barata que en otros países.
Las películas bélicas también pensaron en Almería y además de la citada Patton se hicieron Mercenarios sin gloria y otras que retrataban la segunda guerra mundial, además de ¡Cómo gané la guerra! de Richard Lester, con John Lennon en el papel de un soldado inglés. Su presencia no pasó desapercibida y Almería salió en todos los medios de comunicación mundiales. En los 70 se rodó Sol rojo, con Ursula Andrews, Yul Brynner, Alain Delon y Lee Marvin, De profesión reportero, de Antonioni, con María Schneider, la del Último tango en París. Charles Bronson, Burt Lancaster, Michael Caine, Claudia Cardinale, Sean Connery, Henry Fonda, Bud Spencer, Terence Hill, Brigitte Bardot, Burt Reynolds, Raquel Welch, Lee Van Cleef, Clint Eastwood, Eli Wallace, Orson Wells, Klaus Kinski, Franco Nero, Peter O,Toole, Omar Shariff, Anthony Quinn y Alec Guinnes, entre muchos otros, españoles incluidos, son estrellas de cine que han pasado por la provincia de Almería. Los últimos han sido Sancho Gracia y Alex de la Iglesia para la película 800 balas. Parece que puede volver a renacer esta industria, que ahora sólo sirve como atracción turística, con espectáculos de vaqueros para diversión de los que visitan Tabernas y alrededores.
Esta provincia tiene bastantes personajes ilustres en los distintos campos de la sociedad civil y política. En el flamenco destacan El Cabogatero, El Ciego de la Playa, Juan Abad Chilares y sobre todo el guitarrista Tomatito, acompañante durante muchos años de Camarón de la Isla y que actualmente triunfa en solitario en todo el mundo. También de aquí es el Maestro Padilla, autor de renombradas canciones. En el mundo del periodismo hay que destacar a Carlos Herrera. En política el personaje más importante es sin duda Nicolás Salmerón y Alonso, presidente del gobierno español, en este caso de la república.
Esta tierra, como el resto de Andalucía, es rica en platos gastronómicos. Las migas, los gurullos, hortalizas variadas, caldos de pimentón, puchero de pelotas, guisado de orejones con nabos, trigo (garbanzos y trigo), salmonetes con ajoblanco, arroces marineros con almejas o calamares, tortíca de avío, tortagachas de conejo, tortas de chicharrones, olla de hinojos, perdices estofadas o encebolladas, liebre, suspiros de almendra, longaniza, caracoles en salsa picante, habas con bacalao, mantecados de vino, almendrados, jabalí, migas con gazpacho de pepino, gachas, además de todo tipo de marisco y pescado, así como caza menor, son las delicias que podemos degustar en esta tierra, desconocida para muchos, pero que merece ser visitada a fondo.
La mayoría del turismo que llega hasta las costas y el interior de Almería lo hacen en avión, aterrizando en el moderno Aeropuerto de Almería procedente de otros puntos de la geografía española y del norte y del centro de Europa. Hay vuelos regulares con Madrid, Barcelona y Melilla, además de una importante cantidad de viajes charters. Por tierra limita con Granada y Murcia. De Granada llega la Autovía 92, que une a esta provincia con el resto de las de Andalucía. De Murcia, la Autovía del Mediterráneo, que circunvala la ciudad y continúa hacia la provincia de Granada y la de Málaga, corriendo paralela a la costa. En cuanto al ferrocarril, la nueva estación, edificada junto a la antigua (un edificio de gran belleza arquitectónica), conecta a la provincia con Granada, Sevilla, Madrid y Barcelona. Que ustedes la disfruten bien.
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