El PSOE nos esquilma 8 millones de metros cuadrados para un campo de golf



En esta zona, presumiblemente, irá un campo de golf
     Nos lo temíamos y ahora nos lo han confirmado. Lo hemos denunciado en esta revista durante años y la realidad, la triste realidad, nos da la razón. Ya poco, o casi nada, queda por hacer en defensa de un término municipal que han esquilmado con premeditación, alevosía, abuso de confianza, engaño, abuso de autoridad, con lucro...

     Han esquilmado la riqueza natural de Chiclana. Unos políticos que se ganaron el respaldo popular mediante el engaño y el abuso, que se ganaron a pulso y con méritos sobrados el respaldo y la colaboración, la complicidad y coautoría de los tiburones del dinero, de los especuladores que buscan beneficios económicos a costa del todo vale,

que son capaces de vender a su madre con tal de sacar tajada. Esta ejemplar comunión entre ambos dan como fruto que Chiclana se vaya quedando sin árboles, sin suelo protegido como reserva contra la especulación y el enriquecimiento rápido y salvaje que nada entiende de los valores tradicionales de la ética, la moral, el respeto y conservación de la vida en la Tierra.  

MODIFICACIÓN DE LAS NN.SS.

    En el Pleno municipal celebrado en el mes de agosto (siempre en agosto nos meten una bacalá) los socialistas aprobaron por inmensa mayoría la modificación inicial de las Normas Subsidiarias de Urbanismo. Modificación inicial que, supuestamente, tiene, a nuestro parecer, un muy acusado tufillo de ilegalidad. Esta modificación inicial viene a solventarle la papeleta a los inversores de grandes cantidades de dinero en nuestro término municipal. Hoteles, UN CAMPO DE GOLF, instalaciones hípicas, etc.; estas inversiones estaban paralizadas por falta de terreno en donde instalarse. Falta de terreno según la legalidad urbanística de nuestra legislación particular. Ya no había terreno, en superficie tal, que pudiera albergar otro campo de golf, y ya van cuatro o cinco. Ya no había disponibilidad legal para que los grandes tiburones sacaran tajada económica de las excelencias de nuestra riqueza natural.

    Además, el inicialmente aprobado Plan General Municipal de Ordenación de Urbanismo, el PGMO, se está retrasando lo bastante como para tener frenado la inversión y rentabilidad inmediata de esas inversiones mil millonarias. Y eso no se lo pueden permitir los grandes especuladores, ni tampoco el equipo de gobierno municipal.

ENCAJE DE BOLILLOS

    Por ello se ideó (¿por quién? ¿y con la necesaria colaboración de quién?) que sí existía terreno. Mira por dónde (dijeron), podemos sacar unos ocho millones de metros cuadrados de terreno aptos para rentabilizarlos. Si modificamos las Normas Subsidiarias, que están en vigor y a las que viene a suplir el PGMO, antes de que entre en vigor este último, que pondría muchas dificultades al respecto, pues se pueden conseguir esos metros cuadrados disponibles para otro campo de golf y lo que se tercie.

    Efectivamente. En las Normas Subsidiarias, ésas que tanto quebradero de cabeza han causado a los amigos del orden, y que tanto beneficio han posibilitado a los amigos de los dineros ajenos, había terrenos que con una mayoría absoluta en el Ayuntamiento se podrían hacer con ellos “encajes de bolillos”.

    Hace más de una década, los especuladores compraban terrenos con masas arbóreas a precios ridículos, luego prendían fuego, los políticos de turno le recalificaban el terreno y negocio redondo. Todo eran ganancias y a repartir entre casi todos los que participaban en el fregado. Hoy, ya descubierto y denunciado el sistema del fuego, se han inventado otro: cortar los árboles en las zonas protegidas por masas arboladas y al cabo de los años solicitar la recalificación urbanística.

 


Con la modificación de las NN.SS. nos han birlado 8 millones de metros cuadrados

     Eso es lo que, al parecer, se ha hecho, con toda impunidad, en Chiclana. Lo hemos denunciado muchas veces “Fulanito ha sido denunciado por cortas árboles en la finca de su propiedad...”. No le pasó nada. En el peor de los casos el asunto se saldó con una simple sanción económica de unas decenas de miles de pesetas.  

    Las Normas Subsidiarias las hicieron los socialistas, aprobándolas con mayoría absoluta allá por finales de la década de los ochenta. En ellas, en 1.987, se reconocía la necesidad y obligación de tener que proteger unas zonas de nuestro término municipal por la existencia de masas arbóreas en las mismas. O sea: en 1.987 los socialistas protegieron los valores naturales de nuestro término. Los protegieron porque existían. O han sido tan tontos o tan 

inútiles de proteger unos terrenos, por masas arbóreas, sin tener un solo árbol en sus extensiones físicas. Ni tan tontos ni tan inútiles.

    Ahora, en el 2.001, en agosto, cuando la gente está de vacaciones y nadie se entera de lo que se cocina en el Ayuntamiento, el equipo municipal socialista, con José María Román, entre otras cosas concejal del Medio Ambiente (casi nada), como máximo valedor, nos venden que tienen que descalificar la protección de OCHO MILLONES DE METROS CUADRADOS, que gozaban de esa protección, porque como no tienen árboles, en la actualidad, pues es innecesario su protección. Lo exponen en el Pleno, lo aprueban, y santas pascuas.

MILES DE ARBOLES CORTADOS EN EL NOVO

    Pero ¿cómo han desaparecido esos millones de metros cuadrados poblados de árboles y protegidos contra toda especulación urbanística?. Los socialistas, que eran los encargados, por ley, de velar porque esa protección fuera real, no se han enterado, y nosotros chitín y a creértelo. Los socialistas, que no pueden alegar ignorancia al respecto, no han aplicado la protección de que esos terrenos gozaban. Para cualquier currito todo son problemas, pero los grandes constructores e inversores no encuentran pegas. Al contrario. Recuerden ustedes el comienzo del Novo Sancti Petri, los hoteles encima de las cañadas, terrenos de dominio público. Usurpación y apropiación de los terrenos de todos los ciudadanos de a pie.

    En el Novo, para construir hoteles y campos de golf, también desaparecieron cientos de miles de árboles. Alcornoques, encinas, pinos, etc., además de especimenes de la flora que estaban totalmente protegidos por su endemismo. Y de la fauna mejor ni hablar (ha desaparecido todo aquello que pueda molestar y distraer la atención de aquél que le da al palito para meter la bola en el hoyo) .

    A ver cómo nos explica Román, Belizón, el Chiqui (qué calladito está el muy zorrón, con este asunto no se ha hecho ninguna fotografía, ni ha entregado placa alguna) cómo han desaparecido esos ocho millones de metros cuadrados de masa arbórea delante mismo de sus bigotes y nada han hecho por protegerlas.

  J. ARAGON

 

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