EXCURSIONES 2005

LOS MARTES, VISITA A LOS PUEBLOS BLANCOS . Precio adultos, 26,00 euros; niños 3-12 años, 22,00 euros.

LOS JUEVES, VISITA BODEGAS Y CABALLOS EN JEREZ. Precio adultos, 35,00 euros; niños 3-12 años, 25 euros.

LOS VIERNES, VISITA A GIBRALTAR. Precio adultos, 38 euros; niños 3-12 años, 35 euros.

LOS DOMINGOS, VISITA A TÁNGER. Precio adultos, 63,00 euros; niños 3-12 años, 53,00 euros.
 
 

CUDILLERO Y LUARCA, DOS DE LAS JOYAS DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS


      Asturias es una de las zonas más bonitas de España sin lugar a dudas, y cualquier parte es buena para conocer paisajes sorprendentes, playas de fina arena y aguas claras, aunque frías, monumentos de todo tipo, ciudades y pueblos hermosos y una gastronomía de las más variadas y ricas del país. El viaje que les proponemos esta vez es a Cudillero y Luarca, y también sus alrededores. Si quiere disfrutar de unos días de vacaciones inolvidables puede hacerlo en estas dos poblaciones, muy bien comunicadas con otras del entorno como Avilés, Oviedo () o Gijón. Por aquí pasa también el Camino de Santiago.

   Cudillero es un pequeño pueblo marinero de unos dos mil habitantes, que vive de la pesca, principalmente, (y desde hace unos años del turismo) y que ha sido construido en la ladera de la montaña, lo que le hace único. Sus casas, muchas de ellas colgantes, deslumbran al viajero por sus vivos y bonitos colores, recordando a veces los tonos de las viviendas de países caribeños. Si entras por la parte de arriba del pueblo no puedes imaginarte cómo es éste hasta que nos has llegado al puerto. Desde la parte alta se ven casas y el mar, pero la impresión te la llevas al bajar y mirar hacia el monte y encontrarte con cientos de casas de colores. Si vienes por la costa lo vas adivinando poco a poco, ya que se lo encuentra de frente. Es de los lugares más espectaculares que se pueden ver. Al ser pequeño, y pese al turismo, esta villa resulta entrañable, siendo sus vecinos amables y muy hospitalarios.

BELLEZA SINGULAR

   De día es de una belleza singular, con numerosas terrazas en la parte de colindante con el puerto pesquero, lo que le da un toque festivo debido al bullicio existente. En Cudillero hay mucho que ver y para eso hay varios miradores en distintos puntos del pueblo: Garita-Atalaya (uno de los mejores por la altura que tiene), La Estrecha (al lado del faro), El Baluarte, Contorno (ambos al lado del puerto), Palación (junto al Ayuntamiento), Cimadevilla y el del Pico.

   Recorrer sus calles es otra delicia, aunque dependiendo de donde se vaya, el camino se puede hacer duro porque hay que subir bastante, pero yendo despacio y con calma, admirando las casas y los monumentos, que hay muchos y muy interesantes, se hace llevadero. Las numerosas escalinatas hay que ascenderlas sin prisa. El barrio alto ofrece rincones que no podemos dejar de visitar. Paseando por la zona baja tenemos, así mismo, muchos alicientes. La Iglesia de San Pedro, del S. XVI y de estilo gótico, es uno de ellos, en la que podemos admirar tallas barrocas. La Capilla del Humilladero, de estilo gótico, es el edificio más antiguo de la villa, del siglo XIII, dedicada a las devociones marineras. El Ayuntamiento, de mediados del siglo XIX, donde estuvo la fortaleza medieval, es también un edificio singular, aunque sin llegar a la categoría de los dos citados.

   La noche le da un encanto más especial todavía a Cudillero. Las luces de las viviendas le hace parecer un nacimiento en plena montaña. La iluminación especial embellece la villa mucho más. Las calles del centro tienen mucho ambiente y los numerosos bares y restaurantes suelen tener mucha clientela, ávida de degustar los ricos pescados, mariscos, carnes y otros platos típicos de la gastronomía asturiana que en cualquiera de ellos se pueden encontrar.

RUTAS TURÍSTICAS

   Una de las ventajas de visitar Asturias es que tenemos de todo: montaña, valles, ríos, playa... Es una de las comunidades donde el turismo rural es mayor cada día. Las rutas en bicicleta o en moto y el senderismo se abren paso entre las preferencias de los visitantes. El concejo de Cudillero tiene todo lo que uno puede desear. Ballota, Faedo, Novellana (paisaje costero y de montaña); Ovillana, donde se encuentra el Cabo Vidio, con impresionantes acantilados; San Juan de Piñera, San Martín de Luiña (donde está la playa de la Concha de Artedo); Santa María de Piñera, donde en el pueblo de El Pito se encuentra el conjunto palaciego Selgas,  el Versalles asturiano. Alberga una impresionante colección de obras de arte, relojes, tapices, óleos de Tiziano, Goya y El Greco, y sus jardines cuentan con plantas de todo el mundo. En El Pito está la Iglesia de Jesús Nazareno, del siglo XIX, que tiene en su cripta el altar prerrománico más antiguo de España, del siglo VIII.

   Soto de Luiña, es otra población con importantes monumentos y con la playa de San Pedro cerca, una de las más bonitas del entorno. Hay varias cuestiones que hacen distinta a esta playa. Al lado de la arena hay un hermoso y gran prado verde, lo que permite a los bañistas tomar el sol donde más les plazca, en la arena o en la hierba. Tiene muchas mesas y bancos para comer y un circuito deportivo, con numerosos aparatos, todos de madera, para poder ejercitarse al aire libre. Esto se conjuga con unas vistas preciosas, ya que esa playa cuenta con muchas rocas que le dan un aspecto imponente. También en ella desemboca un río, el Esqueiru. También hay que citar la playa del Silencio en el concejo de Cudillero.

  Continuamos con la ruta hacia el interior, encontrándonos con pueblos que tienen mucha historia, tanto en monumentos como en las costumbres de sus moradores. En Aristébano podemos ver reminiscencias de los pobladores nómadas, vaqueiros. Navelgas (rica chacina), Bárcena (monasterio de San Miguel, del siglo XIII), Obona (monasterio de Santa María la Real) y Tineo, con un importante pasado señorial y bellos blasones en sus casas. Su término municipal es muy rico gastronómicamente hablando gracias a la caza y a la pesca, además de contar con numerosos bosques. La ciudad de Tineo es muy bella y con varios monumentos del siglo XIII como la iglesia de San Pedro y el convento de San Francisco, el palacio de Merás, el Ayuntamiento o el museo de Arte Sacro. En los pueblos de alrededor (Santianes, Tuña y Rozadiella) también se pueden visitar casas señoriales, una colegiata del siglo XVII y palacios.

GASTRONOMÍA

   La gastronomía es uno de los alicientes más importantes de Asturias. En Cudillero y pueblos de los alrededores existen numerosos restaurantes, para todos los bolsillos, en los que se podrá disfrutar de los ricos manjares de esta tierra. En Casa Fernando II, en Cudillero, podemos degustar, a parte de los clásicos pescados de la zona a la plancha y al horno o las carnes asturianas, un rico repollo relleno de marisco; en Dimas son las calderetas y las parrilladas de pescado y mariscos, junto a pescados a la espalda, las reinas, como el besugo a la espalda es el rey en Isabel, o el pixin amariscado y la merluza rellena de marisco en La Casona de Pío.

    Las fabes con almejas y la merluza a la sidra son los platos típicos de La Parra, el arroz con bogavante y el virrey a la espalda del restaurante El Ancla, la fabada, los calamares en su tinta y el rollo de bonito en Las Velas y la cocina marinera en Los Arcos. Muchas de estas exquisiteces se pueden comer también en los restaurantes Santiago y La Marina. En las localidades vecinas destacan Azpiazu, en la playa de Aguilar, con ricas paellas de marisco y postres caseros (esto es habitual en casi todos los centros gastronómicos), El Café, en Oviñana, ofrece además de muchos de los platos citados, cachopo de ternera, pulpo de pedreo, mientras que El Chisco, en la carretera de San Martín de Luiña a Brieves, tiene entre sus especialidades calderadas de angulas y de marisco; El Fornón, en Novellana, langosta con verdura; El Pescador, en Tolombreo de Arriba, tiene una sidrería y platos de pescados y mariscos de la zona.

    En Orviñana, La Cueva, en Soto de Luiña el restaurante Los Quintos; Lupa, en San Juan de Piñera; Mariño, en Concha de Artedo; Casa Fernando, en Ballota; Casa Veneranda, en Soto de Luiña; Gayo, en Santa Marina, o el mesón Valle Las Luiñas, son otros de los lugares recomendados para comer o cenar ricas viandas. Hay muchos más. La oferta es amplia. Cerca de Cudillero se encuentra Avilés, otra ciudad rica en monumentos (el centro es una maravilla) y en buenos restaurantes.

LUARCA, LA VILLA BLANCA DE LA COSTA VERDE

    Luarca es la localidad más importante del concejo de Valdés. Tiene algo más de cinco mil habitantes y se encuentra en las cuencas del Esva y del río Negro. Es una villa pesquera, con gran tradición ballenera. La vista del pueblo desde la capilla barroca de San Martín o desde el cementerio, en todo lo alto, es de una gran belleza. Si visita Luarca en fiestas, a mediados de agosto, el puerto y el muelle se engalanan y el aspecto que presenta desde las alturas es impresionante. El día 15 es la Fiesta del Mar y el 22 de agosto, San Timoteo. El palacio de los Marqueses de Ferrara, la Casa de Dos Torres, el Ayuntamiento, la casa de los Marqueses de Gamoneda o las numerosas casas de indianos que abundan en la zona (La Argentina (hotel), Villa Carmen o Villa Excelsior son algunas de ellas, grandes, imponentes, en medio del campo), son otras visitas que hay que hacer, como la torre vigía de los balleneros, La Atalaya, yendo hacia el faro. Allí está también el cementerio, uno de los más antiguos y bellos del Principado.

    Luarca tiene dos zonas muy distintas entre sí. La antigua se encuentra en la desembocadura del río Negro, con barrios de origen medieval como La Pescadería, La Carril y El Cambarál, que rodean el puerto y la iglesia. A ambos márgenes del río, hacia el interior, está la zona burguesa, de hace dos siglos, donde se ubican los comercios y bancos. En Luarca encontramos así mismo importantes restos arqueológicos como La Fuente del Bruxo (medieval), La Torre de Villademoros (romana), un menhir prehistórico en Ovienes, así como dólmenes prehistóricos por diversas partes del concejo de Valdés. 

BUENAS PLAYAS Y GASTRONOMÍA

    En esta villa nació el Premio Nobel de Medicina, Severo Ochoa, y se la conoce como la Villa Blanca de la Costa Verde por su gran belleza. En los alrededores del puerto pesquero hay numerosos restaurantes donde disfrutar de las delicias marineras, sin olvidarnos de los exquisitos quesos asturianos. La sidra es otro de los atractivos de Luarca, con muchos chigres donde degustarla. Cuenta también con un Aula del Mar, donde se expone en perfecto estado de conservación, un calamar gigante, de unos ciento cincuenta kilos. Sus playas son de aguas limpias y claras, al igual que la arena. El turismo ha convertido a la localidad en uno de los puntos de destino más importantes de Asturias en verano, aunque siempre ha sido una de las villas más señoriales.

    Comer en Luarca es sencillo por la gran cantidad de establecimientos que hay, y ajustado a todos los bolsillos. Pescados y mariscos de todo tipo, menús por siete u ocho euros en muchos lugares, variedad en tapas, sin olvidarnos de las ricas sardinas de la zona. El Timón de Luarca, Villa Blanca o El Báltico son algunos de éstos. En la hamburguesería La Abadía se pueden comer hamburguesas caseras elaboradas con carne de Asturias, en el centro del puerto está la sidrería El Ancla,  con quesos artesanos, muchas tapas y embutidos de la tierra, regado todo con sidra; el Bar Cambarál  tiene una decoración singular y ofrece gran variedad de tapas y pinchos; los dulces artesanos están en la confitería La Ciudad Encantada (carbayones, suspiros, caprichos...; veinticuatro clases de helados y numerosos batidos es lo que ofrece el Café Muelle 3, con helados artesanales de avellana y de sidra entre otras especialidades. Un sin fin de ofertas culinarias para todos los paladares.

CABO VIDIO, UN PARAJE IMPRESIONANTE

    Entre Cudillero y Luarca existe un lugar que hay que visitar, por su belleza y por los espectaculares acantilados que tiene: Cabo Vidio. Está en el municipio de Oviñana, y ofrece una de las mejores y más bellas vistas del Cantábrico. Entrantes y salientes impresionantes, calas casi vírgenes por la dificultad que tienen para acceder a ellas, flora y fauna diversa, son algunas de las cuestiones que hacen imprescindible la visita a este hermoso paraje. Si el día es claro, la vista es para no olvidar. Hay una cueva que lleva el nombre de la Iglesiona, con una altura que quita el hipo, como puede apreciarse en las fotos.

    No lo duden. Den una vuelta por Cudillero y Luarca, y los alrededores de estas poblaciones. Pasarán unos días de ensueño, si la lluvia no hace su aparición, claro, porque suele ser una visitante asidua de Asturias.

  

 

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