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ZARAGOZA |
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HISTORIA Y ARTE Capital de Aragón y ciudad principal del Valle del Ebro, Zaragoza está a 200 metros sobre el nivel del mar, ocupando las terrazas aluviales del gran río peninsular y parte de los valles inferiores de los afluentes Gállego y Huerva. Su clima es mediterráneo/continentalizado, tendiendo a la aridez, y su población, que supera los 600.000 habitantes, la convierte en una de las capitales más pobladas de España. CAPITAL TURISTICA DEL VALLE DEL EBRO La notoriedad de Zaragoza comienza con su fundación por los romanos en el año 14 a.d.C., en el mismo solar de la indígena Salduie, pueblo ibero fortificado junto al Ebro, cuyos vestigios, fundamentalmente numismáticos, se hallan en el Museo de Zaragoza. Históricamente, Caesaraugusta fue el foco difusor de la cultura romana, desde donde se latinizó gran parte del territorio ibérico. Su estructura fortificada le permitió erigirse en defensora del reino visigodo y era una ciudad floreciente en el año 714, cuando la llegada de los musulmanes la convierte en capital de la Marca Superior de al-Andalus. En 1018 se convirtió en capital del primer reino de taifas independiente de todo al-Andalus y durante una centuria fue una ciudad abierta a cuantos buscaban refugio, lugar de acogida para intelectuales de todo signo y religión, donde el arte y la cultura brillaron como no lo habían hecho nunca. Conquistada en 1118 por el rey Alfonso I de Aragón, da capitalidad al joven pero enérgico reino nacido apenas un siglo antes en las montañas pirenaicas. Sus monarcas la engrandecieron y le concedieron privilegios y fueros, que supusieron para sus habitantes un nivel de libertad como no se conocía por entonces en la Europa feudal. Desde entonces, Zaragoza consolidó su dominio comercial, amplió mercados, celebró afamadas ferias, generó una potente industria en torno a los productos de su territorio, fue pionera en el proceso de modernización de España,... lo cual ha permitido que, al tiempo que quedaban en sus calles huellas de un brillante pasado (en forma de hermosos palacios), cimentase su prometedor futuro y se preparase para mantener la posición central que historia, economía y geografía le han otorgado como capital de la cuenca del Ebro.
ALGUNAS DE LAS HUELLAS DE SU BRILLANTE PASADO De Roma El Casco Viejo todavía conserva la estructura octogonal del urbanismo romano, con el cardo y el decumano, así como otros vestigios de Caesaraugusta: Tramos de la muralla, el Teatro romano (iniciado en la época de Tiberio y uno de los mayores de Hispania), importantes elementos urbanos en el museo del Foro de Caesaraugusta, parte del Puerto fluvial en la Plaza de San Bruno y las Termas de San Juan y San Pedro. En el Museo de Zaragoza: series numismáticas, cerámicas, capiteles, esculturas y, sobre todo, bellísimos mosaicos. De Saraqusta o Medina Albaida Aunque por homofonía Caesaraugusta pasó a ser Saraqusta o Sarakosta, también fue conocida como Medina Albaida, ciudad blanca. A la última fase de este periodo de dominación musulmana (s. XI) corresponde el maravilloso Palacio de la Aljafería, actual sede de las Cortes de Aragón. Destacan los patios de Sta. Isabel y de S. Martín, el bellísimo oratorio al que se abre el mihrab en arco de herradura y el impresionante artesonado polícromo del Salón del Trono. La ciudad gótico-mudejarLa obra capital del gótico local es la catedral de San Salvador o La Seo, en cuyo exterior debe admirarse la bellísima decoración mudéjar, de ladrillo y azulejo, en la cara norte de la llamada «parroquieta de San Miguel», así como la parte superior de los ábsides. En el interior, el retablo mayor, el cimborrio, el tesoro catedralicio,... y el impresionante Museo de Tapices, auténtica joya mundial. De claro estilo mudejar son, entre otras, las iglesias de San Pablo, La Magdalena, San Miguel y San Gil. El Pilar, epicentro devocional El monumento religioso por excelencia de Zaragoza es la Basílica del Pilar. Erigido sobre una primitiva iglesia mozárabe, muestra diferentes estilos constructivos y ornamentales. A destacar: el coro (con su bella sillería), el impresionante retablo renacentista de alabastro de Damián Forment, la Santa Capilla donde se venera la imagen de la Virgen y las cúpulas pintadas por Goya. A su lado, como magníficos guardianes, se alzan la Lonja, (el más importante exponente de la arquitectura renacentista civil zaragozana) y el Puente de Piedra. Renacentistas, barrocos y neoclásicosEntre los monumentos religiosos, el visitantes debe conocer la iglesia de Santa Engracia (especialmente su fachada renacentista y la cripta), el antiguo Seminario de San Carlos (su bellísimo retablo barroco) y las iglesias de Santiago, San Felipe, Santa Cruz, entre otros. Dentro de la arquitectura civil destacan los palacios del renacimiento aragonés: de los Condes de Morata, los Pardo, Argillo, Sástago, Maestranza, Morlanes. Otros lugares de visita obligada Museo de Zaragoza. Situado en la Plaza de los Sitios alberga las secciones de Arqueología y Bellas Artes. Las de Etnología y Cerámica se encuentran en el Parque Primo de Rivera. Museo Camón Aznar. Recoge el legado del ilustre académico zaragozano. Museo Pablo Gargallo, con más de cien obras del insigne escultor aragonés. No conviene tampoco perderse la obra de Pablo Serrano, así como el "Espacio Goya" de Ibercaja que permite visitar el Patio de la Infanta y varias pinturas de D. Francisco de Goya. UNA RUTA PARA LOS SENTIDOS Queremos ofrecerle también otra forma de visitar Zaragoza. Despacio, deteniéndose tranquilamente donde corresponda, sintiendo el tiempo, disfrutando de la belleza. Es una ruta de la sensaciones, que bien puede empezar en la arboleda de Macanaz, al otro lado del Puente de Piedra. Ahí siguen la torre de la Magdalena, la Seo y su cimborrio, La Lonja, el Pilar, San Juan de los Panetes y San Pablo, una parte de las señas de identidad que definieran a Zaragoza en el pasado. Desde ahí, hay que acercarse a la Plaza de San Bruno para ver el compendio de civilizaciones que han enraizado en Aragón: en el subsuelo, los restos del puente fluvial romano; mirando a la catedral, vestigios de la mezquita que fue, los arcos de la iglesia románica, las señas del gótico, el mudéjar, el renacimiento, el barroco, el neoclásico,... hasta la restauración de hoy. Dentro del conjunto de La Seo, tras su apertura, hay que admirar lo grande y lo pequeño, igualmente fuente de placer: como la capilla de San Bernardo del siglo XVI y las yeserías del trascoro donde, en espacios mínimos, se ofrecen escenas monumentales. En el mismo edificio está el Museo de Tapices, una de las mejores colecciones del mundo en su especialidad, que consta de 60 paños (siglos XV-XVII), aunque no se exhiben todos.De nuevo en la plaza, conviene encaminarse hacia el Mercado Central e ir deleitándose con los restos de la muralla, la escultura de Augusto y el edificio modernista del Mercado. Junto a él, aún sobreviven algunas de las casas comunes más antiguas de la ciudad, desde cuyos balcones algunos zaragozanos presenciarían en 1591 el ajusticiamiento de Juan de Lanuza, Justicia de Aragón, defensor de los fueros de Aragón frente a Felipe II. Es el momento de acercarse al Palacio de la Aljafería, para muchos la gran sorpresa monumental de Zaragoza, que muestra las señales de su pasado musulmán. Ahí está el mihrab, el Palacio de los Reyes Católicos, el Salón del Trono, ... y la nueva arquitectura que cobija actualmente a las Cortes de Aragón. Tras pasar por la Lonja, donde puede contemplar la exposición que allí se halle y admirar sus columnas, bóvedas y los medallones exteriores, se llega al Pilar. En él, además de la venerada columna y su imagen, esperan las pinturas de Bayeu, los excelsos murales de Goya, el retablo renacentista de Damian Forment, la sillería, el joyero, ... No es que en este punto demos por concluida la vista reposada. Esperamos, sin embargo, que el visitante haya descubierto ya el gozo de disfrutar con tranquilidad de esta ciudad que tantas bellezas le reserva (las torres mudéjares y su entorno, el conjunto plaza de los SitiosMuseo de Zaragoza, el Espacio Goya de lbercaja y los palacios renacentistas, el modernismo, el Parque, el Canal,...) y decida continuar por su cuenta, a la menor oportunidad que se le presente.
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ALOJAMIENTO Y RESTAURANTES
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