Puente Chico


Manolo Román recitando un poema

Manolo Román se nos fue en silencio 

El pasado 9 de marzo Chiclana perdió a un gran rapsoda, dibujante, poeta, un artista en toda regla: Manolo Román, Cojo Román como era más conocido entre los chiclaneros. Colaborador de PUENTE CHICO desde sus comienzos, dejó en nuestras páginas retratos y caricaturas de antología como las del padre Caro, Rumbumbúm, Curro Jaramago o Cejita entre otros. Estaba a punto de cumplir 83 años. 

            Me enteré que Manolo Román estaba grave en el hospital en el concierto de EA!, cuando Pilar La Mónica le dedicó el concierto que iban a hacer esa noche. Cuatro días más tarde falleció en Puerto Real. No andaba bien de salud desde hacía años. Manolo fue un practicante muy querido en Chiclana. Además de atender a los pacientes del pueblo lo hacía también con los del poblado de Sancti-Petri, y con los jugadores del Chiclana, club al que prestó sus servicios durante bastantes años.

 

Pero su faceta más característica fue la de artista en el amplio sentido de la palabra, porque lo mismo hacía un poema, que lo interpretaba –en esto he visto a muy pocos como él-, como sacaba de la nada una caricatura o un retrato. En PUENTE CHICO hemos tenido muchos ejemplos de ello en los años que colaboró con nosotros. Fue también hombre de radio, haciendo programas de toros en Radio Chiclana y trabajó en Muñecas Marín. 

            Su familia está recogiendo material de lo mucho que Manolo escribió y dibujó para un libro que está preparando la Fundación VIPREN. Será un buen momento para darle un poquito de lo mucho que él dio a Chiclana.           

Descansa en paz, amigo, que te lo tienes merecido. 

PACO LÓPEZ 

 

 

Manolo Román, poeta 

            A comienzos del pasado mes de marzo nos dejó Manolo Román, y digo bien Manolo porque si escribiera Manuel, probablemente algunos no lo relacionarían. Cuando lo normal en todo sepelio es que desde el púlpito nos lleguen socorridas y repetidas palabras de pretendido consuelo, que olvidamos nada más salir de la iglesia, el sacerdote que ofició el funeral comenzó el sermón con palabras de Antonio Machado y finalizó con una poesía de Juan Manuel Serrat. No podía ser de otra manera. Entre medio, nos dijo que Manolo era un hombre bueno y un artista. 

Completamente de acuerdo, no cabe definición más perfecta. Hombre bueno -respetuoso y respetado- que a todos daba su sitio y artista en el sentido más cumplido de la palabra: poeta, recitador y escritor. Declamaba como nadie. Una vez, recitó una poesía de don José María Pemán, ante el mismo autor, y éste, después de escucharle muy atentamente, le comentó: “Así, como tú lo has dicho, es como yo lo había imaginado cuando la escribí”. 

Manolo Román vivió una época difícil, triste y sombría, con una dictadura poco amiga de aquellos insensatos que se dedicaban a la cultura. Pero en aquellos años oscuros, supo ser él mismo, encontrando en la poesía, en los libros, la manera más fascinante de escapar a tanta mediocridad y adhesiones inquebrantables. Durante muchos años fue el genuino representante de la cultura chiclanera. 

Una vez recuperadas las libertades civiles, todos nos olvidamos un poco de quienes en nuestra ciudad habían mantenido encendida la antorcha de la cultura y Manolo Román sufrió un ostracismo inmerecido, mientras asistía al encumbramiento de noveles sin currículum.  

Aún estamos a tiempo, aunque Manolo ya no pueda verlo, se hace necesario un homenaje de reconocimiento.  

TOMÁS GUTIÉRREZ

 


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