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CASTRILLO DE LOS POLVAZARES (LEÓN), UN PUEBLO QUE MANTIENE TODO EL SABOR DE LO AÑEJO
Seguramente muchos de los que lean este artículo habrán oído nombrar Castrillo de los Polvazares. Luis del Olmo, berciano de pro, ha hecho innumerables guiños en su programa radiofónico Protagonistas a este sitio tan bien cuidado a través de los siglos, así como al exquisito cocido maragato que se puede degustar en cualquiera de los restaurantes existentes. Para los que nunca lo hayan escuchado y no tengan ni la más remota idea de dónde puede estar, les recomendamos que pongan especial atención, porque es una de esas visitas que nunca olvidará, mereciendo la pena hacer unos cuantos kilómetros desde cualquier punto para ver lo que allí se encierra.
Fue en esa época cuando se empedró la calle Real con el objeto de facilitar el paso de dichos arrieros. La arquitectura de muchas de sus viviendas reflejan las grandes fortunas alcanzadas por los comerciantes de aquellas épocas. Son muchas las casas señoriales existentes, con sus escudos dominando la fachada principal de cada una de ellas. Éstas constan de un gran patio que distribuye la casa, generalmente cerrada al exterior. La planta baja está destinada a las cuadras, las cocinas y las despensas, mientras que los salones y las habitaciones van en la planta superior. La mayor parte de estas construcciones son del XVIII, distribuidas a ambos lados de la calle principal. La plaza principal se utiliza para las fiestas de la localidad y la célebre boda maragata. Las calles están empedradas y pasear por ellas es volver tres siglos atrás. Cada una de sus vías son reparadas con esmero, piedra a piedra, para que conserve el estilo de antaño. Está prohibido entrar con el coche hasta la población, existiendo varios aparcamientos a la entrada de la misma con el objeto de que se dejen allí los automóviles. Sólo los lugareños pueden acceder hasta sus lugares de residencia o trabajo, aunque siempre hay gente insolidaria (españoles principalmente) que no hace caso de los consejos y prohibiciones y van con sus coches por las calles de Castrillo, contribuyendo al deterioro de éstas.
Castrillo de los Polvazares tiene la suerte de haber sido nombrado en julio de 1980 Conjunto Histórico Artístico de alto valor monumental. Su belleza y su gran conservación motivó que esta distinción le fuera concedido por el Consejo de Ministros. Esto ha hecho que esté en guías turísticas y que reciba subvenciones para su conservación. De todas formas, sus vecinos son los auténticos cuidadores del pueblo, al que miman continuamente. Hay una hermosa iglesia donde se encuentra la patrona y el 15 de agosto se celebra la fiesta de ésta, sacándola en procesión por las calles, dándose la circunstancia de que es portada, contrariamente a lo que suele ser habitual en estos casos, por cuatro mujeres, ataviadas con el traje típico de maragata. Gente del pueblo y foráneos acompañan a la imagen entre cánticos y rezos.
Es uno de los platos más ricos que se puedan tomar y la comida típica de
estas tierras. En Castrillo se puede degustar en los numerosos
restaurantes existentes. Consta de sopa, berza, garbanzos y siete carnes.
Lo más curioso es que se empieza degustando al revés: primero las carnes,
después los garbanzos, más tarde la berza y finalmente la sopa, que sirve
para ayudar a digerir lo comido. El postre típico son las n Cuca la Vaina, Coscolo o la Casa de la Magdalena son algunos de los sitios donde se pueden comer todos estos platos, además de quedarse a dormir. En el primero de ellos, en la cafetería, puede ver un curioso reloj con los números al revés de como giran las manecillas. Casa Maruja y Casa Juan Andrés, son otros dos sitios donde acudir en busca del nombrado cocido y resto de delicias gastronómicas.
Como ya dijimos anteriormente, Castrillo está en el Camino de Santiago.
Hasta Astorga llegan miles de personas que desean hacer este viaje
religioso. Esta ciudad es el centro de la comarca (ya le dedicaremos un
capítulo más adelante, merece la pena), a donde llegan en tren, autobús o
coche, además de bicicleta o andando. León está a cincuenta kilómetros y
Ponferrada a otros tantos, por lo que después de visitar este hermoso
pueblo podemos acercarnos hasta la capital de la provincia o a la capital
del Bierzo. Si elegimos esta última deberemos continuar hacia Foncebadón y
Cebrero. Cerca de allí se encuentra la Cruz del Ferro, que divide
las comarcas de la Maragatería y El Bierzo. Allí, los peregrinos dejan
parte de sus pertenencias (botas destrozadas, pañuelos, fotos, estampitas
de santos, gorros, camisetas y algunos/as calzoncillos y bragas). También
suelen colocar en la pendiente sobre la que se eleva majestuosa la
sencilla cruz piedras con m A partir de allí comienza El Bierzo. Varios pueblos, pequeños, pero bonitos, se agolpan a ambos lados de la carretera, tortuosa, y con hermosas vistas ya que discurre entre montañas y valles. El Acebo, Manjarín y Riego de Ambros son coquetos lugares de paso hacia Molinaseca. En la primera de estas poblaciones es aconsejable dejar el coche y caminar por sus calles, principalmente la calle Real, con casas de piedra y balconadas. Los atardeceres en esa zona son muy hermosos, ya que los tejados de pizarra se convierten en espejos de los rayos solares. Si quiere probar agua rica y fresca no deje de acercarse hasta la Fuente de la Trucha. En la iglesia hay una bonita imagen románica del Salvador.
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