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LAS MEDULAS, ORO, BARRO Y BELLEZA NATURAL SORPRENDENTE |
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En la comarca del Bierzo, provincia de León, se encuentra una de las joyas de la naturaleza: Las Médulas. Está a unos veinte kilómetros de la capital berciana, Ponferrada, desde la que es muy fácil llegar a través de la antigua carretera de Orense, un ramal de la N-VI (Madrid-Coruña) en dirección al Puente de Domingo Flórez. Hay que llegar hasta Carucedo y allí desviarse hacia el pueblo de Las Médulas, situado al lado de este antiguo yacimiento romano. El coche hay que dejarlo a la entrada en un aparcamiento , ya que no se puede entrar con vehículos en el conjunto monumental con el objeto de preservarlo todavía más de agentes que puedan deteriorarlo. Desde diciembre de 1997 está declarado Patrimonio de la Humanidad. El paseo por el pueblo es agradable y corto, llegando pronto hasta donde están las cuevas, montañas y bosques. El primer consejo es que el recorrido, de unos veintitrés kilómetros si se hace entero, al hacerlo a pie hay que tomarse toda la calma del mundo para evitar el cansancio pronto. Hay un camino asfaltado, en pendiente, con un desnivel de unos cien metros, que hace que si empezamos por allí, a los diez minutos estemos reventados y con la lengua arrastrando por el suelo, por eso recomendamos coger un camino de tierra que hay a la izquierda, por el que podremos adentrarnos sin ningún problema y sin cansarnos. ESCULTURAS NATURALES INSOLITAS Lo primero que llama la atención es lo imponente que resulta el paraje. La sorpresa es grande cuando se vislumbran los primeros picos de las montañas, rojos, escarpados, rodeados de bosque con vegetación autóctona como robles, escobas, encinas, carrascas y centenarios y espectaculares castaños. Todo es grande, impresionante, hermoso. Un lugar para perderse horas y horas, visitando todas las cuevas y recorriéndolas en las partes que se puede, que son bastantes. El camino va ascendiendo hasta llegar cerca de la cueva más fascinante : La Cuevona. A su lado hay otras muchas, (La Encantada, entre éstas) con las que nos podemos hacer una idea de lo que fue este yacimiento romano, que se puede visitar con paseos laterales y escarpaduras existentes entre cueva y cueva y bordeando el monte. Este monumento natural, en el que está prohibida la acampada y hacer fuego, fue una explotación aurífera, que atacó brutalmente el paisaje, ya que montes enteros fueron quebrantados y asolados por los romanos para conseguir oro. Hoy es una catedral de barro y piedras, con desfiladeros, cuevas, túneles y numerosas galerías. El paso del tiempo y la erosión ha ido formando estos espectaculares picos, que dejan boquiabiertos a los que visitan este hermoso lugar. Por estos parajes abunda el corzo, el jabalí, el zorro, el gato montés..., así como una avifauna de más de cien especies. Caminar por estos parajes es un ejercicio sano y cultural de primera clase, en el que se pueden tardar dos o tres horas si se hace una parte y con calma, mientras que si se visita todo el conjunto monumental se puede recorrer en una hora más. Llevar agua para refrescarse la garganta y algo de comer, fruta principalmente, para reponer fuerzas. Para ver mejor las cuevas no olvidar meter en el equipaje una linterna, ya que muchas de ellas no se pueden observar al carecer de luz. LAS MEDULAS DESDE ARRIBA OTRA SORPRESA Además de visitar Las Médulas desde la parte de abajo, se pueden ver desde el mirador de Orellán. Para ello hay que volver hacia Carucedo, pero nada más salir del pueblo de Las Médulas hay una carretera hacia este otro. Una vez pasado tenemos que ascender varios cientos de metros hasta llegar al mirador citado. Allí la vista es increíble, ya que se domina todo el contorno y los picos rojos adquieren una dimensión aún más impresionante, lo mismo que las cuevas. En este lugar hay una galería desde la que se pueden admirar otras vistas tan sorprendentes como las anteriores. Por esa zona es habitual practicar el turismo rural, existiendo numerosos caminos que pueden ser transitados a pie o en bicicleta. Cerca de allí están las Medulillas, con varias cuevas dignas de visitar y un embalse de las presas romanas. Desde este sitio se puede volver hacia el pueblo de las Médulas. TIERRAS Y ORO El trabajo llevado a cabo por los romanos fue espectacular. Se calcula que se removieron cuarenta millones de metros cúbicos de tierra sólo en el cráter central. Lo que ahora queda es una pequeña parte de lo que, según los estudiosos de este yacimiento, fueron Las Médulas originales. Una montaña de unos 200 millones de metros cúbicos desapareció totalmente. El oro se encontraba entremezclado con las montañas, entre la arcilla, arenisca y cantos rodados. Dicen los investigadores que había 3 gramos de oro por tonelada como media, aunque otro cita tres gramos por metro cúbico. Cerca de un millón de kilos de oro fueron sacados de estas montañas en los más de doscientos años que los romanos estuvieron allí. Un diez por ciento de los ingresos de cada año salían de aquí. El despliegue de soldados romanos para guardar y vigilar el oro fue muy grande, seiscientos hombres acampados allí y muchos más en otras poblaciones cercanas, algunas de ellas porque pasaban los canales que llevaban el agua para explotar el yacimiento. COMO SACABAN EL ORO El método utilizado por los romanos para sacar el oro era muy complejo y laborioso, con grandes obras hidráulicas. Toda la montaña se llenó de galerías y pozos, siendo cavados por miles de esclavos. Hacían falta millones de litros de agua y fueron llevados hasta allí desde embalses y ríos de la zona a través de canalizaciones, algunos a 28 o 30 kilómetros de distancia. Se calcula que llevaban más de cien millones de metros cúbicos anuales, de los que se aprovechaban la mitad de ellos, pues una gran parte se perdía. Este agua era almacenada en embalses situados en la parte alta de las montañas durante la noche. Una vez estaban hechos los túneles se soltaba el agua, que arrasaba con todo lo que encontraba a su paso, esclavos incluidos. Después, en los lavaderos se seleccionaba el oro entre los cantos rodados y el barro arrojado por el agua. Algo más de doscientos años estuvieron explotando este yacimiento y a principios del siglo III lo abandonaron, por un lado porque el oro escaseaba y también por las luchas que se produjeron en la sucesión del poder en Roma. Quedaron sin lavar alrededor de cuarenta millones de metros cúbicos. Trabajaron más de diez mil esclavos en Las Médulas. ALOJAMIENTO Y COMIDA En Las Médulas hay dos hoteles y varios mesones, bares y restaurantes, por lo que se pueden alojar allí si desean disfrutar con más tiempo y calma de este hermoso paraje. En los alrededores se encuentra el lago de Carucedo, rico en avifauna, el castillo de Cornatel, otras montañas increíbles en Santalla y numerosos sitios para degustar los ricos manjares de la zona como el botillo, truchas a la berciana, lacón con grelos, empanada, pulpo, así como vino del Bierzo. Para dormir hay en Ponferrada varios hoteles de tres y cuatro estrellas, y en localidades cercanas también hay paradores. La visita a Las Médulas es algo que no se pueden perder, como el resto del Bierzo, del que les hablaremos en próximos artículos.
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