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CUDILLERO Y LUARCA, DOS DE LAS JOYAS DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS
Asturias es una de las zonas más bonitas de
España sin lugar a dudas, y cualquier parte es buena para conocer paisajes
sorprendentes, playas de fina arena y aguas claras, aunque frías,
monumentos de todo tipo, ciudades y pueblos hermosos y una gastronomía de
las más variadas y ricas del país. El viaje que les proponemos esta vez es
a Cudillero y Luarca, y también sus alrededores. Si quiere disfrutar de
unos días de vacaciones inolvidables puede hacerlo en estas dos
poblaciones, muy bien comunicadas con otras del entorno como Avilés,
Oviedo ( ) o Gijón. Por aquí pasa también el Camino de Santiago.
Cudillero es un
pequeño pueblo marinero de unos dos mil habitantes, que vive de la pesca,
principalmente, (y desde hace unos años del turismo) y que ha sido
construido en la ladera de la montaña, lo que le hace único. Sus casas,
muchas de ellas colgantes, deslumbran al viajero por sus vivos y bonitos
colores, recordando a veces los tonos de las viviendas de países
caribeños. Si entras por la parte de arriba del pueblo no puedes
imaginarte cómo es éste hasta que nos has llegado al puerto. Desde la
parte alta se ven casas y el mar, pero la impresión te la llevas al bajar
y mirar hacia el monte y encontrarte con cientos de casas de colores. Si
vienes por la costa lo vas adivinando poco a poco, ya que se lo encuentra
de frente. Es de los lugares más espectaculares que se pueden ver. Al ser
pequeño, y pese al turismo, esta villa resulta entrañable, siendo sus
vecinos amables y muy hospitalarios.
BELLEZA SINGULAR
De
día es de una belleza singular, con numerosas terrazas en la parte de
colindante con el puerto pesquero, lo que le da un toque festivo debido al
bullicio existente. En Cudillero hay mucho que ver y para eso hay varios
miradores en distintos puntos del pueblo: Garita-Atalaya (uno de los
mejores por la altura que tiene), La Estrecha (al lado del faro), El
Baluarte, Contorno (ambos al lado del puerto), Palación (junto al
Ayuntamiento), Cimadevilla y el del Pico.
Recorrer sus calles es otra delicia, aunque
dependiendo de donde se vaya, el camino se puede hacer duro porque hay que
subir bastante, pero yendo despacio y con calma, admirando las casas y los
monumentos, que hay muchos y muy interesantes, se hace llevadero. Las
numerosas escalinatas hay que ascenderlas sin prisa. El barrio alto ofrece
rincones que no podemos dejar de visitar. Paseando por la zona baja
tenemos, así mismo, muchos alicientes. La Iglesia de San Pedro, del S. XVI
y de estilo gótico, es uno de ellos, en l a
que podemos admirar tallas barrocas. La Capilla del Humilladero, de estilo
gótico, es el edificio más antiguo de la villa, del siglo XIII, dedicada a
las devociones marineras. El Ayuntamiento, de mediados del siglo XIX,
donde estuvo la fortaleza medieval, es también un edificio singular,
aunque sin llegar a la categoría de los dos citados.
La noche le da un encanto más especial todavía
a Cudillero. Las luces de las viviendas le hace parecer un nacimiento en
plena montaña. La iluminación especial embellece la villa mucho más. Las
calles del centro tienen mucho ambiente y los numerosos bares y
restaurantes suelen tener mucha clientela, ávida de degustar los ricos
pescados, mariscos, carnes y otros platos típicos de la gastronomía
asturiana que en cualquiera de ellos se pueden encontrar.
RUTAS
TURÍSTICAS
Una de las ventajas de visitar Asturias es que tenemos de todo: montaña,
valles, ríos, playa... Es una de las comunidades donde el turismo rural es
mayor cada día. Las rutas en bicicleta o en moto y el senderismo se abren
paso entre las preferencias de los visitantes. El concejo de Cudillero
tiene todo lo que uno puede desear. Ballota, Faedo, Novellana (paisaje
costero y de montaña); Ovillana, donde se encuentra el Cabo Vidio, con
impresionantes acantilados; San Juan de Piñera, San Martín de Luiña (donde
está la playa de la Concha de Artedo); Santa María de Piñera, donde en el
pueblo de El Pito se encuentra el
conju nto
palaciego Selgas, el Versalles asturiano. Alberga una impresionante
colección de obras de arte, relojes, tapices, óleos de Tiziano,
Goya y El Greco, y sus jardines cuentan con plantas de todo el
mundo. En El Pito está la Iglesia de Jesús Nazareno, del siglo XIX, que
tiene en su cripta el altar prerrománico más antiguo de España, del siglo
VIII.
Soto de Luiña, es otra población con importantes monumentos y con la playa
de San Pedro cerca, una de las más bonitas del entorno. Hay varias
cuestiones que hacen distinta a esta playa. Al lado de la arena hay un
hermoso y gran prado verde, lo que permite a los bañistas tomar el sol
donde más les plazca, en la arena o en la hierba. Tiene muchas mesas y
bancos para comer y un circuito deportivo, con numerosos aparatos, todos
de madera, para poder ejercitarse al aire libre. Esto se conjuga con unas
vistas preciosas, ya que esa playa cuenta con muchas rocas que le dan un
aspecto imponente. También en ella desemboca un río, el Esqueiru. También
hay que citar la playa del Silencio en el concejo de Cudillero.
Continuamos
con la ruta hacia el interior, encontrándonos con pueblos que tienen mucha
historia, tanto en monumentos como en las costumbres de sus moradores. En
Aristébano podemos ver reminiscencias de los pobladores nómadas,
vaqueiros. Navelgas (rica chacina), Bárcena (monasterio de San Miguel, del
siglo XIII), Obona (monasterio de Santa María la Real) y Tineo, con un
importante pasado señorial y bellos blasones en sus casas. Su término
municipal es muy rico gastronómicamente hablando gracias a la caza y a la
pesca, además de contar con numerosos bosques. La ciudad de Tineo es muy
bella y con varios monumentos del siglo XIII como la iglesia de San Pedro
y el convento de San Francisco, el palacio
de Merás, el Ayuntamiento o el museo de Arte Sacro. En los pueblos de
alrededor (Santianes, Tuña y Rozadiella) también se pueden visitar casas
señoriales, una colegiata del siglo XVII y palacios.
GASTRONOMÍA
La
gastronomía es uno de los alicientes más importantes de Asturias. En
Cudillero y pueblos de los alrededores existen numerosos restaurantes,
para todos los bolsillos, en los que se podrá disfrutar de los ricos
manjares de esta tierra. En Casa Fernando II, en Cudillero,
podemos degustar, a parte de los clásicos pescados de la zona a la plancha
y al horno o las carnes asturianas, un rico repollo relleno de marisco; en
Dimas son las calderetas y las parrilladas de pescado y
mariscos, junto a pescados a la espalda, las reinas, como el besugo a la
espalda es el rey en Isabel, o el pixin amariscado y la
merluza rellena de marisco en La Casona de Pío.
Las fabes con almejas y la merluza a la sidra son los platos típicos de
La Parra, el arroz con bogavante y el virrey a la espalda del
restaurante El Ancla, la fabada, los calamares en su tinta y
el rollo de bonito en Las Velas y la cocina marinera en
Los Arcos. Muchas de estas exquisiteces se pueden comer también
en los restaurantes Santiago y La Marina. En
las localidades ve cinas
destacan Azpiazu, en la playa de Aguilar, con ricas paellas
de marisco y postres caseros (esto es habitual en casi todos los centros
gastronómicos), El Café, en Oviñana, ofrece además de muchos
de los platos citados, cachopo de ternera, pulpo de pedreo,
mientras que El Chisco, en la carretera de San Martín de
Luiña a Brieves, tiene entre sus especialidades calderadas de angulas y de
marisco; El Fornón, en Novellana, langosta con verdura;
El Pescador, en Tolombreo de Arriba, tiene una sidrería y
platos de pescados y mariscos de la zona.
En Orviñana, La Cueva, en Soto de Luiña el restaurante
Los Quintos; Lupa, en San Juan de Piñera;
Mariño, en Concha de Artedo; Casa Fernando, en
Ballota; Casa Veneranda, en Soto de Luiña; Gayo,
en Santa Marina, o el mesón Valle Las Luiñas, son otros de
los lugares recomendados para comer o cenar ricas viandas. Hay muchos más.
La oferta es amplia. Cerca de Cudillero se encuentra Avilés, otra ciudad
rica en monumentos (el centro es una maravilla) y en buenos restaurantes.
LUARCA, LA VILLA
BLANCA DE LA COSTA VERDE
Luarca es la localidad más importante del concejo de Valdés. Tiene algo
más de cinco mil habitantes y se encuentra en las cuencas del Esva y del
río Negro. Es una villa pesquera, con gran tradición ballenera. La vista
del pueblo desde la capilla barroca de San Martín o desde el cementerio,
en todo lo alto, es de una gran belleza. Si visita Luarca en fiestas, a
mediados de agosto, el puerto y el muelle se engalanan y el aspecto que
presenta desde las alturas es impresionante. El día 15 es la Fiesta del
Mar y el 22 de agosto, San Timoteo. El palacio de los Marqueses de
Ferrara, la Casa de Dos Torres, el Ayuntamiento, la casa de los Marqueses
de Gamoneda o las numerosas casas de indianos que abundan en la zona (La
Argentina (hotel), Villa Carmen o
Villa Excelsior son algunas de ellas, grandes, imponentes, en medio del
campo), son otras visitas que hay que hacer, como la torre vigía de los
balleneros, La Atalaya, yendo hacia el faro. Allí está también el
cementerio, uno de los más antiguos y bellos del Principado.
Luarca tiene dos zonas muy distintas entre sí. La antigua se encuentra en
la desembocadura del río Negro, con barrios de origen medieval como La
Pescadería, La Carril y El Cambarál, que rodean el puerto y la iglesia. A
ambos márgenes del río, hacia el interior, está la zona burguesa, de hace
dos siglos, donde se ubican los comercios y bancos. En Luarca encontramos
así mismo importantes restos arqueológicos como La Fuente del Bruxo
(medieval), La Torre de Villademoros (romana), un menhir prehistórico en
Ovienes, así como dólmenes prehistóricos por diversas partes del concejo
de Valdés.
BUENAS PLAYAS Y
GASTRONOMÍA
En esta villa nació el Premio Nobel de Medicina, Severo Ochoa, y se
la conoce como la Villa Blanca de la Costa Verde por su gran belleza. En
los alrededores del puerto pesquero hay numerosos restaurantes donde
disfrutar de las delicias marineras, sin olvidarnos de los exquisitos
quesos asturianos. La sidra es otro de los atractivos de Luarca, con
muchos chigres
donde
degustarla. Cuenta también con un Aula del Mar, donde se expone en
perfecto estado de conservación, un calamar gigante, de unos ciento
cincuenta kilos. Sus playas son de aguas limpias y claras, al igual que la
arena. El turismo ha convertido a la localidad en uno de los puntos de
destino más importantes de Asturias en verano, aunque siempre ha sido una
de las villas más señoriales.
Comer en Luarca es sencillo por la gran cantidad de establecimientos que
hay, y ajustado a todos los bolsillos. Pescados y mariscos de todo tipo,
menús por siete u ocho euros en muchos lugares, variedad en tapas, sin
olvidarnos de las ricas sardinas de la zona. El Timón de Luarca,
Villa Blanca o El Báltico son algunos de
éstos. En la hamburguesería La Abadía
se pueden comer
hamburguesas caseras elaboradas con carne de Asturias, en el centro del
puerto está la sidrería El Ancla, con quesos artesanos,
muchas tapas y embutidos de la tierra, regado todo con sidra; el Bar
Cambarál tiene una decoración singular y ofrece gran variedad de
tapas y pinchos; los dulces artesanos están en la confitería La
Ciudad Encantada (carbayones, suspiros, caprichos...; veinticuatro
clases de helados y numerosos batidos es lo que ofrece el Café
Muelle 3, con helados artesanales de avellana y de sidra entre
otras especialidades. Un sin fin de ofertas culinarias para todos los
paladares.
CABO
VIDIO, UN PARAJE IMPRESIONANTE
Entre Cudillero y Luarca existe un lugar que hay que visitar, por su
belleza y por los espectaculares acantilados que tiene: Cabo Vidio. Está
en el municipio de Oviñana, y ofrece una de las mejores y más bellas
vistas del Cantábrico. Entrantes y salientes impresionantes, calas casi
vírgenes por la dificultad que tienen para acceder a ellas, flora y fauna
diversa, son algunas de las cuestiones que hacen imprescindible la visita
a este hermoso paraje. Si el día es claro, la vista es para no olvidar.
Hay una cueva que lleva el nombre de la Iglesiona, con una altura que
quita el hipo, como puede apreciarse en las fotos.
No lo duden. Den una vuelta por Cudillero y Luarca, y los alrededores de
estas
poblaciones.
Pasarán unos días de ensueño, si la lluvia no hace su aparición, claro,
porque suele ser una visitante asidua
de Asturias.
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