ESTADOS UNIDOS, UN PAÍS DONDE TODO SE HACE A LO GRANDE 


            Manuel Salado es un chiclanero que realiza viajes a diversas partes del mundo cada cierto tiempo. Ha estado en muchos países y ciudades y sus experiencias son muchas y diversas. En esta ocasión nos da su visión de la visita que ha realizado recientemente a Estados Unidos, donde ha recorrido miles de kilómetros de varios estados y cinco ciudades de éstos. En un país tan inmenso hay muchos sitios para visitar, pero esta vez nos quedaremos en los lugares que vio en este circuito turístico que él mismo organizó. Ya habrá tiempo para hablar de otras ciudades norteamericanas. 

¿Datos del viaje? Tres mil kilómetros alrededor de la costa oeste de los Estados Unidos y el Lago Michigan; e importantes ciudades de las cuales tres cuentan con más de un millón de habitantes y, de esas tres, una con dieciséis millones de habitantes: Nueva York. 

Lo primero que me llamó la atención nada más llegar a los Estados Unidos, fue la sensación de haber llegado a un país hecho a lo bruto. No es una exageración el adjetivo seleccionado para definir a los Estados Unidos, ni tampoco está escogido al azar: Carreteras de tres o cuatro carriles para cada sentido que recorren toda la nación, como infinitas líneas que se pierden en el infinito; majestuosos rascacielos, que parecen querer adentrarse más allá del cielo, con clara intención de tocar la Luna o quizá llegar a Marte; colosales monumentos no menos llamativos que los mismos rascacielos; bulliciosas calles llenas de gente cegadas por un ingente consumismo que no conoce la palabra ahorro; letreros luminosos de dimensiones descomunales; y, lo más importante, una perfecta organización que da a entender el porqué los Estados Unidos es el país más poderoso del mundo. 

PROGRAMA DEL VIAJE 

No hay que temer a viajar fuera de las fronteras de España, temor muy propio de los españoles. Tampoco va a pasar nada si el viaje lo organizamos por nuestra cuenta, es decir sin intermediarios, puesto que, además de abaratar su coste, gozaremos de una libertad absoluta para decidir dónde queremos viajar. 

El circuito que planeé para este último viaje fue pensado y rectificando sobre la marcha, pero no por eso resultó caótico. Cinco fueron las ciudades visitadas: Filadelfia –primera capital de los EEUU-, (1.500.000 habitantes), Harrisburg –capital del estado de Pennsylvania -, (55.000 habitantes), Chicago (3.500.000 habitantes), Washington DC –capital federal., (550.000 habitantes) y Nueva York (16.000.000 de habitantes). Todas estas ciudades son completamente distintas, desde la extravagante y estresante, pero a la vez glamurosa, ciudad neoyorquina hasta la tranquila capital de Pennsylvania, características todas ellas que influyen directamente sobre la idiosincrasia de sus moradores. 

FILADELFIA

Filadelfia, quinta ciudad americana en número de habitantes, tiene una gran importancia histórica. Ésta radica en haber sido la primera capital de los Estados Unidos, donde también se celebró el primer Congreso Nacional y donde se redactó la Declaración de Independencia. Son por estos motivos por los que pasear por sus calles trae olor a historia: Cuando caminas por delante del Independence Hall, con la estatua de George Washington presidiendo la entrada, o visitas la famosa Liberty Bell, es fácil cerrar los ojos y volver atrás en el tiempo, exactamente al 8 de julio de 1776, cuatro días después del Día de la Independencia de los Estados Unidos.  

Ese 8 de julio, Liberty Bell (Campana de la libertad) dio sus primeros tañidos para dar lectura pública a la Declaración de Independencia de la nación que hoy es única superpotencia mundial. Desde entonces y hasta que la campana quebrara en 1835, sonó cada 4 de julio conmemorando el día de la independencia. 

HARRISBURG 

Harrisburg, a pesar de tener poco más de cincuenta mil habitantes, es la capital de Pennsylvania, en detrimento de otras ciudades más importantes como la misma Filadelfia. Al tratarse de una pequeña ciudad, visitarla se hace rápido pero merece la pena porque aunque sea pequeña, a la vez es preciosa y acogedora. Consta de un Capitolio donde se reúnen los representantes de todo el Estado, calles con bellas casas antiquísimas de estilo inglés, iglesias cristianas de hermosa factura, la biblioteca pública, etc. Y para caminar nada mejor que un paseo a lo largo del río Susquehanna, desde donde se puede disfrutar de una de las puestas de sol más bellas del mundo. 

CHICAGO 

Chicago, la ciudad del famoso gángster Alphonse Capone –responsable de la matanza de San Valentín-, no es tan peligrosa como se dice. ¿Precauciones para no llevarse un disgusto?, únicamente no adentrarse en barrios conflictivos como en cualquier otra ciudad. Así, mientras no se ande por los puntos negros de la ciudad, se puede disfrutar de una de las urbes más apasionantes del mundo: Chicago.  

No hay palabras para describir la espectacular panorámica de la ciudad desde el piso 96 del John Hancock Centre -344 metros, 110 pisos-, a donde se sube por medio de un ultramoderno ascensor que llega al restaurante ubicado en la planta 96 en cuestión de sesenta segundos. Desde esa altura, es fácil visualizar puntos clave de la ciudad como el Amoco Building o the Sears Tower, este último edificio, con sus 442 metros de altura, es el segundo rascacielos más alto del mundo por detrás de las Torres Petronas de Malasia, tan sólo diez metros mayor que el emblemático rascacielos estadounidense. 

Tampoco las hay para hablar del fin de año en Chicago: Hay que estar allí para vivirlo. Cada 31 de diciembre, la ciudad se viste de gala para recibir el nuevo año. Miles de jóvenes salen a la calle con sus mejores trajes y la cartera repleta de dólares para hacer algo en lo que los americanos son los mejores: El derroche y la diversión a espuertas. Para poder pasar una buena noche, hay que reservar las entradas con bastante tiempo de antelación, si no, las opciones que quedan son escasas, como por ejemplo salir de bar en bar que además de poco recomendable es incómodo. 

WASHINGTON DC  

Washington DC alberga una gran oferta cultural, deportiva, de ocio, aunque su importancia radica en ser la capital federal de los Estados Unidos. Es particularmente curioso que, al contrario que ocurre con la mayor parte de las capitales en el resto del mundo, DC no es una de las ciudades más pobladas de los Estados Unidos, ya que cuenta con una población que, con dificultad, sobrepasa el medio millón de habitantes, cifra que resulta irrisoria comparada con los más de dieciséis millones de New York. 

MUSEOS POR DOQUIER 

La mayoría de los museos son gratuitos y todos reunidos en lo que se conoce como  Smithsonian, una institución que, tan sólo en Washington, agrupa ocho museos y tres galerías de arte, la mayoría situados a lo largo de The National Mall, avenida que va desde el Capitolio hasta Washington Monument. Si a estos museos sumamos otros independientes e igualmente gratuitos como el Museo del Holocausto, se puede decir que, para conocerlos todos, se precisaría de, por lo menos, una semana. Si no se cuenta con tanto tiempo lo más inteligente es hacer una selección comenzando por el National Air and Space Museum, visitado especialmente por niños que sueñan con emular a Neil Alden Armstrong.  

Junto a éste se encuentra el National Museum of the American Indian que muestra la historia y vida actual de buena parte de los pueblos indígenas del continente americano. Si no se conoce la historia del holocausto nazi merece la pena llegarse al Museo del Holocausto, ya que está muy organizado y explica detalladamente el hecho histórico, desde las causas que lo originaron hasta las consecuencias que tuvo para el pueblo judío la llegada de Hitler al poder en Alemania. Ya que se visitan los Estados Unidos, una buena opción sería el National Museum of American History, que cuenta con valiosos objetos y documentos históricos sobre los Estados Unidos, desde sus primeros años hasta nuestros días. 

Justo al lado de este museo, se encuentra el National Museum of  Natural History, donde no sólo se exhiben restos fósiles de plantas y animales del pasado de los Estados Unidos, sino también se tratan temas como el movimiento de placas tectónicas o se dan explicaciones de las hipótesis, hasta hoy formuladas, acerca de la extinción de los dinosaurios. 

MONUMENTOS 

Washington no es únicamente una ciudad para visitar museos. Tiene multitud de edificios y monumentos para conocer: El Capitolio es el lugar donde se reúnen congresistas y senadores de todos los estados para tratar asuntos que conciernen a la nación americana, y puede ser visitado gratuitamente bajo la tutela de un guía. La Casa Blanca, residencia oficial del presidente de los Estados Unidos, puede ser igualmente visitada si previamente se solicita a la Embajada Española.

Frente a la Casa Blanca se encuentra el obelisco o Washington Monument, cuyo interior está abierto al público que puede subir a su cima y acceder, así pues, a disfrutar de una panorámica general de la ciudad. En el mismo paseo en dirección a Arlington Memorial Bridge, se encuentran varios memorials o monumentos conmemorativos: A la Segunda Guerra Mundial, Guerra de Corea y Guerra de Vietnam que merecen ser visitados por su belleza e importancia histórica.  

Al final de toda esta gran avenida museística y monumental, se halla uno de los edificios monumentales más famosos: Lincoln Memorial. De estilo clasicista, el Lincoln Memorial recuerda mucho al Partenón de la capital helena. Dentro del edificio, tras subir una doble escalinata, se halla una monumental estatua de Abraham Lincoln -presidente que ganó la Guerra Civil y liberó a los negros del yugo de la esclavitud-, que parece mirar a sus visitantes con afecto paternal. 

PENTÁGONO Y ARLINGTON 

Al cruzar el Arlington Memorial Bridge, se tiene acceso a dos lugares muy importantes para los americanos. Uno es el Pentágono que, desde el 11-S resulta imposible de visitar, a no ser que se conozca a alguien que trabaje para él; ni siquiera merece la pena llegar hasta allí a no ser que sea para echar un vistazo y volver. Es importante que se sepa que tomar una foto, sea junto al Pentágono o fuera de su perímetro, puede acarrear problemas con la policía militar, ya que está terminantemente prohibido.  

La otra opción a visitar es el Arlington Nacional Cementery donde descansan los cuerpos de doscientos noventa mil militares y sus familiares, que han luchado por los Estados Unidos desde la guerra civil hasta la Guerra de Vietnam. Allí reposan también los restos de John F. Kennedy, su mujer y dos hijos de ambos. Para los españoles, el cementerio de Arlington alberga parte de nuestra historia. Muy cerca de la tumba de los soldados desconocidos se halla el mástil del famoso Maine, así como varios cañones fabricados en Sevilla en los primeros años del siglo XIX. Todos estos objetos antiquísimos pertenecen a la guerra que mantuvo España con los Estados Unidos, tras la cual perdimos Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.

NEW YORK 

Conocida como la Gran Manzana, Nueva York, con una población de dieciséis millones de habitantes, es la mayor aglomeración urbana de los Estados Unidos, e indiscutiblemente, uno de los núcleos comerciales, financieros y culturales más importantes del mundo. 

Hace un año pensaba que Nueva York sería una ciudad más, con rascacielos pero sin nada de historia y pocas cosas que visitar. Pero estaba equivocado. Nada más llegar descubrí que hay mucho que ver y disfrutar en la originalmente denominada Nueva Ámsterdam. De hecho, simplemente para conocer bien la isla de Manhatan se necesitarían diez días, por lo que si se disponen de pocos, lo más recomendable sería hacer una selección de los lugares que no se deben dejar de visitar. 

MANHATAN 

Éstos son los casos de Liberty Island y Ellis Island. Sería un error dejar lo mejor para el final por si surgiera alguna dificultad que impidiese visitar el más internacional de los símbolos neoyorquinos: La estatua de la Libertad. En Manhatan se puede comprar el ticket al bajar del metro en South Ferry, al sur de la isla, concretamente en Castle Clinton. Así mismo, sería recomendable pagar un poco más para adquirir una  audioguide y poder escuchar con los auriculares todos los detalles de Lady Liberty, como popularmente se conoce a la estatua, y de Ellis Island. 

ESTATUTA DE LA LIBERTAD 

Entre los datos concernientes a la estatua, son curiosos los significados que han ido acaparando. Así, cuando Francia proyectó la construcción de la estatua, como regalo para el centenario de la independencia de los Estados Unidos, se ideó como símbolo de la unión del pueblo francés y el americano, pero justo el día de su inauguración cambió y pasó a simbolizar la abolición de la esclavitud. Mas tarde, Lady Liberty pasó a convertirse en un símbolo para los inmigrantes que llegaban a los Estados Unidos y para sus descendientes, puesto que desde 1892 a 1954, todos los inmigrantes que llegaban a Nueva York, antes de recalar en Ellis Island, pasaban delante de la estatua de la Libertad que parecía darles la bienvenida.

 EMIGRANTES 

Por Ellis Island pasaron casi veinte millones de personas desde 1892 a 1954 cuando cerró sus puertas. En ese tiempo, la isla pasó a convertirse en el centro de recepción de inmigrantes más importante de los Estados Unidos. Los controles que allí se realizaron para determinar quién entraba y quién no eran ya de por sí rigurosos en sus primeros años. Todos los que llegaban eran considerados fuerza de trabajo, por lo que eran examinados minuciosamente por un equipo médico.  

Se pedían referencias para constatar que el recién llegado no era un criminal. También políticas, para evitar abrir las puertas de América al comunismo. A los que llegaban con problemas de salud sólo se les enviaba a casa como última opción; generalmente, estas personas o niños pasaban días, semanas o meses en un hospital hasta que se reponían de sus males. 

WALL STREET 

El distrito financiero es otro de los lugares a visitar, aunque sea tan sólo para dar una vuelta por Wall Street. Andando, a pocos minutos hacia el noreste, se encuentra la Zona Cero, donde se levantaba el World Trade Center. Caminar alrededor de su perímetro es desolador. A comienzos de 2007 apenas había nada construido, tan sólo un gran solar. La principal razón que se arguye por la demora es la constante aparición de restos humanos, casi seis años después de que Al-Qaeda hiriese de muerte a las Twin Towers (Torres Gemelas) aquel 11 de septiembre de 2001. 

Junto al gran socavón sobre el que se erigían ambos rascacielos hay una pequeña iglesia, en cuyo jardín hay tumbas de cuando la guerra de la Independencia. Sin embargo, lo más interesante de Saint Paul’s Chapel no son sus tumbas centenarias, sino el interior de la iglesia. Allí dentro, se pueden leer cartas de niños, bomberos, policías, etc., de  los Estados Unidos y de todas las partes del mundo, dejando sus condolencias para con las víctimas, sus familiares y el pueblo neoyorquino en general. Realmente constituyen un testimonio muy emotivo, que merece ser tenido en cuenta visitar si se pasa por la Zona Cero. 

RASCACIELOS MÍTICOS 

Y si de rascacielos hablamos, no se debe de dejar de visitar el Empire State o, incluso mejor, subir al Rockefeller Center si no se dispone de tiempo, desde donde se puede disfrutar de una panorámica espectacular de Manhatan: El Empire State, Central Park, Saint Patrick Cathedral, Naciones Unidas, etc. Es decir, absolutamente todo lo que forma parte de la iconografía neoyorquina, amenizado por los colores dorados del atardecer. Lo ideal sería llegar una hora antes de que el sol se oculte, para así poder disfrutar de Nueva York durante las últimas horas de luz, al atardecer y con la fastuosa vista de la ciudad con todas las luces encendidas por la noche. 

BROADWAY 

Aunque Broadway está a poco más de cien metros del Rockefeller  Center, merece la pena pararse frente al edificio principal y atreverse a patinar sobre hielo en una pista presidida por una estatua dorada de El Principito. Pasear por Broadway es caminar por la más afamada de las avenidas neoyorquinas. Desde la famosa presentadora de televisión, Oprah Winfrey, al más internacional de nuestros actores, Antonio Banderas, son muchas las estrellas del celuloide que tienen su propio teatro en Broadway. Aparte de salas de teatro, a lo largo de sus veintisiete kilómetros, Broadway ofrece todo tipo de establecimientos de diversión y espectáculos, restaurantes, cines, bares, tiendas de alta costura, etc. que la convierten en una las calles comerciales más importantes de los Estados Unidos. 

IR DE COMPRAS 

Ir de compras por Manhatan es una gozada, sobre todo después de año nuevo, puesto que se pueden encontrar verdaderas gangas en lugares concretos como la calle 34, entre la quinta y la octava avenida. Relojes desde 1.5 €, despertadores con voz por 2 € o zapatos para patinar por 15 €.  En cuanto a ropa, para dar una idea, en una buena tienda, se puede conseguir un abrigo largo de lana por 60 €, cuyo precio normal en España sería de 180 €. Si hablamos de ropa informal, las sudaderas se encuentran por 10 €, camisetas con el logotipo I love NY por menos de 1 €, zapatos deportivos por 6 €, etc. Y todo esto sin hablar de la calle donde, si bien los precios no difieren mucho de las tiendas más baratas, se pueden hallar otros artículos como corbatas por 4 €, etc. 

COMER 

La comida tampoco es cara en la ciudad de los rascacielos. En la susodicha calle 34 hay restaurantes-buffet donde por 4 € el cliente puede tomar cinco diferentes tipos de alimentos de entre una veintena de posibilidades: Arroces, carnes, pescados y pastas. Otras opciones, por más o menos el mismo precio, son los McDonalds, abiertos las veinticuatro horas, y otros restaurantes de comida rápida. Para quienes buscan calidad sin importar el precio, Nueva York también oferta una restauración suprema en calidad y en variedad con multitud de restaurantes de comida étnica: Española, francesa, japonesa, etc. 

LA ONU 

No es necesario saber inglés para viajar a esta megaurbe ya que cuenta con una población hispana considerablemente numerosa, aunque eso no significa que los neoyorquinos sean básicamente hispanos. Se puede decir que personas de todo el globo convergen en New York, constituyéndola en la ciudad cosmopolita por excelencia; es decir, Nueva York es como un crisol de culturas y religiones diferentes. 

Quizá sea por eso que la sede principal de Naciones Unidas esté ubicada en Nueva York. Visitar la ONU por cuenta propia no está permitido. Sólo pagando una visita guiada que puede ser en varios idiomas, incluyendo el español, se puede conocer la historia y presente de este organismo, así como sus instituciones y funcionamiento. 

Al entrar en su sede, oficialmente no se está en los Estados Unidos sino en territorio internacional, por lo que la jurisdicción americana no tiene competencias dentro de su perímetro. Naciones Unidas es como una pequeña ciudad-estado que incluso cuenta con su propia oficina de correos; en cierta forma, la relación de dependencia de Naciones Unidas con la ciudad de Nueva York, recuerda a la también existente entre la ciudad-estado del Vaticano con Roma. 

VIAJE RECOMENDABLE 

Viajar por los Estados Unidos merece la pena ya que, si se va con la mente abierta, sin prejuicios, dispuesto a entablar amistades con el pueblo americano, se puede aprender mucho, tanto que incluso a la vuelta nos daremos cuenta de lo muy equivocados que estábamos con respecto a ellos. Generalmente se les suele identificar con sus políticos, llegando incluso a relacionarlos directamente con las campañas bélicas llevadas a cabo por su gobierno, como recientemente ocurre con la guerra de Iraq. Lo justo sería poder emitir un juicio con conocimiento de causa, pero no siempre ocurre así, y hablamos de las naciones a partir de la opinión interesada de terceros. 

MANUEL SALADO (Texto y fotos)

 

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