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La ciudad de Oporto se encuentra al norte
de Portugal, a unos trescientos kilómetros de su capital, Lisboa ( ).
Es la segunda población del país, supera los 300.000 habitantes, pero con
las localidades cercanas, anexionadas ya a esta urbe, como Vila de Gaia o
Matosinhos, entre otras, puede llegar al millón . Su crecimiento continuo,
unido al río Duero (Douro) y al mar, así como sus famosos vinos, han hecho
de ella una de las más prósperas. La belleza de tiempos pasados todavía
está presente en muchos de sus monumentos y casas, aunque al lado haya
otras que presentan un lamentable estado, con aspecto de caerse, pero sin
perder el esplendor de antaño.
Oporto es una ciudad que sorprende. Sus puentes, famosos e impresionantes,
uno de ellos (Don Luis) construido por el francés Eiffell e
inaugurado en 1886, han hecho de ella una de las citas ineludibles si se
visita el país lusitano, junto a Lisboa, Coimbra y Évora entre otras. Está
llena de estatuas, ecuestres y de políticos y escritores, principalmente,
de monumentos de todo tipo y de casas hermosísimas. Pasear por el centro
es una continua sorpresa, ya que te encuentras a cada paso o calle en la
que desemboques algo impactante. La Plaza de La Libertad, donde está el
Ayuntamiento (impresionante), es un reflejo de lo expuesto. Numerosos
edificios, casi todos de bancos, con arquitecturas bellísimas y
espectaculares, llenos de figuras en las fachadas y en las partes más
altas, como se puede apreciar en las fotos.
El crecimiento comenzó en el siglo XVII gracias al comercio del vino. En
el XIX llegó a esta ciudad la revolución industrial, con lo que se
construyeron numerosas fábricas y pequeñas y medianas empresas para
abastecerlas, en todas las actividades posibles. También comenzaron a
edificarse los burgueses allí radicados, muchos de ellos ingleses, sus
enormes y magníficas mansiones, se hicieron grandes avenidas y a mitad de
siglo se inauguró la iluminación pública. A principios del siglo XX se
hizo el puerto de Leixôes, en Matosinhos, con lo que se traslado hasta
allí el puerto fluvial, uno de los más importantes del mundo. Es una
población claramente industrial, con mucho movimiento, vitalista.
PATEARSE
LA CIUDAD PARA CONOCERLA BIEN
No es una ciudad para conocerla en coche. El caos de tráfico es tal que
podría pasarse mucho tiempo dentro del vehículo y perder un tiempo
precioso. Aconsejamos dejar el coche bien aparcado y pasear. Su estructura
de ciudad, edificada sobre laderas situadas al lado del Duero, la
convierten en una población de largas y altas cuestas, por lo que hay que
recorrerla poco a poco si no se quiere terminar reventado de cansancio.
Entre cuesta y cuesta es aconsejable tomarse un vino de la tierra,
fresquito, buenísimo. Existen cientos de bares y cafeterías, así como
restaurantes, por lo que la elección es sencilla. Entre los monumentos que
no hay que dejar de visitar destacan la catedral, con su coro romano, y el
bellísimo Palacio de Cristal (1865), éste último es de los edificios más
hermosos que se pueden ver en el mundo.
Otro lugar que hay que ver es la estación de tren de Sâo Bento
(1909). En la sala de la entrada se pueden admirar hermosos mosaicos que
cuentan batallas relacionadas con la historia de la ciudad. También hay
mosaicos en el exterior de muchas de las iglesias de Oporto, dándoles un
aspecto original y bello. El Teatro Nacional San Joao o el Teatro
Coliseo son algunos de los recintos que hay en esta portuaria
ciudad. Otro lugar curioso son los sótanos del vino, en la ribera del río,
que pueden visitar y degustar estos caldos tan exquisitos.
COMPRAR
Oporto está llena de tiendas de todo tipo y precios. En las calles del
centro están las más caras y en sus aledaños se mezclan unas con otras,
pudiéndose encontrar los artículos deseados y a los precios que cada uno
puede pagar. Oporto no es una ciudad cara y eso ayuda a que corra el
dinero de mano en mano. Las mejores y más modernas tiendas están en el
barrio de Boavista, uno de los más grandes y modernos. Allí abundan
también los hoteles y restaurantes, hay numerosas urbanizaciones con
chaléts imponentes, en los que la piedra es la protagonista. No faltan
tampoco grandes y bonitos jardines, muy cuidados.
COMER Y
DIVERTIRSE
En toda ciudad portuaria la ribera del puerto o del río es el lugar
escogido por los restauradores para sus establecimientos hosteleros. Hay
un sin fin de bares, tascas, restaurantes, pubs, cafés y discotecas,
lugares en los que poder resarcirse de un día de trabajo o paseo. Pero no
es sólo el centro de Oporto donde se pueden hallar sino también en el
Puerto de Leixôes, al lado de la comandancia de Marina, rodeada de
pequeños y coquetos restaurantes, punto de encuentro de miles de personas
cada noche, sobre todo los fines de semana, sea época turística o no. O
Galeâo es uno de estos sitios recomendados para degustar buen marisco,
carnes y pescados de todo tipo. Su decoración como un galeón del siglo XVI
le da un agradable aspecto e invita a visitarlo. Sus tres acuarios también
son otro de los atractivos. Al lado hay unos cuantos lugares más, como
Avó Miquinhas, comidas caseras exquisitas. En Portugal hay muchos
platos de cerdo, pollo y ternera, así como pescados y mariscos, por lo que
no tendrán problemas para degustar lo que más deseen. También tiene varias
playas donde bañarse.
CONSEJOS
PRÁCTICOS
Les vamos a dar unos cuantos consejos que les vendrán bien si visitan
Oporto. Circule lo menos posible en coche, pero si lo hace no pierda la
paciencia con los atascos y procure colarse a las primeras de cambio,
porque de no hacerlo así puede llevarse un buen rato en la cola. Los
portugueses tienen asumido el caos y procuran sobrellevarlo colándose en
cuanto pueden, pero son solidarios si usted pretende hacer lo mismo. Son
personas muy amables y la palabra obrigado (agradecido)
suena constantemente. Dígales lo mismo cuando les pida ayuda.
Donde tienen que poner mucha atención es en el cruce de un paso
de peatones. Si no quieren ser arrollados por un vehículo cerciórese
antes de pasar, hágalo con mucho cuidado porque los pasos de cebra no los
respeta nadie y por verle cruzando no van a aminorar la marcha o pararse.
Si quiere regresar a su casa sano y salvo tenga mucho cuidado al cruzar
por uno de estos lugares. Puede parecer exagerado, pero les aseguramos que
no lo es. Háganos caso.
CÓMO
LLEGAR
A
esta ciudad se puede ir de todas las formas posibles. Tiene aeropuerto,
puerto, tren y por carretera se accede con facilidad. Si viajan desde
Andalucía recomendamos entrar por Ayamonte, por el puente sobre el
Guadiana. Hasta allí hay autopista y también hasta unos cincuenta o
sesenta kilómetros del país vecino. Después cogen la nacional otros tantos
kilómetros y ya hasta Oporto es autopista, de pago, claro. Se va muy bien
y rápido y puede conocer muchos pueblos y ciudades en el trayecto. Lisboa
(ciudad que deben visitar también ( ) a la ida o a la vuelta)
puede ser una de las paradas obligadas. La entrada por el puente Vasco
de Gama sobrecoge por la belleza y la longitud del mismo, así como por
la hermosísima desembocadura del Tajo. A la vuelta pasen por el puente
25 de Abril.
Todo el recorrido está sembrado de localidades con castillos, muy cerca de
la autopista. Faro, Coimbra, Fátima Santarem, Estoril, Aveiro, Feira,
Carvalho, Buçaco, Grándola, Ourique, Setúbal, Cunimbriga (famosas
ruinas)..., son algunas de estas poblaciones. Si usted entra por Badajoz
pasará por otra ciudad digna de ver, Évora. Vaya por donde vaya visite
Oporto. No se arrepentirá. A partir de noviembre o diciembre tendrá metro,
por lo que desplazarse será aún más fácil dentro de la ciudad. ¡¡¡ Y
CUIDADO AL CRUZAR LOS PASOS DE PEATONES¡¡¡
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